Padres:
Cómo corregir a sus hijos
por Richard Day
“Tengo dos niños de cinco y
tres años respectivamente. Son niños normales, y estamos tratando
de criarlos en la voluntad del Señor, pero me preocupa que últimamente
el de cinco, amenaza al otro con 'no juego más contigo,
porque no juegas lo que yo quiero'. Obviamente el de tres juega lo que su
hermano mayor quiera, para no quedarse solo.
Mi pregunta es, ¿Cómo enseñarles de manera práctica acerca
de la manipulación y el chantaje?”
Hola! Nos sentimos tan bendecidos de que el deseo de tu corazón sea el que
tus hijos sean criados en la voluntad de Dios. Estamos felices de poder ayudarte
con algunas direcciones para ti y para tus hijos. Esto es lo más importante
y lo MEJOR que puedes hacer por tus hijos durante sus vidas. Quiero animarte
a continuar con ese deseo en tu corazón de amar y de dirigir a tus
hijos. Es y será una tarea larga y dura, pero dará resultado
en sus vidas.
Proverbios 22:6
“Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se
apartará de él”
Primero, recuerda que la mejor manera de enseñar a tus hijos es vivir
delante de ellos de acuerdo a lo que les estás enseñando. Yo,
con regularidad, les respondo a mis hijos, (por ejemplo si éstos están
trepándose en la mesa), “Nosotros no nos trepamos en la mesa” y les
explico el porqué “NOSOTROS” no lo hacemos. Al incluirlos a ellos y
a ti mismo en la instrucción, les demuestras un ejemplo tangible que
ellos pueden seguir.
Cuando lees a través de los Evangelios, ves que no hubo nada que Jesús
les pidiera a sus discípulos que hagan que él no pusiera en
práctica primero en su propia vida. Él sabía que ésta
era la mejor manera para sus discípulos de aprender, de vivir y tener
un ejemplo físico que seguir e imitar. Así como Dios lo hizo
para con nosotros, poniendo en práctica todo él primero para
ahora instruirnos, de esta misma manera debemos actuar para con nuestros
hijos. Nosotros imitamos a Dios y nuestros hijos nos imitan a nosotros. O
nosotros imitamos el pecado (la naturaleza pecadora heredada de Adán)
y nuestros hijos nos imitan a nosotros. ¡Tú decides!
Efesios 5:1
“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados”
Juan 13:14-15
Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros
también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque
ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también
hagáis.”
Segundo, el que tu hijo manipule a su hermano menor no es otra cosa que él
tratando de mantener el control sobre el menor. Es muy típico de un
niño pequeño. A su edad, el identificarse (sentir lo que otros
sienten) no se ha concretado aún y está todavía desarrollándose.
Podría ser que él tiene una personalidad de líder, que
sean las tendencias que tienen los hermanos mayores, o podrían ser
inseguridades que lleva dentro. Sea lo que sea, tú tan sólo
quieres explicarle la situación una y otra y otra y otra vez, a medida
que vuelva a suceder. Explícale que está bien el hacer lo que
su hermano quiere, y lo que su hermano puede estar sintiendo, sus deseos,
emociones y así.
¿Te has dado cuenta que no tenemos que enseñarles a los niños
a hacer lo que está mal, pero para que hagan lo que está bien
requiere de constante atención y repetición?
Lo que los padres carecen más dentro de la crianza de sus hijos es
comunicarles y explicarles a sus hijos el porqué de las cosas. Una
típica instrucción es gritada a través de la habitación
y la interacción sólo ocurre cuando el niño ha hecho
algo malo. Por eso los niños hacen cosas malas, para ganar la atención
cara a cara de sus padres. Cuando el papá llega a casa, él sólo
interactúa con los niños desde el otro lado de la habitación
cuando algo malo ha sucedido y se levanta del sofá para imponer disciplina.
Así que el niño sólo conoce al padre cuando éste
está molesto y frustrado mostrándole lo que ha hecho mal.
Tómate el tiempo “cada vez” que se suscite una situación, de
mirarles a los ojos con toda atención y explicarles la situación,
abrazarlos y decirles que los amas. Afirmándoles tu amor dentro de
la disciplina y la instrucción solidifica la lección dentro
de sus corazones y les da la seguridad de saber que son amados, de que tu
amor hacia ellos es incondicional. La mayoría de los niños piensan
que el amor de sus padres es condicional y que está basado de acuerdo
a cómo ellos se comportan. Debido a esto, no es sorpresa de que la mentalidad
típica de un adulto es que “tengo que ganarme el amor de Dios”. No,
el amor de Dios es incondicional, pero lo que él nos imparte a cada
uno como administradores dentro de su reino, es condicional.
Entonces el tiempo, el amor, el ejemplo y la repetición en la crianza
de tus hijos beneficiarán sus vidas. Nosotros, como padres, no vemos
los resultados ni la gratificación inmediatos. Así que, persevera
y no dejes que el no ver resultados para obtener gratificación te frustre
y te impida de darles tiempo, amor, ejemplo y repetición a tus hijos.
Que Dios te bendiga con paciencia y repetición amorosa en la crianza
de tus hijos. Recuerda siempre a instruir y disciplinar a tus hijos con amor.
Richard Day forma parte del Equipo Pastoral
de Horizon