Sé un vencedor, Apocalipsis 3:7-22. Por Mike MacIntosh en San Diego (California), el 9 de febrero de 2005.

        Leemos

        Vamos a leer el capítulo 3 de Apocalipsis desde el verso 7 hasta el 22:

        “Y escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras: he aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar; porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. He aquí, yo doy de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser judíos, y no lo son, mas mienten; he aquí, yo los constreñiré a que vengan y adoren delante de tus pies, y sepan que yo te he amado. Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra. He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

        Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un desventurado y miserable y pobre y ciego y desnudo; yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (Apocalipsis 3:7-22)

        Oremos

        “Padre, te pedimos que tú nos animes a todos nosotros con tu Espíritu; para que sepamos que lo que hemos estado leyendo está ahora frente a nosotros. Es asombroso. Estoy seguro de que nosotros no somos la única congregación que está estudiando el libro de Apocalipsis ahora, es asombroso que se esté hablando ahora acerca de la ‘paz y seguridad’ en las primeras planas de los periódicos. Estamos asombrados, simplemente asombrados.

        No entiendo a la comunidad cristiana, pero estoy seguro de que tú sí. ¿Por qué no estamos saltando de alegría por el hecho de que tú vienes pronto? ¿Cuál es la tentación de este mundo, Señor, que impide a tanta gente reunirse a entender tus Escrituras, tan poderosas que son? Y cómo te encanta hablarnos...

        Entonces te pido por este grupo, y también por los que nos acompañan por Internet y los que escuchan por la radio: que sólo tu Espíritu Santo nos impacte de una manera muy poderosa. En el nombre de Jesús, amén.”

        Últimas noticias

        La Secretaria de Estado de los Estados Unidos en su gira por Francia acaba de anunciar que si Irán no cesa su producción de mísiles y plantas nucleares, están listos para ayudarlos a desistir.

        Estamos listos para el fin del mundo; y creo que deben estar emocionados y empezar a decírselo a sus amigos. ¿Saben? Todo va a fallar; en un abrir y cerrar de ojos. Y tú debes prepararte y no ser un desgaste para el mundo o la iglesia, sino que debes ser una gigante luz brillante en cualquier trabajo o capacidad que tengas. Hasta ustedes que viven en la calle pueden repartir tratados. Es necesario que traigan a la gente a Jesús. Él viene muy, muy pronto.

        A la iglesia de Filadelfia

        Ya hemos visto a estas iglesias, y ahora veremos la sexta y la séptima. Acabamos de leer estos versos geniales acerca de la iglesia de Filadelfia.

        “Al ángel de la iglesia en Filadelfia”, (Apocalipsis 3:7). Recuerda que la palabra “ángel” es la misma que se utilizaba para decir “mensajero”. Los eruditos bíblicos durante 2.000 años han discutido su significado y no se han comprometido y han dicho: “Bueno, ¿será esto un pastor o un obispo de una región? ¿O es en realidad un ángel, un ángel de la ciudad, un ángel verdadero del cielo que supervisa y se comunica de alguna forma con las iglesias a través de los pastores? ¿O es un obispo que regía sobre siete regiones de Asia Menor en aquel tiempo?

        No obstante, sí es un mensajero, y el ángel podría ser el mensajero, un obispo podría ser el mensajero o un pastor podría ser el mensajero. Tú y yo en algunos sentidos somos ángeles. Aunque la persona que está junto a ti diga que no. Pero te conviertes en un mensajero para el Señor, así que eres un ángel en ese sentido.

        “Filadelfia” es la palabra griega para decir “amor fraternal”. “El amor como hermanos” es la traducción original. Hoy en día existen ciudades llamadas “Filadelfia” (la ciudad del “amor fraternal”), cuyos nombres provienen de esta ciudad de la Antigüedad.

        Y esta iglesia representa una era de la iglesia. Algunos dicen que hoy en día estamos en esta era, la “evangélica”. Todo empezó cuando se abrió la Biblia y se derramaron los dones del Espíritu Santo desde el gran “Avivamiento de la calle Azusa”. Ahí nació la Iglesia Asambleas de Dios y la Iglesia Cuadrangular. Ocurrió en la calle de Azusa en Los Ángeles (California). Creo que fue en 1906. El movimiento pentecostal empezó su crecimiento y la iglesia Asambleas de Dios empezó a crecer alrededor del mundo, y luego la Iglesia Cuadrangular.

        La experiencia Pentecostal, como la llaman, luego llegó a ser la experiencia Carismática: más orientada al aspecto emocional y experimental de hacer ruidos, moverse y todo lo demás, y enfocándose menos en la interpretación de la Escritura.

        Algunos maestros de la Biblia consideran que este movimiento de la palabra de Dios y el mover del Espíritu Santo representa esta iglesia “de amor fraternal”.

        Sabemos que también se refiere a la iglesia de esta región de Filadelfia en Asia Menor en el tiempo de la escritura de Juan. Pero también sabemos que hay una verdadera ilustración para el cristiano, el cristiano verdadero que anda en amor.

        La última carta que veremos es la de Laodicea. De la cual también tendríamos que decir que esa iglesia es un símil de la era actual; un símil de la iglesia actual. Es una iglesia muy materialista, ya lo sabes, la iglesia está muy adornada, pero la gente tiene muy duro el corazón. Asisten a la iglesia, pero eso es todo. No leen la Biblia, no oran y no buscan al Señor.

        La iglesia es espiritual, y no es una organización física con una jerarquía. No lo es. La iglesia somos tú y yo. No es alguna organización gigante o un gran conglomerado o algo parecido. Personalmente, yo siempre creo que la iglesia son las personas. La iglesia consta sólo de gente. Y nosotros somos aquéllos con los que el Espíritu Santo está obrando.

        Entonces para esta iglesia “de amor fraternal” (la iglesia de Filadelfia), él tenía un mensaje especial así como los tenía para las otras iglesias.

        Santo y verdadero

        “Estas cosas dice el Santo” (Apocalipsis 3:7), quiero que veas eso. “El Santo y el Verdadero” son dos atributos del Señor Jesucristo. Él es santo y él es verdadero.

        Vi a un tipo entrevistando a la actriz Halle Berry. Este tipo se quedó muy impresionado por su belleza. Y le dijo: “¿Quieres decir que saldrías conmigo?”. Y ella se incomodó y él insistió. Él sólo era el entrevistador del programa VH1 o algo así. Ella lo miró y le dijo: “Bueno, si no me mientes ni me utilizas”. Creo que fue lo que dijo: “No me utilices”. Aparentemente ella ha tenido relaciones en las cuales solamente la han utilizado y le han mentido. Y a nadie le gusta ser engañado.

        Piensa en lo dice Jesús aquí: “El Verdadero”. Él nunca te mentiría. Nunca te engañaría ni te manipularía ni te utilizaría. Él nunca te mentiría, él es Santo. Y la santidad no miente. Entonces tú no puedes ser santo y ser un mentiroso. Ni puedes ser un manipulador en bienes raíces ni un magnate financiero que reduce la calidad o miente a Hacienda en su declaración. Simplemente no lo puedes hacer.

        “Santo” es la palabra “hagios” en el lenguaje original. Y no hay manera de que tú y yo podamos ser personas santas según esa palabra. No hay manera en absoluto. La única manera de que tú puedas ser una persona santa es teniendo a Cristo dentro de ti. Eso es lo que nos hace ser a ti y a mí personas santas.

        Y eso no quiere decir que despreciemos a otras personas pensando que somos “muy santos”. No, si te crees muy santo, verás que eres realmente superficial. Pero él te hace ser una mujer santa, te hace ser una santa.

        La madre Teresa fue llamada por la Iglesia Católica una “madre”, y una “monja”, una “hermana” y luego cuando murió fue nombrada “santa” porque era “santa”.

        Pero tú eres un santo y eres santo a través de la justicia de Jesucristo dentro de ti.

        Entonces tú te puedes ver en el espejo y decir: “¿Cómo podría yo ser santo?”. Te ves y luego dices: “Con la manera en que funciona mi mente, ¿cómo podría yo ser considerado santo?”. Porque Dios ve a Cristo en ti. Y la Biblia dice: “Cristo en ti es la esperanza de gloria”, (Colosenses 1:27). Tú y yo no tenemos ninguna esperanza excepto que él nos acepta tal y como somos, y nos ama y vive dentro de nosotros. Y eso nos quita toda la presión. Eres salvo por la gracia, por la fe; no por obras para que ninguno se jacte, (Efesios 2:8-9). Mas por la misericordia de Dios, él nos ha salvado, (Tito 3:5).

        Así que eso es lo que nos hace santos: su gracia, su misericordia, su sacrificio, el hecho de que él está dentro de nosotros. No tenemos que tratar de darnos aires de ser alguien cool o de ser alguien que no somos. Somos quienes somos, y puede que no seamos las personas más bellas del pueblo pero Dios todavía nos ama. Eso me gusta, que él nos acepta. Si Dios por nosotros, ¿quién en el mundo contra nosotros?, (Romanos 8:31).

        Una llave para abrir puertas

        Después de ver estos dos atributos de Dios vamos a ver el tercero: “El que tiene la llave de David”, (Apocalipsis 3:7). Y con esta llave, “el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre”.

        ¿Recuerdan en el capítulo 1, nuestro primer estudio en el libro de Apocalipsis, que Jesús estaba de pie con las llaves del infierno? ¿Lo recuerdan? Entonces sabemos que el infierno tenía que haber tenido una llave para abrir las puertas de la prisión para poder sacar a la gente. Y ahora él dice que esta llave de David permite que Jesús abra puertas que ninguno puede abrir y cerrar puertas que ninguno puede cerrar.

        Vamos a decir que tú has estado orando acerca de..., o tal vez todavía no eres cristiano, lo serás en unos minutos... Pero has estado orando o pensando acerca de un nuevo trabajo. Y te vas a una entrevista. Y lo has estado pensando bien: “Si consigo este trabajo, podría ganar el dinero suficiente para tener este coche y vivir en ese condominio, e ir a esquiar en invierno, e ir a Hawái en... Y ya lo tienes todo trazado. Pero, para que te den este trabajo, vas a tener que conocer a alguien. Entonces algún conocido tuyo le habla al jefe de personal diciéndole que eres una persona genial.

        Párate a pensarlo, tú conoces al hombre que conoce todo, conoce lo que sucede en todos lados, cada detalle que sucede en el mundo y él conoce a cada ser humano.

        Ahora si él no es la persona que debes conocer para influir, yo no sé quién será. Porque tú tan sólo te tienes que meter en oración y decir: “Señor, si esta oportunidad viene de ti, abre esta puerta para mí. Pero si no viene de ti, cierra la puerta”. Tú tienes oportunidades y la Biblia está llena de historias de personas con oportunidades.

        El papel que tenemos como seres humanos es el de poder elegir si vamos a aceptar o rechazar cada oportunidad. No toda oportunidad es buena ni toda oportunidad es mala. Entonces, lo que tienes que hacer es llegar espiritualmente a un punto donde entiendas que no hay manera de que esto pueda estar sucediendo si no fuera porque Jesús abrió esta puerta.

        No hay manera. Yo sé que no hay manera de poder construir radiodifusoras, porque no tenemos el dinero. No tenemos ni un décimo. Y estamos tratando de construir una escuela secundaria y una preparatoria, y nuevas instalaciones para la congregación. No hay manera de que podamos hacerlo. Así que yo sé que ésta es una puerta abierta. Como vimos en el estudio del domingo: “... a cualquiera que tuviere, le será dado más” (Mateo 25:29). De repente alguien supo que queríamos poner una emisora de radio en el valle del noreste y terminamos con otra emisora que nos costó el 30 por ciento de su valor real. Es porque se daban cuenta de que seríamos buenos mayordomos. Lo vemos y decimos: “¡Pues ésta es una puerta abierta! Una gran puerta. Sólo Jesús pudo haber abierto esa puerta”.

        Quieres buscar en tu vida y decir: “Estoy machacando esta puerta, tirando de la manija y no la puedo abrir. Saqué el hacha y estoy golpeando la puerta, tratando de romper la cerradura, ¡y no puedo entrar!”. Bueno, ¿por qué no te marchas? Jesús te ha cerrado esa puerta para protegerte.

        Puede ser que haya ahí adentro un lagarto o algo horripilante que no te gusta, una araña o una serpiente culebreando o un novio feo de tu pasado. ¿Quién sabe qué hay en ese cuarto? Pero muchas veces pasamos la vida golpeando puertas. “¡Por fin lo logré!” Y luego seis meses después: “¡Qué cosa tan pesada!”.

        Si la puerta no está abierta y no la puedes abrir, es porque el Señor la ha cerrado con llave. Y no puede venir nadie a abrirla, porque Jesús no quiere que se arruine tu vida al pasar por esa puerta.

        Por otra parte, se asombran tus vecinos y dicen: “¿Cómo lo hace? ¡Es increíble!”. Es porque Jesús tiene la llave de David que sobrenaturalmente abre puertas por ti.

        Y yo siempre he encontrado, al andar con el Señor, que estas puertas siguen llevándome al futuro. Y mientras entro por una puerta y comprendo ese cuarto, entro a la siguiente puerta y comprendo esa situación. Me doy la vuelta para mirar hacia atrás y digo: “Hombre, ¿a dónde se fueron los años? Ya estoy viejo”. “Ah, ya entiendo. Tú esperas que yo entre por la puerta del cielo. Entraré y me sorprenderás.” ¡Ja! Él es bastante astuto; tienes todas estas puertas. Y es algo así como: “¿Qué hay detrás de la puerta número uno? ¿Qué hay detrás de la puerta número dos?”. Puedes escoger.

        Entonces entiende que si tú estás luchando en esta vida podría ser porque tú estás tratando de abrir puertas que ninguno puede abrir. Por otra parte, si pasas como si tal cosa, tienes que agradecerle a Dios por abrirte estas puertas. Ningún jefe de personal puede abrirte las puertas, ningún tío en el senado puede abrirte la puerta. Tú no quieres ese tipo de tratos. Tú quieres tratos que no se pueden hacer naturalmente. Eso hace la vida bastante emocionante. Hablo en serio. Inténtalo, es divertido.

        Conozco tus obras

        Bien. Mira lo que les dice acerca de las puertas. Sigue en el verso 8: “... conozco tus obras”. Ya lo hemos escuchado con las otras iglesias. Él sabe qué es lo que estamos haciendo. Él conoce las misiones, el evangelismo, los discipulados. Él entiende de qué se trata una iglesia y qué es lo que hace.

        Pero no hay manera de que no seas responsable, si tu nombre está inscrito en su libro. Él conoce quién eres y dónde estás. Tú debes crecer espiritualmente. Debes dejar de jugar en el patio del diablo y salir de su cajón de arena. Tienes que hacerte adulto y negarte a ti mismo, tomar tu cruz diariamente y seguir al Rey de Reyes.

        Y no es siempre cómodo, no es siempre fácil y no es siempre indoloro. No es siempre groovy, no es siempre el último grito, pero sí es la verdad.

        El que es Verdadero y Santo y que tiene la llave de David es el que está hablando. Entonces queremos seguirle.

        “Yo conozco tus obras. He aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar. Porque tienes un poco de potencia [Puede ser que la iglesia fuera pequeña a causa de los problemas que tenían con los emperadores en el primer siglo] y has guardado mi palabra [Muy importante, porque lo hicieron con poca fuerza] y no has negado mi nombre.”

        Guarda su palabra

        Esto es muy importante. Subráyalo en la Biblia de la persona que está sentada detrás de ti. Gírate y marca su Biblia en esas dos cosas: “... has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre”. Son dos cosas que la mayoría de la cristiandad no está haciendo hoy.

        Para guardar su palabra, tienes que conocer su palabra. Para conocer su palabra, tienes que tomar tiempo cada día para leerla y estudiarla.

        Puedes sentarte enfrente del televisor y ver Alias por una hora. Está bien, ¿pero por qué no le das a Jesús una hora? Él no tiene que usar un alias, él te deja saber su nombre. Tan sólo ve ahí mismo y siéntate con él una hora.

        Te diré que una hora en la palabra verdaderamente te fortalece. Es que si tú no estás en su palabra..., entonces estás negando su palabra..., entonces sí vas a negar su nombre. Tu forma de hablar negará su nombre. Tus hábitos de gasto negarán su nombre. El lugar donde pasas tus fines de semana, la gente con quienes los pasas, todo negará su nombre. Y cuando la suerte esté echada y él esté buscando a alguien en situación precaria para afirmar su nombre, estás comprometido sin poder hacer nada. Porque has sido neutralizado por el diablo.

        Entonces estas dos cosas son importantes: no niegues su palabra y no niegues su nombre. Porque eso es lo que te da poder en el Espíritu para ser un hombre espiritual o una mujer espiritual.

        Sinagoga de Satanás

        “He aquí, yo doy de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser judíos, y no lo son, mas mienten.” (Apocalipsis 3:9)

        ¿Qué es lo que quiere decir con “la sinagoga de Satanás”? ¿Hay adoradores de Satanás llevando yarmulkes en las reuniones? Claro que no está diciendo eso. Pero él sí está diciendo que aquéllos que se dicen ser sus hijos son mentirosos. Merodean por las sinagogas religiosas, pero son mentirosos. La palabra “judío” viene de la contracción de la palabra hebrea “judah”, de la tribu de Judá. Y significa, sencillamente, “alabanza a Dios”. Entonces un “judío” es una alabanza a Dios. Entonces, si tú has nacido de nuevo, tú eres, técnicamente, un judío porque eres una alabanza a Dios.

        Es muy importante que veas que tú eres una alabanza a Dios. Vemos lo que dijo Dios de Job: “¿No has considerado a mi siervo fiel Job?”, (Job 1:8). Dios sabía que Job iba a pasar por mucho sufrimiento y dolor. Pero también sabía que Job saldría de todo, porque no negaría su palabra ni negaría su nombre. Y que sería una derrota de las grandes para el diablo.

        Ahora, Dios ha establecido en la palabra de Dios el testimonio de dos personas que se ha transmitido al menos de dos formas: de forma impresa y por la tradición oral. Uno es Job, quien fue atacado directamente por el mismo Lucifer y venció porque mantuvo su mirada en Dios. Luego, el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, quien fue atacado directamente por el mismo Lucifer y venció porque mantuvo su mirada en Dios y glorificó a Dios.

        Uno puede decir: “Pues claro que Jesús vencería en una batalla contra Satanás. ¿Y qué significación tiene, pues él es Dios?”. Pero vuelve a Job, que es un hombre. Un hombre, lleno de la palabra de Dios y que conocía su nombre, y por eso pudo decir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, (Filipenses 4;13).

        No niegues su nombre y no niegues su palabra.

        Puede ser que tengas poca fuerza, pero él dice: “... los que se dicen ser judíos, y no lo son, mas mienten; he aquí, yo los constreñiré a que vengan y adoren delante de tus pies, y sepan que yo te he amado”, (Apocalipsis 3:9).

        Esto es interesante porque para la ciudad de Filadelfia ya habían pasado sus días de gloria. Entonces acerca de estos mentirosos que odian a la comunidad cristiana, Dios dice: “Se los voy a traer y adorarán a sus pies”. No que adorarían a ellos, sino que dice: “Voy a causar un despertamiento espiritual en el lugar más duro en el que nadie esperaría que pudiera pasar algo bueno”.

        Para que sepan

        Eso lo encuentro muy, muy interesante porque él dice que luego sabrán la razón: “... para que sepan que yo te he amado”.

        Algunos de ustedes tienen amigos que les han apuñalado por la espalda y se han vuelto en su contra. Algunos de ustedes tienen familia que les han dicho que no quieren tener nada que ver con ustedes. Algunos han estado involucrados en situaciones en las que ayudaron a algunas personas y luego se volvieron en su contra.

        Y de repente, Dios les dice a estas personas en estas situaciones: “No has negado mi palabra y perseveraste, y aunque has tenido poca potencia y a veces has estado muy desanimado y deprimido e incluso querías “tirar la toalla” muchas veces, yo ahora le voy a dar la vuelta a la situación. Y a aquellos que fueron crueles contigo, se les va a aparecer la luz y van a ser puestos en perspectiva, y todos van a saber que yo te he amado”.

        ¡Cuán importante es que nos amemos unos a otros! Así es la iglesia de “amor fraternal”. La Biblia está llena de la palabra “amor”. Dice que el amor cubre multitud de pecados (1 Pedro 4:8).

        Por eso, si el amor de Dios cubre una multitud de mis pecados, el amor que yo he recibido de él debe hacerme aceptarte a ti un poco mejor y perdonar tu pecado. Y uno de los problemas más grandes entre nosotros es que no nos perdonamos fácilmente a nosotros mismos nuestros pecados y nuestros defectos. Muchas veces somos más duros con nosotros mismos que lo que es Dios todopoderoso.

        Y algunos de ustedes se criaron en familias muy estrictas, con padres muy estrictos, e incluso es posible que pudieran ser un poco más estrictos que Dios mismo. Tenían buenas intenciones y trataban de protegerte; tú tienes que perdonar. Tienes que soltarlo. Y tú ahora tienes que ser la persona que entiende las cosas de tu pasado. Es verdad que te impidieron hacer muchas cosas y que te dañaron un poco, y ahora nunca querrás imponer a otra persona nada. Quieres amar. Y el amor significa que perdones.

        Hora de tentación

        “Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra.” (Apocalipsis 3:10)

        Algunos opinan que esto se refiere al primer siglo, a la persecución romana. No. Hay una clave aquí para esto. “Porque has guardado mi mandamiento, [Manteniéndote en la palabra de Dios] de mi paciencia [Perseverar sin importar cuán difícil se pone para ser un creyente cristiano], yo también te guardaré de la hora de prueba.” Sabemos que la gran tribulación es una hora de prueba que vendrá sobre todo el mundo, desde la Antártida...—¿está arriba o abajo? La Antártida está abajo y el Polo Ártico arriba— hasta las longitudes y las latitudes, hasta el centro del planeta, disecándolo en cuatro secciones. Hasta cada continente sobre el planeta.

        Cuando empiece la gran tribulación, todos van a experimentar los desastres que vienen. El temblor de 9.0 y el tsunami en Indonesia no son nada en comparación con lo que viene. Imagínate en los tiempos de Noé qué tan pequeño se vería ese tsunami, cuando todo el planeta fue golpeado con una ola gigante. Y nadie sobrevivió aparte del señor y la señora Noé, sus tres hijos y tres nueras. Y estoy seguro de que esas tres muchachas fueron muy felices al casarse con ellos. Probablemente alabaron a Dios todo el tiempo en que se levantaba el agua y el arca. Sus suegros tenían una relación con Dios.

        Es muy importante que entiendas esto, es muy serio, no quiero tomarlo a la ligera: Dios te guardará de la hora de la tentación. Ahora, si Dios guardará a cierto grupo de la hora de la tentación y nosotros estamos vivos ahora mismo, ¿por qué nos hará pasar por esta gran prueba?

        Es que mucha gente no entiende el significado del sufrimiento y del dolor. Mucha gente que no ha viajado por el mundo, no entiende la pobreza que hay. Sí, fue horrible lo que pasó en Indonesia y en la India; de por sí ya sufrían mucho en estos países. Ya están viviendo “en tribulación” en comparación contigo con tu televisión de plasma de 42 pulgadas o tu iPod o tu mini iPod o tu mini-mini-iPod y tu auto elegante o lo que tengas. No entendemos lo que significa pasar por el dolor y el sufrimiento.

        Cualquier pequeño percance en la carretera supone un mayor evento o cataclismo para mucha gente que el tsunami. Pero Dios dice que todo el mundo será probado.

        Damas y caballeros, se quedaron embotelladas las carreteras de Los Ángeles por un poco de lluvia, ocho centímetros en un día y hubo 457 accidentes automovilísticos en seis horas, imagínense cómo será si pegase un temblor de 9.0 en la falla de San Andreas, (California) y se moviesen todos los reactores nucleares de la Costa Oeste. Dicen que costaría quince días atravesar hasta el centro de esta ciudad si hubiese un temblor de 7 grados de magnitud en la escala Richter, ya que se caerían todos los puentes. Imagínense todas las gasolineras y cañerías de gas estallando. Sólo piensen en la reacción en cadena que pasaría allí donde ustedes viven. Ahora multiplicadlo por todo el mundo.

        Imagínate a 6.000 millones de personas que rechazan a Dios, todos sin que nadie les proteja. Él está protegiendo el planeta. Y todos están diciendo: “No queremos a Jesús ni que lo prediquen”. Y Dios, como caballero que es, se está retirando.

        Es porque no lo queremos. Preferimos todo lo que él detesta. Entonces él está diciendo: “Está bien, lo siento mucho”.

        La cadena de eventos que se desataría naturalmente va a empezar a pasar más rápido, porque él se ha quedado a un lado.

        Al que venciere

        Sigue diciéndole a la gente de Filadelfia:

        “He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciere [Subraya o marca esto porque quiere decir que puedes ser un vencedor] yo lo haré columna en el templo de mi Dios”. (Apocalipsis 3:11-12).

        En el siglo I en la antigua Filadelfia, en Laodicea, en Pérgamo, en Tiatira, en Sardis, en todas las iglesias sobre las cuales hemos leído (Apocalipsis 1:11, 2, 3) y en toda esa parte del mundo, si alguien era estelar, y había conseguido grandes logros para la sociedad, le hacían una columna, no una estatua o un busto, sino una columna, y la rodeaban con su nombre. Era una base sólida para la comunidad. Llegaba la gente para verla y decían: “Esta persona debía ser muy importante para haber logrado esta columna”.

        Pero mira lo que dice Dios: “Al que venciere” (si eres vencedor). Lo que significa que sí tendremos problemas. Pero tú tienes que vencer toda la “corrección política”, tú tienes que ser una persona piadosa y tú tienes que ser virgen, puro y santo en tu vida sexual y tú tienes que esperarte hasta que te cases y tú tienes que dejar el trinque, el alcohol y las drogas. Y tú tienes que dejar de ver esas estúpidas películas llenas de suciedad. Porque la prueba determinante es: “¿Es esto por lo que murió Jesús? Está contaminando mi corazón”.

        “El Santo”, fue el primer título que le dio a la iglesia de amor. La santidad es muy importante para nosotros.

        Así que toma disciplina. Esto significará que eres un vencedor. Cuando todo termine, ¿serás un vencedor o serás una estadística? ¿Serás sólo eso? ¿Serás una tragedia? ¿Un perdedor? ¿Un fracasado?

        Tú quieres ser un vencedor. “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo.” (Apocalipsis 3:12)

        Así que recibirás tres tatuajes. Él va a escribir sobre ti el nombre de la ciudad de mi Dios, la Nueva Jerusalén, y luego él escribirá sobre ti su nombre y el nombre de mi Dios. Tendrás “mi nombre nuevo”. Entonces Jesús tiene un nuevo nombre. En español.

        A la iglesia de Laodicea

        “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios.” (Apocalipsis 3:13-14)

        Ahora mira esto: tenemos el “fiel” y “el Amén”, son dos, y con el “verdadero testigo” son tres y con el “principio de la creación” son cuatro. Y cualquier de esos títulos que se ha dado, podría tomarnos horas sólo para estudiarlos. Te animo a que busques las referencias cruzadas (remisiones) a través de tu Biblia. Sólo busca desde el principio. Busca “el principio”. En el inicio de tu Biblia encontrarás: “En el principio, creó Dios los cielos y la tierra”, (Génesis 1:1). Hacia el final de tu Biblia encontrarás: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos... palparon nuestras manos... eso os anunciamos” (1 Juan). Aquellos que anduvieron con Jesús nos declaran desde el inicio de su relación con él que tú le puedes entregar tu vida a él y él te hará una nueva persona.

        Me gustaría que pensaran un momento en esto: en “el Amén”. Cuando nosotros decimos “amén”, lo decimos al final de una oración. Pero, ¿sabías que la palabra hebrea “amén” significa literalmente “verdaderamente”? Así que cuando tú dices “amén”, estás diciendo “esto es verdad, lo que se acaba de decir es verdadero”. Cuando estás orando con amigos, tomados de la mano y dices: “Amén”, también estás diciendo: “Así sea”, o “hágase como fue dicho”. Pero la palabra hebrea para “amén” es “verdaderamente” y después él dice que él es verdadero. ¿Por qué lo dice dos veces? ¿Por qué es redundante? Se lo dice a la iglesia de Filadelfia y a las otras iglesias, pero aquí él dice específicamente que él es “el Amén”.

        Fiel y verdadero

        Él ya dijo que él es el Alfa y la Omega (Apocalipsis 1:8, 11). Alfa significa “el principio” y omega “el fin”. Él es la “Verdad” o el “así sea” y “el testigo fiel y verdadero” (Apocalipsis 3:14).

        Él ha usado la palabra otra vez, porque en Juan capítulo 14 él dijo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay... voy, pues, a preparar lugar para vosotros... para que donde yo estoy, vosotros también estéis... Yo soy el camino, y la verdad [La verdad] y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí”, (Juan 14:1-6).

        ¡Esto es muy importante! Porque Buda nunca afirmó tener la verdad, enseñar la verdad o ser la verdad. Krishna nunca ha afirmado ser la verdad, enseñar la verdad, tener la verdad o conocer la verdad. Y se pueden repasar todas las religiones del mundo, sin importar cuáles sean, y verás que ninguno de sus líderes ha dicho que se haya encarnado y se haya personificado, y que sea la “Verdadera Verdad”. Nunca.

        Nosotros estamos hablando acerca de un hombre que está aquí contigo a través de su Espíritu. Y él dijo: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos”, (Mateo 18:20). Él está aquí ahora mismo. Él es la Verdad.

        Y él no está hablando acerca de la verdad. Él no quiere que tú veas la verdad, que busques la verdad, que trepes a través de los dioses hindúes Krishna y que subas al Himalaya y que entres al Nepal a sacar la manzana de oro de la boca del dragón y que nades el mar Mediterráneo y que bucees a la boca del volcán en Guatemala para surgir con las respuestas de la vida.

        Él sólo dice: “Venga a mí el que quiera y de ninguna manera lo rechazaré” (Juan 6:37, Apocalipsis 22:17).

        Él es la verdad y no lo vas a seguir buscando una vez que lo hayas encontrado. Él es la plenitud de la divinidad habitada corporalmente. Lo dice la Biblia en Colosenses 2:9.

        ¡Es él!

        ¿Qué necesitas en tu vida?

        Tuve una vida loca, así como la de muchos de ustedes. Pero cuando me encontré con Jesús, cesaron ciertas cosas inmediatamente. Simplemente ya no las necesitaba.

        Y esto define al cristiano tibio. Aquellos creen que todavía necesitan cosas para su carne y cosas del mundo. Si tú has nacido de nuevo, no necesitas nada, ya las tienes. No vas buscando por aquí, no vas buscando por allá. No vas tomando muestras, no vas probando, catando o tocando.

        ¡La tienes! Entonces, te mantienes fiel y obediente para convertirte en un vencedor.

        Tú tienes que negar tu ego. Eso es lo que te hace un vencedor. El ego nunca lo satisfarás. Nunca llenarás el vacío del ego. Ni debes estar buscando por allí si eres cristiano. No tienes que llenar nada, aparte de la sala del Señor con tu alabanza.

        Principio de la creación

        “He aquí dice el Amén, el testigo fiel [Le doy gracias a Dios porque él es fiel] y verdadero, el principio de la creación de Dios.” (Apocalipsis 3:14)

        “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” ¿Y qué acaba de decir Jesús? “Yo soy el principio de la creación de Dios.” Pues la creación de los cielos y la tierra sólo era una parte de la creación de Dios, hay más de la cual no sabemos. Él es el principio, él siempre ha existido. Es asombroso y es a quien amamos.

        Ni frío ni caliente

        “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Mas porque eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.” (Apocalipsis 3:15-16)

        Es interesante la siguiente cuestión geográfica. Había dos ciudades importantes cerca de Laodicea: Hierápolis y creo que Colosas. Colosas tenía agua helada, muy fría. Y Hierápolis tenía unas terrazas magníficas con aguas termales, y el agua era muy caliente. Laodicea traía agua de afuera a través de un acueducto y llegaba tibia.

        Entonces cuando él mencionó esto, acerca de ser tibio, ellos sabían exactamente de lo que hablaba. “Ustedes no se están escaldando allí ni se están congelando allá. Están justo en medio, donde se está muy cómodo.”

        ¿Y cuántas personas no conoces así? “Oh, ¿hablas de Jesús? ¡Sí, claro! Estaré ahí para la Pascua.” O también: “Fui para la Noche Buena”. “Fui a escuchar a esa banda donde había mucha gente en tal evento”. Y luego: “Oh sí, fui a escuchar a ese invitado especial. Sí, yo estuve ahí”. Sí, eres tibio.

        Jesús les dice algo acerca de esto a una ciudad que bien le entendía. “Ni eres frío ni caliente. Si no te decides ahora, te escupiré.” Y él es más fuerte: “te vomitaré de mi boca porque me asqueas”. Eso debe partirte el corazón si tú eres una persona tibia. Debe partirte el corazón pensar que le asqueas a Dios, cuando él tanto te amó, y dio a su Hijo por ti.

        Sabes, deja de nadar entre dos aguas. O le dices a Dios que sientes odio por él y que nunca quieres saber nada de él o le dices simplemente: “Dios, perdóname, soy pecador y no entiendo nada de esto pero quiero que me perdones y que me enseñes de qué se trata la vida, y llévame contigo a la eternidad”.

        Pero, ¿para estar de por medio? “Es que no sé, no lo sé. Es el conejo de Pascua; es la tumba vacía. Es Santa Claus. No, no lo es. Es Jesús en el pesebre.” Él lo odia. Tú tienes que dejar de nadar entre dos aguas y darle tu corazón a Dios.

        Dices: Yo soy rico

        Luego:

        “Porque tú dices: [Vean esto: número uno] Yo soy rico, [Número dos] y estoy enriquecido, [Y número tres] y no tengo necesidad de ninguna cosa”, (Apocalipsis 3:17).

        Pregúntate: “¿Alguna vez he dicho esto? ‘Soy rico (de los bienes raíces o porque vendiste tu casa), me he enriquecido y no tengo necesidad de nada. [Tibio, cómodo]. ¿Qué me falta? Hawái, esquí en Aspen, el todoterreno, el Porsche. Tengo todas las “extras” de todo: cine en casa con sonido surround, etc. Con mis amigos del club juego al golf tres veces a la semana. Es que lo tengo todo y no tengo necesidad de nada”.

        Y éste fue su peligro. No eran ricos, eran pobres espiritualmente. Y su ciudad se iba a venir abajo al cabo de unos veinte años. No estaban enriquecidos, no tenían acceso o llaves para entrar al cielo. No eran acaudalados. Y tenían necesidad de todo.

        Nunca pienses que no tienes necesidad de nada. Porque la necesidad más grande que tienes es de una relación con tu Creador. Si no tienes eso, no eres rico. Y nunca serás rico. Puedes tener mil millones de dólares ahora y estár quebrado.

        “Porqué tú dices...”, esas tres cosas. Ahora mira, las probabilidades son de cinco a tres, ¿qué es lo que significa? Mira lo que él dice:

        Pero tú no sabes

        “Y no conoces [Número uno] que tú eres un desventurado [Número dos] y miserable [Número tres] y pobre [Número cuatro] y ciego [Número cinco] y desnudo”, (Apocalipsis 3:17).

        Y tú no lo sabes. Y ahora mira esto: “Tú dices...”. O sea que esta es la manera en que tú te ves a ti mismo y a la vida. “Pero yo digo que tú no sabes de qué estás hablando.” Cinco cosas que él les dice contra tres que ellos se dicen atestando su tibieza. “¡Ustedes no saben qué están pensando!” “Yo digo que ustedes no conocen la verdad.” Y él es el testigo fiel y verdadero. Él es el Amén, el “verdaderamente”. Tú dices: “Soy perita, lo sé todo y tengo todo bajo control, soy genial.” Oye, así es cómo tú te ves a ti mismo, y así es cómo tú ves las cosas. “Tú dices.” ¿Sabes qué lo que tú y yo tenemos que decir no importa nada en el gran orden de este universo? Se trata de lo que él tiene que decir.

        “Porque tú dices...” Sabes, yo ya no quiero decir..., porque yo no sé. Tú dices: “Soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa”. Pero tú no sabes que eres un desventurado. ¡Oh! ¿Te dirías ‘desventurado’? ¿Sí? ¡Ah bueno!

        Miserable, pobre, ciego y desnudo.

        El traje nuevo del emperador

        “Yo te amonesto que de mí compres [Aquí está la solución a tu problema] oro afinado en fuego, para que seas hecho rico [Otro tipo de riqueza] y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas”, (Apocalipsis 3:18).

        Hans Christian Andersen escribió un cuento sobre un emperador, seguramente lo recuerdan de su niñez... Al emperador no le gustaba su ropa y siempre quería estrenar nuevos trajes en público. Llegaron dos hombres y le pidieron al ayudante una cuerda de oro y todo eso. ¿Recuerdan? Los hombres le hicieron creer que le hacían ropa de una tela mágica que solamente los inteligentes la podían ver. Pero nadie la podía ver. Y según ellos tejieron la tela y le hicieron un magnífico traje. Y el emperador salió a desfilar desnudo. Y todos se dieron cuenta de que el emperador estaba desnudo menos él mismo. ¿Se acuerdan de ese cuento? No sé si lo conté bien.

        Pero el punto es que muchas veces nosotros andamos desnudos y todos ven cómo somos y nosotros nos creemos ser diferentes. Creemos estar vestidos cuando no lo estamos. Necesitamos su lino fino, necesitamos que su justicia nos bañe.

        A veces me levanto por la mañana y me pregunto por qué él me permite seguir viviendo. No es que yo salga a pecar intencionadamente, pero yo tengo la mente más loca aquí esta noche. Y a veces pienso: “¿Por qué me aguantas? ¿Por qué me dejas seguir respirando?”.

        No entiendo por qué él tiene misericordia de nosotros, no me lo puedo figurar.

        A veces no puedo entender que haya ancianos que apenas pueden caminar que tienen 214 años y que por otro lado una mujer de 29 años se muera dejando a dos niños chicos. Son cosas que no entiendo.

        Pero sí sé esto, que yo no quiero decir más, porque no conozco. Diga lo que diga, él siempre dirá: “Pero esto no lo sabías”. Entonces es mejor callarse.

        Tommy Smothers dijo: “Cuando uno no sabe de qué habla, es algo difícil detenerse”.

        Compren de mí

        Antes de que se vayan... En Laodicea tenían como una zona científica. Tenían muchos centros médicos y centros de investigaciones. Y una de las cosas por la que eran conocidos en cuanto a sus investigaciones era por haber conseguido un ungüento para los ojos, un colirio que ayudaba a los orientales a paliar algunas enfermedades de los ojos. Eran enfermedades que todavía existen ahí, como el glaucoma y ojos llorosos. Y también eran conocidos por su lana teñida.

        Entonces Jesús dice: “Les voy a amonestar”. Bueno, escucharemos lo que tiene que decir: “Compren con oro, lino fino, que no se consigue aquí donde se produce el más costoso. Yo tengo un escondrijo que no conocen. Y unjan sus ojos para que puedan ver”. Se preguntó cada persona de este pueblo: “¿Qué? Él sabe del agua tibia y él sabe de la industria de ropa y él sabe del ungüento para los ojos. Nosotros nos creemos ricos y que nos enriquecimos”. Y no lo eran.

        Los que amo

        Cerramos donde dice: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete”, (Apocalipsis 3:19).

        ¿Sabes lo que quiere decir esto? Con lo equivocados que estaban ellos, él nos está diciendo ahora mismo que él amaba a esa gente. Él ama a todos aquí. Él ama a tus abuelos, a tus padres, a tus hermanos y hermanas, primos, tíos y tías. Él ama a tu antiguo compañero de cuarto y a tus compañeros de cuarto actuales. Él ama a todos.

        Y tú dices: “¿Hasta qué punto puedo llegar?”. No te pases. Sí puedes ser amado por él y sí puedes ser perdonado por él.

        “A todos los que amo...”, él reprende y castiga. Eso me gusta, que él está dispuesto a enfrentarte cara a cara y decirte que estás equivocado. El diablo nunca lo ha hecho por mí. Él sólo me dice: “Haces bien, Mike. Sigue así, vas bien”. Y luego, “¿Caíste de bruces? Perdóname pero estoy ocupado. ¿Dónde está Jonathan? Ahora con él... O con Víctor”. Siempre veo al diablo tratando con Víctor.

        Llama a la puerta

        “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él [Comeré con él, tomaré la cena con él, en otras palabras, tendré compañerismo], y él conmigo”, (Apocalipsis 3:20).

        Damas y caballeros, márquenlo con un círculo en sus Biblias y con muchas estrellas. Jesús está llamando a la puerta, ¡de la iglesia! Eso quiere decir que él está afuera.

        Está llamando a la puerta del cristiano. Esto quiere decir que él está afuera. ¿Está él fuera de tu vida? ¿O estás teniendo un compañerismo genial con él? ¿Estás partiendo pan junto con él? ¿Lo estás conociendo realmente y amando realmente?

        Si ése no es el caso contigo esta noche, él puede abrir tus ojos con colirio espiritual. Él te puede vestir con vestiduras de justicia, porque él tiene la autoridad para hacerlo. Él puede abrir la puerta de la cárcel que te tiene encerrado. Ningún otro puede sacarte de esta prisión en la que te encuentras. Y él puede llevarte a la casa de su Padre, para que lo veas cara a cara.

        Al que venciere

        “Al que venciere [Entonces quieres ser un vencedor], yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (Apocalipsis 3:21, 22)

        Sé un vencedor en Jesucristo. Y piensa que tú te sentarás con él en su trono.

        ¿Te acuerdas cuando eras niño y a lo mejor creías en Papá Noel? En Navidad en los centros comerciales te subían a sentarte con él. A veces ponen a unos tipos alcohólicos. Pero te sentías grande porque estabas en el sillón de Papá Noel. A los dieciséis años yo trabajé siendo Papá Noel. Me pagaban poco y yo pesaba poco y tuve que usar como ocho o diez almohadas. Yo parecía de doce años pero me pusieron la barba y el traje y el gran sillón. Llegó el primer niño y no me creyó. Yo le decía: “Sí soy Papá Noel” y él me arrancó la barba y luego me quitó el gorro, lo tiró y se fue gritando: “¡No es Papá Noel, no es Papá Noel!”. Quizás a veces te subías a la silla de tu papá y la hacías girar y te sentías grande.

        Pues tú te vas a sentar en el sillón del universo. Él dice: “Vas a sentarte conmigo en mi trono”.

        ¡Qué vista! Y no sé si habrá una cola de gente esperando su turno, pero vislumbraremos lo que se ve desde su punto de vista. Y luego sabremos quiénes se han portado bien o mal. ¡Ja, ja, ja! Ya no te podrás esconder.

        “El que tiene oído...” Él dijo: “Así como me he sentado en el trono de mi Padre...”. Entonces Jesús nos está dando cada una de las experiencias que el Padre le dio a él. Y una de las experiencias fue la de morir a sí mismo. Lo tienes que hacer.

        Otra experiencia fue ser sepultado en una tumba. Lo tendrás que hacer.

        Pero lo resucitó de los muertos. Lo vas a hacer.

        Sé un vencedor en Jesucristo.

        Oremos

        Pongámonos en pie y oremos.

        “Estamos agradecidos, Señor, porque nos amas. Nos dices que seamos celosos y que nos arrepintamos. Celosos: encendidos, ardientes, comprometidos, emocionados, fervientes para tu Hijo. Ayúdanos a ser gente celosa para ti, Señor. Ayúdanos a tener ese equilibrio: que seamos esa iglesia de amor, que podamos deshacernos de la actitud de Laodicea y de las cosas materialistas. Y que podamos ver las cosas desde tu punto de vista alto y sublime. Y que podamos ver tus vestiduras llenando el templo (Isaías 6:1). Y los ángeles clamando: ‘Santo, santo, santo el Señor Dios Todopoderoso’.

        Padre, te pido que tu Espíritu alcance hasta la persona que está en el último rincón. Que se pase de un extremo a otro. Que pases enfrente de cada uno de nosotros. Te pido que tu Espíritu Santo dé celo y toque cada corazón hasta que nos arrepintamos. Te pido por los músicos y por mí mismo. Muévete en medio de nosotros ahora. Camina entre nosotros Jesús. Toca a cada mujer, niño y hombre.

        Ayúdanos Señor. No sólo queremos asistir a un estudio bíblico solos, queremos saber que tú estás aquí. Queremos amarte desesperadamente y no sabemos cómo hacerlo.

        Señor, queremos tu poder. No para poder llamar la atención, sino para ser celosos para llamar a la gente hacia ti. Ayúdanos Jesús. Toca a la gente enferma ahora. Sana corazones rotos ahora.

        Para aquellos que saben que están en oscuridad y en la boca del infierno, dirige tu luz sobre ellos y dales esperanza. Que sea una experiencia personal como una brisa del Espíritu Santo tan sólo pasando sobre cada uno ahora.

        Padre, están diciendo 'paz y seguridad' y sabemos que es una mentira. Sabemos que tú vienes pronto. Bautízanos con el poder de tu Espíritu Santo para que seamos tus testigos para nuestras ciudades. Y ahora también te pido por los que nos siguen a través de la Red y de la radio: Dios, te pido que no llame la atención un hombre o un ministerio o una organización o un nombre. Sino que llame la atención cada capítulo y cada verso que te señala a ti. Que la gente vea a Jesús. Que amen a Jesús, que caminen con Jesús, que confiesen a Jesús y que sirvan a Jesús. Que tomen una postura por Jesús, que no nieguen su nombre y que no nieguen su palabra.

        Dios Padre, toma a estas personas y conmociónalos para tu gloria. Que ninguno quede igual jamás en cuanto a la tibieza. Ayúdanos, lo necesitamos urgentemente. Te necesitamos.”

        Ven a él

        Si tú sientes que tal vez eres una persona que ha negado su palabra o su nombre, que realmente no has vivido para él. Si dices una cosa pero él lo ve de otra manera y ahora quisieras que esto cambiara, me gustaría orar por ti ahora. No hay motivo por el que estés andando en el mundo desnudo cuando todos pueden ver claramente que no eres quien piensas y Dios te lo está mostrando. No tengas pena, sólo ríndete a él.

        Tú dices una cosa, pero él dice: “Es que no entiendes”. Sólo ven a él. Podría ser una experiencia que te cambie la vida. Seguro que ya no quieres ser tibio en cuanto a Dios.

        Probablemente fueron unas de sus palabras más fuertes: “Que te vomitaré de mi boca”. Si estás jugando ese juego, el de la tibieza, no es casualidad que estés escuchando esto. Es una situación muy seria y él quiere que sólo cambies ahora tomando esa decisión.

        Tal vez otra persona en tu vida nunca haya sido tan directa contigo. Él quiere que le prestes toda la atención. No te quiere compartir con el mundo ni con el diablo ni con tu propia carne.

        “Que cuando digan: ‘Paz y seguridad’, entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente”, (1 Tesalonicenses 5:3). Está delante de nosotros y estamos en una hora emocionante. Esto debe hacernos a todos muy celosos.