Un cielo nuevo y una tierra nueva, Apocalipsis 21:1-4. Por Mike MacIntosh en San Diego (California), el 7 de septiembre de 2005.

        Abran sus Biblias, por favor, en Apocalipsis, capítulo 21. Vamos a leer todo el capítulo, pero me gustaría que viéramos sólo unos cuantos versos. Los capítulos 21 y 22 van casi par en par.

        “Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es.
        Y yo, Juan, vi la santa ciudad, Jerusalén nueva, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
        Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos.
        [Lee esto en voz alta] Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.
        Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
        Y me dijo: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del agua de vida gratuitamente.
        [También lee esto en voz alta] El que venciere, poseerá todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo.
        Mas a los temerosos e incrédulos, a los abominables y homicidas, a los fornicarios y hechiceros, y a los idólatras, y a todos los mentirosos, su parte será en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es [Subraya esto] la muerte segunda.
        Y vino a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete postreras plagas, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la esposa, mujer del Cordero.
        Y me llevó en Espíritu a un grande y alto monte, y me mostró la grande ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo de Dios, teniendo la claridad de Dios: y su luz era semejante a una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, resplandeciente como cristal.
        Y tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres escritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.
        Al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al mediodía tres puertas; al poniente tres puertas.
        Y el muro de la ciudad tenía doce fundamentos, y en ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.
        Y el que hablaba conmigo, tenía una medida de una caña de oro para medir la ciudad, y sus puertas, y su muro.
        Y la ciudad está situada y puesta en cuadro, y su largura es tanta como su anchura: y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios: la largura y la altura y la anchura de ella son iguales.
        Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es del ángel.
        Y el material de su muro era de jaspe: mas la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio.
        Y los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados de toda piedra preciosa. El primer fundamento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, calcedonia; el cuarto, esmeralda;
        El quinto, sardónica; el sexto, sardio; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista.
        Y las doce puertas eran doce perlas, en cada una, una; cada puerta era de una perla [Qué grande]. Y la plaza de la ciudad era de oro puro como vidrio transparente.
        Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.
        Y la ciudad no tenía necesidad de sol, ni de luna, para que resplandezcan en ella: porque la claridad de Dios la iluminó, y el Cordero era su lumbrera.
        Y las naciones que hubieren sido salvas andarán en la lumbre de ella: y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.
        Y sus puertas nunca serán cerradas de día, porque allí no habrá noche.
        Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.
        No entrará en ella ninguna cosa sucia, o que hace abominación y mentira; sino solamente [Lee esta última frase] los que están escritos en el libro de la vida del Cordero.” (Apocalipsis 21:1-27)

        Se espera que tu nombre esté escrito en el libro de la vida del Cordero.

        Ésta es una nueva ciudad que está por venir. Hemos visto ya una ciudad que será destruida, a la que se le llama: “Babilonia”. El capítulo 18 habla de las repercusiones de la caída de esta gran ciudad y de este sistema económico, político y religioso.

        Hoy en día, están sucediendo muchos cambios, pero para tener un gobierno mundial como el que hemos visto a través de nuestro estudio de Apocalipsis, van a tener que pasar muchas cosas más y van a tener que hacer cualquier cosa para mover la economía del mundo y conseguir más control.

        Tenemos que darnos cuenta de que están ocurriendo muchos problemas hoy en día. Pero en la ciudad nueva, en la nueva Jerusalén, no habrá problemas, ninguno. Ni habrá necesidad de tener un hospital ahí. ¿No es cool?

        Tampoco habrá escasez de petróleo. ¿Estás emocionado o qué? Yo estoy emocionado porque no habrá escasez en el cielo.

        Al final de este capítulo y en el principio del 22, se nos da una descripción perfecta de qué tan bella es esta ciudad. Se nos dice que la nueva Jerusalén baja del cielo. Pero en ningún lugar dice que toca el suelo de la tierra. Sí dice que habrá un nuevo cielo y una nueva tierra.

        Tal vez pensemos que esta ciudad es el cielo, puesto que se habla de calles de oro y Dios estará ahí. Pero la nueva Jerusalén estará sobre la tierra en un orbe. Será luz, porque Dios el Padre y Jesús estarán ahí y alumbrará hasta la Tierra. Tal vez estará sobre la Tierra, o la Tierra estará girando alrededor de ella.

        Vimos en el capítulo 7 de Apocalipsis que una multitud de gente saldrá de la Gran Tribulación. Éstos adorarán y servirán al Señor en su templo. Habrá un templo en el reino que durará por mil años cuando Jesús vuelva a la tierra y el diablo sea atado antes de ser echado al lago de fuego. Primeramente Jesús quitará la iglesia del Planeta y en la tierra habrá 3 años y medio de holocausto. Esto no ocurrirá en una ciudad o en varias ciudades, sino por todo el mundo. Ya vimos que Satanás reinará sobre la tierra a través del Anticristo y el gobierno mundial.

        Habrá un grupo de personas que pasará por este periodo de la Gran Tribulación y ellos darán sus corazones a Jesucristo. Entonces saldrán de esa Tribulación y entrarán al cielo. Pero no serán parte de la iglesia todavía, porque la iglesia ya fue arrebatada.

        Entonces, no quieras demorar, da tu corazón a Jesucristo ahora.

        Leamos el verso 1 que habla acerca de esta ciudad nueva que viene.

        “Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es.”

        Me gustaría que subrayaras “primer” en el “primer cielo” y en la “primera tierra”. Dice aquí que los primeros se fueron y que el mar ya no es. Entonces los surfistas van a tener que ir a surfear a un nuevo planeta.

        Vamos a ver qué es lo que el apóstol Juan quiere decirnos aquí. Viéndolo superficialmente, el primer cielo y la primera tierra es lo que fue creado por Dios en el principio. Esto es lo que conoce el hombre, este lugar en donde vive y el aire del cielo que respira, y de esto se preocupa.

        Hay muchas sectas y religiones que enseñan acerca de la reencarnación y acerca de otros mundos. Yo lo sé porque yo pasé por los años 1960 y conocí todas las doctrinas raras que nos contaron. Te dicen que viviste en otra vida y que regresaste a ésta. Pero no se puede retroceder los millones de años de los que hablan porque sólo hay un planeta en donde vive el hombre. Hay sólo una tierra y un cielo de los que la raza humana tiene que preocuparse. No tiene nada de misterioso.

        En realidad, Dios ha hecho todo muy sencillo para nosotros. Es el hombre quien hace las cosas muy complejas.

        Se me hace interesante que después del huracán Katrina, en Nueva Orleans, los que corrieron a ayudar era gente trabajadora. Ellos llegaron antes que el Gobierno. La gente llegó en los primeros días. Se me hace muy genial que un comerciante de San Diego [David Pérez] alquiló un avión 737 y trajo a muchos damnificados. Lo hizo solo, no le pidió apoyo a nadie.

        Y hay muchas cosas que tú podrías hacer como ser humano si tan solo dejaras de preocuparte por ti mismo. Dice la Biblia que si pones tu vida, Dios la tomará y te bendecirá. Si lo pruebas, verás lo que Jesús puede hacer con una vida que está dedicada a Jesucristo. También verás cómo él puede trabajar a través de ti con todos los recursos del cielo.

        El cuerpo contiene mucha agua. El agua es un componente que está en el cuerpo en un alto porcentaje. Si te secaran todo el agua poniéndote en un cuarto de deshidratación, saldrías semejante a una ciruela. No serías nada. Imagina si pudieran deshidratar el ego, ¿cómo te verías?

        El planeta Tierra tiene un alto porcentaje de agua en su superficie. Y nuestros cuerpos necesitan de esta agua. Algunas personas aman la playa. Hay personas que prefieren las montañas, los desiertos o los bosques. Pero nuestros cuerpos están compuestos de agua y de algunos minerales... entonces, en realidad no somos nada. Quitas el agua... y el polvo que queda se lo llevará el viento. No somos nada. El diablo quiere hacernos pensar que somos alguien importante para inflar nuestro ego.

        Valemos mucho a los ojos del Señor. Pero no uses tu cuerpo para atraer a la gente y lastimarla o para “pimpear” e impresionarla. Eso es muy vanidoso.

        Y si maltratas o abusas de tu cuerpo y no lo cuidas alimentándolo bien (o menos de lo que deberías) o no haces ejercicio, entonces estás lastimándolo. La Biblia nos dice que nuestro cuerpo es templo de Dios. “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3:16) Dios mora en ti.

        Ahora no existe el templo físico en Jerusalén. Pero cuando venga la nueva Jerusalén y la nueva tierra, ya no habrá necesidad del agua ni de los elementos terrenales. Tendremos un cuerpo espiritual. Así que en la nueva Jerusalén seremos gente totalmente espiritual.

        Imagina la tierra sin necesidad de agua e imagina cuántos miles de millones de personas pueden vivir en ella. Y en esa tierra podrán vivir por toda la eternidad y sin necesidad de ser gobernados por el partido derechista ni el izquierdista, sino por Dios. Será un planeta perfecto.

        “Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalén nueva, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.” (Apocalipsis 21:2)

        Ahora podemos divisar más sobre lo que está por venir. El cuadro que se nos muestra en el pasaje bíblico se trata de una esposa preparada para su marido. No estamos hablando acerca de una boda estilo Las Vegas, sino de una boda bonita en un lugar bonito. Es una escena bella de un acontecimiento muy íntimo. Esta ciudad, la nueva Jerusalén, baja desde el espacio sideral.

        Juan vio esto y nos lo describió en la última parte de este capítulo. La ciudad tiene doce fundamentos y cada uno es una piedra preciosa. La Jerusalén nueva no es de hormigón ni de estuco ni de madera; no es de una capa de cerámica, sino que es de una joya, y una sin precio.

        Ahora imagina a Dios ahí. La luz brilla mucho y luego rebota en las calles de oro. El oro será tan fino que podrás ver a través de él. Esto será un espectáculo de luces continuo que va a ser fenomenal.

        Esta ciudad va a ser tan bella y tan maravillosa que Dios la compara con una de las cosas creadas más bellas: una esposa y su marido que se van a casar. Éste es el cuadro del final de la historia de la humanidad.

        Vemos la definición de la palabra usada en griego para “nueva”. Esto es muy importante porque siempre decimos: “Tengo una camisa nueva” o “un vestido nuevo” o “una tabla de surf nueva”. Esta palabra es “kainos” y se trata de “un nuevo molde: algo recién hecho, reciente, no usado y no gastado”. Es una ciudad que nunca ha sido usada, en donde nunca el hombre ha pisado. También puede significar “una nueva sustancia”. Las sustancias de la nueva ciudad y también de la nueva tierra serán nuevas. Pero mira esto: “de un nuevo tipo, sin precedente, original, no común e inaudito”. Esta ciudad y esta tierra nueva serán muy originales y muy inauditas y vas a decir: “Esto lo hizo mi Papá”.

        Tal vez Dios te va a poner sobre los ángeles, como dice Pablo en 1 Corintios 6:3. En ese pasaje se dice que vamos a juzgar a los ángeles malos. Dios te va a bendecir. A lo mejor te va a dar el cargo de gobernador. Depende de lo que estés haciendo ahora. Todas las recompensas que nos va a dar Dios estarán en el cielo.

        Pero todo es inaudito, va a ser fenomenal. “Kainos” es la palabra elegida para la nueva ciudad, el nuevo cielo y la nueva tierra. Esto es algo tan alucinante que se expande nuestra imaginación.

        Sólo pensar que Dios hará todo nuevo hace desvanecer lo que estás pensando ahora, y el Espíritu Santo puede abrirte y Dios te puede mostrar más acerca de él.

        No es sólo que esta nueva Jerusalén es nueva, hay más. Me gustaría que también subrayaras la palabra “santa”. “Yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalén nueva, que descendía del cielo.”

        La nueva Jerusalén es una ciudad santa. Compara esta ciudad con cualquier ciudad sobre la tierra que quieras: París, Buenos Aires, San Diego...

        Ahora en San Diego, vemos mucha corrupción en nuestro gobierno. Aquí, 500 oficiales de policía dejaron sus puestos y en Nueva Orleans una tercera parte lo hicieron también.

        Ahora quieren poner un desfile “Mardi Gras” en San Diego. Así como Las Vegas es referida como la “ciudad del pecado”, esta ciudad de Nueva Orleans es conocida como la “ciudad del sexo”. Esos demonios de sexo atraen el desfile “Mardi Gras” y por eso yo estoy en contra de que pongan estos desfiles aquí. Yo creo que es sólo por eso que lo quieren poner aquí, por la perversión sexual.

        Se propagan enfermedades y ¿qué es lo que vimos en Apocalipsis? Que habrá pestilencias y enfermedades. Se propagarán como nunca en la historia del mundo. Esto ocurrirá antes del regreso de Jesucristo, y el final ha llegado.

        La palabra “santa” es una palabra muy importante para nosotros. No es de nuestra naturaleza ser hombres y mujeres santos. Estoy hablando acerca de nuestros corazones santos delante del Señor. La única manera para que sean santos y puros delante del Señor es que la sangre de Jesucristo nos limpie de todo pecado. Y la única manera para que pase eso es que tú y yo nos humillemos delante de él. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” Eso es la santidad.

        Ésta es una ciudad santa. No vas a necesitar armas ni permiso para tenerlas. No vas a necesitar nada para defenderte. Esta ciudad va a ser santa.

        No va a haber necesidad de un departamento de policía. Tampoco agencias de espionaje husmeando. No habrá una prensa que publique mentiras. No habrá un sistema educativo mintiendo acerca de los orígenes y de lo que realmente está pasando. El agua y el alimento no estarán contaminados. Esta ciudad será santa.

        Las películas no serán sucias, tampoco la televisión. Todo lugar al que vayas y cualquier parte que visites se caracterizará por su santidad y pureza. También será lleno de gozo y alegría.

        Vas a estar tan alegre que dirás: “Estoy tan feliz que ni quiero moverme. ¿Qué más debo hacer? Sólo quiero quedarme aquí y sonreír todo el día”.

        La santidad y pureza sólo te bendecirá. La santidad es muy importante.

        Pasa a Isaías capítulo 43, verso 18. Este capítulo es muy importante y habla acerca de la expansión y el crecimiento.

        “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.
        He aquí que yo hago cosa nueva: presto saldrá a luz: ¿no la sabréis? Otra vez pondré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” (Isaías 43:18-19)

        ¿Estás listo para una cosa nueva? ¿Sólo algunos de ustedes? ¿Estás bien con cómo están las cosas ahora? Pues Dios tiene cosas nuevas para el futuro.

        En estos años que he estado en San Diego, el Señor me ha estirado la mente... ahora estamos poniendo una red de estaciones de radio y serán cientos de miles los oyentes. Muchos de ellos querrán servir al Señor en otras obras. Estoy muy emocionado y quisiera ser más joven.

        Es muy importante que entendamos acerca de la santidad, puesto que Dios quiere hacer algo nuevo. Subraya: “yo hago cosa nueva”. Y memorízalo.

        Luego ponte a pensar de dónde viene esta ciudad. “Descendía del cielo, de Dios.” Viene de Dios. Esta ciudad desciende desde arriba. El infierno está abajo y cada día va gente abajo, al pozo. Tanta gente quiere vivir su vida libre e independiente de Dios que por eso el infierno se ensancha. Son echados a la boca del infierno.

        Mientras desciende esta ciudad de Dios, su santidad es lo que hace su belleza. Y esto es lo que hace tu belleza: la santidad del Señor.

        Antes de terminar, veamos Gálatas capítulo 4. Si eres un nuevo lector de la Biblia, Gálatas está al lado derecho de tu Biblia, en el Nuevo Testamento. Empecemos con el verso 24:

        “Las cuales cosas son dichas por alegoría: porque estas mujeres son los dos pactos; el uno ciertamente del monte Sinaí, el cual engendró para servidumbre, que es Agar.
        Porque Agar o Sinaí es un monte de Arabia, el cual es conjunto a la que ahora es Jerusalén [Esto no pasa ahora. Ahora se están peleando], la cual sirve con sus hijos.
        Mas la Jerusalén de arriba libre es; la cual es la madre de todos nosotros”. (Gálatas 4:24-26)

        Estás libre. Jesús dijo que conocerás la verdad (él) y la verdad te hará libre. “Y si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”

        ¿No es esto asombroso? Que la Jerusalén de arriba es libre. Y qué bendición es esta ciudad y la vamos a ver.

        Ahora sigue este pensamiento que está también en Hebreos. Sigue en tu Biblia yendo a la derecha. Hebreos está cerca del libro de Apocalipsis. Mira lo que dice en el capítulo 11, verso 8:

        “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba.
        Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:
        Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios”. (Hebreos 11:8-10)

        ¿No te parece esto muy cool? Yo veo a Dios haciendo cosas en nuestro ministerio. No sé a veces cómo vamos a pagar por ciertos ministerios, pero parece que el Señor nos mandó hacerlos. Empezamos nuevos ministerios y ayudamos con estas estaciones de radio. Vemos que el Señor los está haciendo.

        Se trata de obedecer al Señor Jesucristo. Tienes que hacerlo. Lo que él te diga que hagas, tan sólo obedécelo. Luego tienes que salir a hacerlo. Abraham salió por fe. Dios honró que lo hiciera. Abraham siempre buscaba a esta Jerusalén. Él sabía que estaba ahí. Sabía que el cielo estaba ahí.

        No te quedes sentado sin darte cuenta de todo lo que está pasando a tu alrededor hoy en día. No digas: “Sólo pásame otra cerveza”. No te pierdas el cielo. Ahora es un tiempo en la historia muy emocionante, tal vez el más emocionante. Jesús viene y está probando el Planeta y sacudiéndolo. Si no lo puedes ver, es que eres tan ciego como un topo.

        Corre la carrera Así cuando él venga a llevarte al cielo, no tendrás vergüenza porque estarás en la carrera.

        Por favor, pasa en tu Biblia a Hebreos 12, verso 19:

        “Y al sonido de la trompeta, y a la voz de las palabras, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más;
        porque no podían tolerar lo que se mandaba: Si bestia tocare al monte [En donde Dios estaba con Moisés], será apedreada, o pasada con dardo.
        Y tan terrible cosa era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy asombrado y temblando. [Dios había llamado a Moisés a este monte]
        Mas os [Ustedes] habéis llegado al monte de Sion, y a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, y a la compañía de muchos millares de ángeles”. (Hebreos 12:19-22)

        Es cierto. Abraham vio que había una ciudad. Moisés vio que hay una ciudad. Los dos temblaban y eran hombres humildes. Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra. Él estaba muy quebrantado por dentro. Ahora nosotros somos responsables como Moisés y Abraham.

        Estos personajes no son de unos cuentos de hadas. Tú no eres de un cuento de hadas, tú que estás sentado ahí. Tú eres tan responsable para buscar esta ciudad como lo fueron Abraham y Moisés. Eres responsable para tratar de llegar a esta ciudad.

        Eres responsable porque sabes que viene. Tienes que servir a Dios, el rey de esta ciudad.

        Ahora mira este último verso en el capítulo 13 de Hebreos. Empezamos por el verso 10:

        “Tenemos un altar, del cual no tienen facultad de comer los que sirven al tabernáculo.
        Porque los cuerpos de aquellos animales, la sangre de los cuales es metida por el pecado en el santuario por el pontífice, son quemados fuera del real.
        Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la puerta”. (Hebreos 13:10-12)

        Es que ciertos sacrificios de animales fueron llevados fuera de la puerta de Jerusalén. Afuera es donde los tenían que sacrificar. Jesús, para llevar tu pecado, padeció fuera de la ciudad. Lo crucificaron fuera de la ciudad.

        “Salgamos pues a él fuera del real, llevando su vituperio.
        Porque no tenemos aquí ciudad permanente, mas buscamos la por venir.” (Hebreos 13:13-14)

        Vemos que el escritor de Hebreos hace analogía entre la crucifixión de Jesucristo y esta nueva ciudad. Es esta ciudad celestial de Jerusalén.

        Leemos otra vez los versos 3 y 4 de Apocalipsis, capítulo 21:

        “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos.
        [Léelo otra vez en voz alta] Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas”.

        Yo sufro dolor crónico todo el día y toda la noche, ya por los últimos diez años. No he pasado ni un día sin este dolor crónico. Pero yo sé que esto es mi aguijón en la carne que me mantiene a remolque con el Señor.

        Y yo sé que muchos de ustedes tienen dolor crónico. No es muy divertido. No importa cuántos doctores o clínicas visites, si Dios no te lo va a quitar no hay ningún especialista que lo vaya a poder hacer.

        Entonces encuentro esto muy interesante, porque espero a esta ciudad sin dolor. Tampoco habrá muerte.

        Y te digo que cuando caminábamos en la zona afectada por el ataque del 11 de septiembre, pudimos oler los cuerpos. Estábamos en el depósito de los cadáveres: huelen muy mal. Y ahora están drenando la ciudad. Dicen que les va a tomar varias semanas. Sólo para quitar los cadáveres va a tomar tiempo y los moscos se los están comiendo. Ya hay casos de cólera y malaria. La gente que andaba en el agua puede contagiarse con tuberculosis.

        Pensamos en la transferencia del SIDA o del virus de herpes simple... Quizá alguno piensa que es muy cool y que puede tener sexo fuera del matrimonio sin sufrir secuelas. Hay mucha perversión sexual y la gente contagia a otros. A veces ni sabes de dónde vino el contagio.

        ¿Qué te ha enseñado Apocalipsis ahora que vamos a terminar el estudio de este libro?

        Amo mucho este verso:

        “Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas”. (Apocalipsis 21:4)

        Déjame hacerte una pregunta antes de que terminemos. ¿A cuántas personas en tu vida les has permitido alguna vez poner su mano sobre tu cara y limpiar tus lágrimas? Bueno, menos tu madre cuando eras niño. ¿Cuántas personas puedes contar con las dos manos? ¿A cuántas personas dejarías tocar tu cara? Así de íntimo es Dios.

        Dios estará contigo estés donde estés. Así que si tú empiezas a llorar y a sollozar, él llegará con su mano, esa que creó el universo, y limpiará tus lágrimas tiernamente. Y nunca llorarás más.

        Esto es asombroso; esta mano se extiende a nosotros. Dice la Biblia que su mano derecha mide los cielos. Sabemos que nuestro universo mide por lo menos 15 mil millones de años luz de distancia. (Isaías 48:13) La velocidad de la luz es de 300 mil kilómetros por segundo.

        Así de rápido pasa la luz en un segundo. Multiplícalo por 60 y así de lejos viaja la luz en un minuto. Ahora multiplica eso por 60 otra vez y así de lejos viaja la luz en una hora. Luego multiplícalo otra vez por 24 y verás qué tan lejos viaja la luz en un día. Multiplica otra vez por 365, y tendrás la distancia de una año luz. Ahora multiplica esta distancia por 15 mil millones de años... Pues la mano de Dios es así de grande, porque se expande a través de la creación.

        Esta mano se extiende a tocar tu cara tiernamente y a limpiar tus lágrimas. Esto es muy cool. Dios es un tipo tierno de corazón y él te ama. Adorémosle y démosle el honor y la gloria.