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Los Apóstoles y la Apologética

por Paco Cortéz

Vamos a ver a algunos de los apóstoles y escritores de la palabra de Dios, y cómo practicaban la apologética. Presentaban una defensa de la fe cristiana.

Primero veamos al apóstol Pedro.

Él escribió en 1 Pedro 3:15, "Santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia a cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros".

Los versículos en Hechos que les voy a dar, hacen referencia a Pedro presentando una defensa.

Veamos Hechos 2:22 al 32, para que entendamos todo el contexto:
Varones Israelitas, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis;
A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;
Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.
Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí: Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
Por lo cual mi corazón se alegró, y gozóse mi lengua; Y aun mi carne descansará en esperanza;
Que no dejarás mi alma en el infierno, Ni darás a tu Santo que vea corrupción.
Hicísteme notorios los caminos de la vida; Me henchirás de gozo con tu presencia.
Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta del día de hoy.
Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto a la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono;
Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el infierno, ni su carne vio corrupción.
A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Pedro está dando la primera predicación de la palabra de Dios. Pedro no solamente predicó el evangelio, o las cuatro leyes espirituales que muchos de nosotros conocemos - que se tiene que arrepentir uno de sus pecados y recibir a Cristo para ser salvo, sino que dio pruebas y razones por las cuales las personas que estaban oyendo su mensaje, tenían que creer en Cristo. Deberían creer en lo que Pedro les estaba contando.

Él menciona que ellos mismos sabían lo que había ocurrido. Sabían que lo que Pedro estaba diciendo era verdad. Jesús había hecho maravillas, señales. Así que él da evidencias, da pruebas.

El versículo 32 de Hechos 2 dice: A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Pedro está diciendo: Si ustedes deben creer en Cristo Jesús, también deben recibirlo como Señor y Salvador. Él resucitó de los muertos y nosotros presenciamos estas cosas. Así que esto no es un cuento de Habas, no es una fantasía. Esto verdaderamente ocurrió y nosotros somos testigos. El resultado fue, que se convirtieron 3000 personas, y lo dice en el versículo 41, por la predicación de Pedro. Pero vemos que Pedro no solamente presentó el evangelio, sino que dio pruebas de que Cristo era verdad y que él había resucitado de los muertos.

Si pasamos a Hechos 3:15 vemos que Pedro casi dice lo mismo en otra predicación. Predica el evangelio, les dice a sus oyentes, cómo pueden ser salvos. Pero también da pruebas, da evidencias, de que Cristo es la verdad.

Dice: Y matasteis al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos; de lo que nosotros somos testigos.

Nuevamente dice que la resurrección de Cristo es verdadera, que realmente ocurrió y que ellos eran testigos. Ellos daban pruebas y evidencias de que lo que predicaban era cierto.

Vamos a Hechos 5:31-32. En este contexto están Pedro y Juan enfrente del concilio, los arrestaron y los querían callar. Pero esto es lo que predica Pedro:
A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de pecados.

Ahí está el evangelio. Ahora van las pruebas que él da.
Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

Pedro les dice, "No nada más nos crean por creer, sino porque nosotros somos testigos de lo que les estamos contando".

En Hechos 10:39 al 41, dice:
Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de Judea, y en Jerusalem; al cual mataron colgándole en un madero.
A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que apareciese manifiesto,
No a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios antes había ordenado, es a saber, a nosotros que comimos y bebimos con él, después que resucitó de los muertos
.

Otra vez, la énfasis de Pedro está en la resurrección. La resurrección de Jesús comprueba que el cristianismo es verdad, que Cristo es verdad, y vuelve a recalcar esto. Fueron testigos. No es algo que ellos inventaron en sus mentes sino que ellos lo vivieron. No es un testimonio de segunda mano sino de primera. Ellos vivieron, comieron y estuvieron con Jesucristo.

Pedro escribe casi lo mismo.

2 Pedro 1:16-18:
Porque no os hemos dado a conocer la potencia y la venida de nuestro Señor Jesucristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad.
Porque él había recibido de Dios Padre honra y gloria, cuando una tal voz fue a él enviada de la magnífica gloria: Este es el amado Hijo mío, en el cual yo me he agradado.
Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos juntamente con él en el monte santo
.

Pedro estuvo con Jesús en la transfiguración, y da pruebas, evidencias por las cuales la gente debería creer en Cristo Jesús.

Vamos a ver a otro de los apóstoles que nos dan pruebas porqué debemos creer en Cristo, al apóstol Juan.

1 Juan 1:1-3:
Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida;
(Porque la vida fue manifestada, y vimos, y testificamos, y os anunciamos aquella vida eterna, la cual estaba con el Padre, y nos ha aparecido;)
Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros: y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo
.

Juan también confirma, que estuvieron con Jesús, vivieron con él y fueron testigos de todas estas cosas, y que debemos creer en sus palabras.

Ahora pasamos, no a un apóstol, sino a un doctor, y el autor del evangelio de Lucas y del libro de los Hechos. Lucas también presenta pruebas, razones por la cual uno debe de creer en Cristo Jesús.

Así empieza el libro de los Hechos:
Hechos 1:3:
A los cuales, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoles por cuarenta días, y hablándoles del reino de Dios.

La palabra indubitable quiere decir, indudable, una prueba que es imposible de refutar. No había ninguna duda de que Cristo se había levantado de los muertos y de que se había presentado ante sus apóstoles durante cuarenta días.

Lucas otra vez nos dice que esto verdaderamente ocurrió, y nos dio pruebas irrefutables de que Jesús había resucitado.

Ahora vemos al apóstol Pablo. Él también presentaba una defensa de la fe cristiana. No solamente predicaba el evangelio de la salvación, sino que contestaba las preguntas de sus oponentes, los que levantaban alguna objeción.

Hechos 17:2-3:
Y Pablo, como acostumbraba, entró a ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras,
Declarando y proponiendo, que convenía que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, el cual yo os anuncio, decía él, éste era el Cristo
.

Pablo tenía como costumbre todos los días de reposo, los sábados, ir a la sinagoga. Era cuando se juntaban los judíos. Iba y discutía con las personas que se oponían al mensaje que él estaba predicando.

Esta palabra, disputar (o discutir), hoy en día puede tener un sentido negativo, alegar o pelear con la gente. Sin embargo, en estos versículos no tiene ese significado. Es la palabra griega "dialegomai" que si la ves en un diccionario, quiere decir "razonar" y "persuadir intelectualmente". Persuadir a una persona por medio del intelecto, de la mente. Se refiere a la mente. En el Nuevo Testamento, esta palabra se usa cuando Pablo razonaba, persuadía intelectualmente a la gente. Ese es el buen sentido de la palabra.

No está hablando del mal sentido de la palabra, cuando peleamos y terminamos gritando o hasta físicamente golpeándonos. No, la Biblia nunca habla de eso. El pelearse no es bíblico.

Lo que es bíblico es razonar con las personas, persuadir por medio del intelecto. Hasta es un mandamiento de Dios.

Discutir por el simple hecho de discutir es pecado, pero discutir para llegar a la verdad o conocer la verdad, es un mandamiento de Dios, es bíblico y hay que hacerlo. Y eso es lo que hacía Pablo.

Pablo se ponía a discutir, en el buen sentido de la palabra, con los judíos y todas las personas que levantaban una objeción. Hay que entender que los judíos tenían la Escrituras, el Antiguo Testamento y Pablo estaba predicando algo diferente, a Jesucristo. Entonces las preguntas que ellos hacían eran, ¿Cuál es la relación pues entre el Cristo que me estás predicando con el Antiguo Testamento?". No entendían. Dios les había dicho que él iba enviar a su Mesías, que iba a liberar al pueblo Israel. ¿Cómo podía ser él el Mesías, si el Mesías iba a liberar a Israel de la opresión y esto no había ocurrido? Cristo murió en la cruz y no los libró de la opresión romana.

Pablo les mostraba, a través de las Escrituras, que Jesús era el Mesías de Israel que estaban esperando.

También encontramos la palabra en el versículo 17. Ahora Pablo está en Atenas.

Hechos 17:17:
Así que, disputaba en la sinagoga con los Judíos y religiosos; y en la plaza cada día con los que le ocurrían.

Vemos nuevamente a Pablo discutiendo con las personas que levantaban alguna objeción. Decían, "Pues yo no creo por esto." Entonces Pablo les contestaba las preguntas y refutaba sus argumentos, presentaba a Cristo.

Ahora vamos a Hechos 18:4, y Pablo está en Corinto. Vemos otra vez su costumbre de llegar a una ciudad y lo primero que hacía, ir a la sinagoga con los judíos primeramente.

Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a Judíos y a Griegos.

Es la misma palabra. Pablo persuadía, intelectualmente hablando, no físicamente.

Hechos 18:19:
Y llegó a Éfeso, y los dejó allí: y él entrando en la sinagoga, disputó con los Judíos.

Razonaba con ellos y los convencía por medio de las Escrituras que Jesús era el Cristo, el Mesías que el pueblo de Israel estaba esperando.

El último verso que les voy a mostrar acerca de Pablo.

Hechos 19:8:
Y entrando él dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios.

Persuadir, o convencer. Les convencía, que no era algo que él había inventado. Por medio de las Escrituras, comprobaba que Jesús era el Mesías y las personas lo aceptaban. Decían, "Pues es cierto, lo que Pablo está diciendo."

Vamos a regresar un capítulo. Estos dos versículos se refieren a Apolos. Él no era un apóstol o un escritor de algún libro de la Biblia, mas era un siervo del Señor. Dice que era una persona que tenía mucha elocuencia, era un gran orador.

Hechos 18:27-28
Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos exhortados, escribieron a los discípulos que le recibiesen; y venido él, aprovechó mucho por la gracia a los que habían creído:
Porque con gran vehemencia convencía públicamente a los Judíos, mostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo
.

Apolos fue de gran ayuda. Vemos que al igual que Pablo, él discutía con los judíos, refutaba sus argumentos y les convencía a través de las Escrituras.

Discutía con vehemencia, que quiere decir vigorosamente o poderosamente. Entraba a la discusión, no con temor, sino con gran poder, con gran confianza en el Señor para poder refutar los argumentos.

Refutar o convencer, se traduce del griego original, "refutar por completo". O sea, que completamente destruía el argumento de sus contraríes. Así que las personas quedaban calladas. Ya no tenían nada qué decir.

Entonces Apolos con gran valor, lleno del Espíritu Santo, y preparado, demostraba que Jesús era el Cristo, refutaba los argumentos, y construyó un camino para luego predicarles el evangelio.