Preparándonos para el regreso de Cristo, Apocalipsis 3:1-6. Por Mike MacIntosh en San Diego (California), el 2 de febrero de 2005.
Si abres tu Biblia en Apocalipsis 3, veremos las cartas. En este capítulo se mencionan tres iglesias que preceden al rapto de la iglesia, es decir, al arrebatamiento mostrado en el cuarto capítulo.
A la iglesia de Sardis
“Y escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice estas cosas: Yo conozco tus obras, que tienes nombre que vives, y estás muerto. Sé vigilante y confirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate pues de lo que has recibido y has oído, y guárdalo, y arrepiéntete. Y si no velares, vendré a ti como ladrón, y no sabrás en qué hora vendré a ti. Mas tienes unas pocas personas en Sardis que no han ensuciado sus vestiduras: y andarán conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos. El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (Apocalipsis 3:1-6)
Estoy emocionado por esta iglesia que vamos a ver, Sardis, porque tiene similitudes muy interesantes para todas nuestras vidas. Quizás la veas y digas: “Pues es una gran iglesia”. Sin embargo, Jesús dice que esta iglesia tiene algunos problemas.
Si recuerdas, las siete iglesias también coinciden con siete eras en la historia de la iglesia. También son aplicables para cada iglesia local ahora. Pero lo interesante es que en una tercera dimensión, son aplicables a cada uno de nosotros como individuos. Y es eso lo que tratamos de sacar, la aplicación para nosotros hoy en día.
Entonces quiero apuntar sólo hacia Sardis y dejar a Filadelfia y Laodicea para el próximo estudio. Filadelfia es la iglesia del amor, y Laodicea la del materialismo. Luego en el capítulo 4, la iglesia se despega del planeta.
“Y escribe al ángel de la iglesia en Sardis...” La palabra “Sardis” significa literalmente “los rojos”. Era una ciudad lujosa de Asia Menor y la capital del reino de Lidia. Estaba en medio de una gran llanura con unas misteriosas montañas que salían como peñascos. Sobre uno de esos peñascos estaba situada la ciudad, a unos 450 metros sobre la llanura. Y tenía una fortaleza que nadie podía atacar, se veía a todos los que venían de cualquier dirección.
Así que estaba muy bien situada. Y sabes, esto se puede aplicar a nuestras vidas personales. La gente piensa que si uno consigue mucho dinero entonces está bien situado y está por encima de todos los demás. Y entonces te conviertes en un político o tienes algún tipo de poder o algo.
Y esto es un ejemplo clásico de gente que pone su confianza en su posición y luego lo pierden todo. Vamos a ver eso un poco.
Una debilidad / una solución
Este pasaje habla, así como los capítulos 1 y 2, acerca de los siete espíritus y las siete estrellas.
“Y escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas... Yo conozco tus obras, que tienes nombre que vives, y estás muerto.” (Apocalipsis 3:1)
Es interesante saber que Jesús es muy consciente de nuestras obras, de las cosas que hacemos. Él conoce nuestras actividades, conoce en qué estamos involucrados. Él conoce dónde se invierte nuestra energía. Y él reconoció que esta iglesia tenía nombre, tenía reputación. Y también reconoce que quizás tú tienes un nombre o una reputación. O quizás te promociones a ti mismo. O tienes una reputación porque tienes talento para lo que haces, tienes una especialidad. Y aquí vemos que esta iglesia, incluso está reflejado en la Historia, tenía una reputación por sus obras y por las cosas que realizó.
Pero quiero que te des cuenta de algo que aparece en el verso 2. Les dice: “Sé vigilante y confirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios”. Ahora ha dicho un aspecto negativo. Hay una debilidad aquí. Pero él da la solución, y esto lo hemos visto en los dos estudios anteriores acerca de las otras cuatro iglesias: siempre hay una solución para el problema.
Puede que tú te estés enfrentando a un enorme problema ahora. Pero Dios tiene la solución para ello. Y uno puede extender esa idea a cualquier situación: entrar en el aula para tomar un examen; solicitar un nuevo trabajo y ser entrevistado... Sólo aplícalo de muchas maneras. Cualquiera que sea el problema, si buscas al Señor en oración, encontrarás la solución.
Esta gente es interesante, porque estaban orgullosos de que nadie les podía atacar ni quitar lo que tenían. Los cristianos de esta comunidad los habían influido. Pero los mismos que habían tenido tan gran influencia, comenzaron a prestar atención a otras cosas y la iglesia se volvió orgullosa.
Se dice que los enemigos de Sardis espiaron a un soldado que había perdido su casco. Lo vieron bajar y desaparecerse y luego aparecerse otra vez. Así que se dieron cuenta de que había grietas en la montaña que se veía maciza. Escondiéndose en las rocas, los enemigos se subieron para sorprender la ciudad.
Sabes, todos tenemos algunas debilidades, pero nuestro orgullo nos dice que no, que tenemos todo bajo control. Pero el enemigo está tan sólo observándote a ti, para encontrar esa debilidad con la que destruirte, tirarte abajo y hacerte sentir miserable.
Hay que velar
Estas palabras, “sé vigilante”, significan lo siguiente: “Prestar estricta atención, ser cauteloso, activo. Prestar atención para que, a través de la remisión e indolencia, alguna calamidad destructiva de repente no le sobrevenga a uno”.
Quiero compartir unas cosas básicas con ustedes ahora. Antes que nada, los cristianos deben ser personas que velan. Debemos estar sobre aviso. Debemos tener conciencia de las cosas de Dios.
Déjenme mostrarles unos cuatro versos muy básicos acerca de “el andar cristiano”, que cada uno de nosotros debemos saber. Antes que nada, pasen a Romanos, en el Nuevo Testamento, al capítulo 13 y miren el verso 11. Romanos 13, versos 11 y 12:
“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos está más cerca nuestra salvación que cuando creímos. La noche ha pasado y ha llegado el día: echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz”.
Dice el apóstol que el tiempo ha cambiado. Que es hora de despertarnos, que tenemos que levantarnos de nuestro sueño, que nuestra salvación está más cerca que cuando creímos. “La noche ha pasado, y ha llegado el día: echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz.”
Ustedes y yo, desde que estuvimos en el vientre de nuestra madre (desde el paritorio) no nos hemos acercado más a la faz de Dios en toda nuestra vida que ahora. Y necesitamos vigilar y tener cuidado y ser respetuosos con esto.
Entonces, tenemos que despertarnos.
En 1 Corintios 16:13 (puede que quieras subrayarlo) Pablo le dijo a esta iglesia: “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos”. ¡Sé fuerte!
Y esto es lo que él le está diciendo también a esta iglesia: “Ustedes tienen que confirmar las cosas que les quedan. Quieren tener conciencia de todo lo que sucede”.
No sorprendidos (por el diablo)
Pasen a 1 Pedro, capítulo 5. Éste es un pasaje clásico, y estoy seguro de que todos lo conocen. Pedro nos lleva a velar en una tercera dimensión; dice que velemos en el Espíritu Santo, porque estamos en medio de una guerra. En el versículo 8 leemos: “Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar: al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo”.
Así que aquí él está diciendo: “Ustedes deben velar; porque el diablo anda merodeando a hurtadillas, queriendo sorprenderos”.
Recuerdo que una vez tuvimos aquí a Gerald Rowlands, había venido de África. Nos habló de cómo protegían ahí a su ganado. Cuando en una aldea tenían sólo una vaca, ésta era muy valiosa porque abastecía a todos de leche y podían hacer queso. En esas aldeas tan remotas, sin electricidad, ¿qué hacían para proteger la vaca? La encerraban en el centro de la aldea, rodeada de chozas de lodo y techos de caña, en una cerca de espinos como protección. Si a la noche se acercaban los leones, la gente sabía que con la cerca de espinos, aunque se metiera de un salto un león, no habría espacio, y la vaca aplastaría al león. Y si no, los hombres matarían al león antes de que pudiera sacar la vaca al matorral.
Pero es posible que los leones esperaran hasta muy de noche, después de apagar el fuego. Uno se acercaría lo suficiente como para que la vaca sólo pudiera olerlo. Con eso la vaca se espantaría, sabría que ahí anda un león. Luego, se acercaría el león un poco más para dar sólo un leve rugido. El pequeño retumbo era sólo para dejar saber a la vaca que en unos minutos sería una hamburguesa con queso.
Luego, el león daría un rugido fuerte que asustaría a la vaca de manera que saltaría la protección e iría hacia el matorral. Y ahí es donde el león saltaría sobre la vaca, la mataría y se la comería, lejos de su defensa.
Es lo mismo con el diablo. Si te sales de la iglesia, si dejas de leer la Biblia, si dejas la oración, si dejas de andar en el Espíritu, entonces el diablo saltará sobre ti. Él va a hacer todo lo que pueda para desviarte, como lo hizo con esta iglesia.
Mira Mateo capítulo 26, verso 41, este pasaje es un clásico del Señor Jesucristo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma”. ¿Quieres leerlo en voz alta conmigo? “Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma.”
Todos podemos decir “amén” a eso. Nuestro espíritu quiere agradar a Dios, quiere que nos portemos bien y que seamos buenas personas, dadivosos, que amemos a toda la gente, queremos memorizar toda la Biblia, poder pasar diez horas cada día en oración, cinco semanas en ayuno, y todo eso. Pero nuestra carne está bastante enferma y débil. Y muchas veces nuestra carne lleva la ventaja.
Dices: “Es que no he tenido tiempo para orar; esperaré hasta la noche”. Luego llegas a casa y hay buenos programas en televisión y dices: “Esperaré hasta acostarme, no habrá distracciones”. Luego te acuestas y empiezas a bostezar y dices: “Bueno Señor, te agradezco por este día. Amén...”. Y ésa fue tu oración. Pues ¡la carne es débil! Y tú necesitas dejar que se desarrolle tu espíritu, necesitas “confirmar” lo que queda en tu vida.
Aprended de la higuera
Miremos por un momento el Evangelio de Mateo, el capítulo 24, que nos habla acerca del regreso de Jesucristo. Esta iglesia es un trampolín para nosotros, porque nos muestra que se tenía que fortalecer antes de que viniera el juicio. Y tú y yo también necesitamos confirmarnos o fortalecernos antes de que venga el juicio. En Mateo 24, Jesús da muchas de las señales de su regreso a la tierra. Vamos a empezar con la historia a partir del verso 32. Aquí él está haciendo el trabajo de maestro de la Biblia, de rabí:
“De la higuera aprended la parábola [Es lo que diría un rabino, “quiero que aprendas esto”. Quiere decir que se lo va a enseñar para que lo interpreten]: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca. Así [Ésta es la parábola] también [Esto es su paralelo] vosotros, cuando viereis [Si estás vigilando, verás] todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas.” (Mateo 24:32-33)
Si lees los versos anteriores, verás que “todas estas cosas” se refiere a: hambre, terremotos, guerras, rumores de guerra y verás todas las señales de su regreso.
“Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación, que todas estas cosas no acontezcan.” (Mateo 24:33-34)
¿Cuál generación? La generación que vea “todas estas cosas” suceder juntas durante su tiempo. Pero la parábola se enfoca en la higuera. En el libro de Jeremías se hace un símil entre los higos que hay en una cesta e Israel (Jeremías 24:1-8). Dios le habló a Jeremías acerca de eso. Israel siempre ha sido reconocida como “la higuera”. El 15 de mayo de 1948, Israel retoñó como higuera y fue reconocida entre las naciones del mundo (por las Naciones Unidas), como un estado soberano y autónomo.
Uno de los eventos más grandes en la historia del mundo ya fue profetizado. En Jeremías y en Isaías se nos dice que los judíos volverán de todos los países a su tierra haciéndola prosperar, y fluirá la miel que reverdecerá y florecerá (Jeremías 11:5, Isaías 27:6). Muchos de ustedes no habían nacido en 1948. Pero nos dice que la generación que verá suceder estas cosas, no pasará antes de su venida. Somos parte de esa generación. Y él dijo que entonces será cuando él vuelva.
Pregúntate: ¿Cuál es el lugar más problemático sobre la faz de la tierra? Es el Medio Oriente. Es Palestina. Es el conflicto entre los árabes y los judíos. Podría producirse un caos si pasara algo. La situación es muy voluble.
Entonces Jesús dice: “Quiero que aprendan esto”. Tú estás viviendo ahora cuando estas cosas están sucediendo, y Jesús está listo para bajarse del cielo y gritar. “Los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire.” (1 Tesalonicenses 4:16-17)
Tú tienes que velar y ser vigilante en tu vida, ahora más que nunca. Y tienes que confirmar, o sea, reforzar, las cosas espirituales que todavía tienes antes de que mueran completamente y te quedes atrás.
Mira el verso 35: “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. Empero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre sólo”, (Mateo 24:35-36).
Ni el maestro de la Biblia ni el predicador de la Biblia ni el pastor ni el evangelista ni el profeta sabemos el día ni la hora. Sólo el Padre lo sabe, lo ha guardado en secreto.
Vamos a rendir cuentas
Y esto es lo que le dijo a la iglesia en Sardis: “Si no hacen lo que les advertí que tienen que hacer ahora, vendré yo como ladrón de la noche y será repentino”.
Entonces a todos se nos advierte y estamos llamados a rendir cuentas. Quizás no lo habías escuchado antes, o quizás lo habías escuchado más de mil veces, si es así estás todavía más llamado por el Espíritu Santo a rendir cuentas y por la palabra de Dios para ser vigilante y de veras poner tu corazón en reforzar las cosas espirituales que quedan antes de que toda tu vida espiritual se muera. Y estás llamado a corregir el rumbo, porque a lo mejor sólo lo perdiste de vista. No has sido entregado al Señor sino que te has entregado a tu “nombre”. Has estado entregado a “tus obras”. Y Jesús conoce todas esas cosas, pero esas cosas no te van a dar nada.
Todo cómodo
Y luego la siguiente cosa que dijo es: “Empero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre sólo. Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento...”, (Mateo 24:36-38).
Mayor señal para que nos preguntemos: ¿habrá caos total antes de que él vuelva? No. Habrá una buena economía. Recuerda que dice: “Casándose y dando en casamiento”. Ahora cuesta mucho casarse. Los novios se van de luna de miel, pagan el hotel, alquilan un coche, pagan la limosina, ella su vestido, él los trajes... no, no es cierto, él alquila su esmoquin. La cuestión es que hay mucha actividad.
Quiero que escuches muy bien, porque si perseveras a través de este estudio, verás varios puntos de vista, los cuales voy a tocar. Existe el punto de vista “pretérito”, existe el punto de vista de “la tribulación”, el punto de vista “rapto mesotribulacional”, y el punto de vista “rapto pretribulacional”.
Y tú tienes que darte cuenta de que habrá mucha actividad cuando él regrese. En la gran tribulación, no habrá actividad positiva: se desatará el infierno. No se verá la iglesia en esa tribulación.
Habíamos leído: “Mas como los días de Noé”. Ya sabemos qué pasó. Noé predicó durante 120 años y la gente decidió rechazar a Dios. Y cuando llegó el juicio, no era Dios el malo porque destruía a la gente, ellos escogieron eso. Y a ti se te está dando la oportunidad de escoger la salida. Y así como esa arca, la iglesia es ese barco y esa arca que será levantada sobre las aguas de juicio.
Ahora no quiero avergonzarte, pero fueron animales los que se metieron a esa arca. Y nosotros somos algo así como animales en cierta manera. Pero Dios está dispuesto a salvarnos a cualquiera de nosotros, si tan sólo morimos a nosotros mismos.
Entonces Jesús nos dice que se darán en casamiento hasta ese mismo día. Luego, cuando llegue el juicio, pasarán esas cosas terribles.
“... hasta el día que Noé entró en el arca, y no conocieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del hombre.” (Mateo 24:38-39)
Y Dios destruyó todo. Pero Noé, quien representa a nosotros en cierto sentido, tampoco sabía el día y la hora. Lo único que hizo él fue serle fiel a Dios.
Piensen en esto. Fueron 120 años, los que este tipo trabajó haciendo esa arca. Imagínense las presiones que tuvieron sus hijos sólo cuando iban al pueblo a comprar una bolsa de clavos. Debían ser el blanco de las burlas: “¡Tu viejo es un loco!”. Todos los colegas de la escuela le dirían eso. E imagínate las tres nueras: separadas de sus familias, excluidas de las fiestas y todo porque tuvieron que tomar una decisión. Decidieron defender el bien. Creyeron que Dios hablaba a través del viejo Noé, y se rindieron al Dios de Noé.
¿Ves lo que digo? Algunos de ustedes tienen que tomar unas decisiones. No vas a tener que pegar clavos 120 años, pero vas a tener que obedecer lo que Dios te esté pidiendo que hagas. Y vas a tener que ser fiel a lo que Dios te esté pidiendo que hagas.
Noé no sabía el día y la hora, pero sí hizo lo que Dios le pidió. ¿Y sabes algo? Es cierto que es difícil hacer lo que Dios te pide. Sí es difícil ser lo que Dios pide que seas. No es un camino fácil ser una mujer cristiana o un hombre cristiano. Tienes muchas tentaciones, pero él dice: “Velad y orad, para que no entréis en tentación”, (Mateo 26:41). Puede haber 100 tentaciones esperándote cuando salgas de aquí. Pero si velas y oras, las trampas del diablo no te van a agarrar. Pero tienes que velar y orar, es una solución.
Pasa el rapto
Ahora mira lo siguiente acerca de Noé: “Y no conocieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado”, (Mateo 24:39-40).
Se estará haciendo el trabajo de siempre. Y entonces sucederá que una persona será fiel y la otra negará a Dios, y la fiel desaparecerá allí mismo. Es muy obvio y muy claro. “Dos mujeres moliendo un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada”, (Mateo 24:41). Eso es muy obvio.
Si tú no conoces a Jesucristo y pasa el rapto el día que estás volando de un lado a otro de tu país, seguramente le pedirás a Dios que por lo menos uno de los pilotos no sea cristiano. Porque si se van los dos pilotos, todos se van a ir también, o arriba o abajo.
La gente estará trabajando, uno al lado del otro, y pasará en un momento, en un abrir y cerrar de ojos. ¿Estás listo? Es que esto viene.
“Velad pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese a cuál hora el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del Hombre ha de venir a la hora que no pensáis.” (Mateo 24:42-44)
Ahora yo no sé. A lo mejor viniste aquí pensando que el Señor no va a venir. Pero es entonces cuando él va a venir, cuando tú no lo estés pensando. Quizás digas: “No, no puede ser. Eso se trata de otra generación. Además, ¿desde cuándo han estado hablando de esto?”.
Él viene, damas y caballeros. Y a ti se te pide sólo ser vigilante. Sé atento, presta atención activamente. Lo digo con el sentido de que tienes conciencia desde este momento y con cada respiro que tomes de que serás llamado a rendir cuentas y a ser juzgado por tu vida aquí en la Tierra.
Entonces seguramente quieras ser una persona que esté preparada para el regreso del Señor. No tendrás otra oportunidad de voltear hacia la persona que está trabajando contigo y decirle: “¡Ven conmigo!”. Tienes que decirles ahora y hablarles acerca de la salvación. Es necesario que les digas a tus abuelitas ahora. Tienes que decírselo a tus tíos y a tus hermanas, a tus primos, a tus tías, a tu madre y padre, ¡ahora! Porque esto sucederá muy rápido y tú serás tomado y ellos serán dejados atrás.
“Velad pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.” (Mateo 24:42)
¿Cómo serás hallado?
Verso 45:
“¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su familia para que les dé alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare haciendo así”. (Mateo 24:45-46)
Ahora, espero yo que él me encuentre dándoles alimento a ustedes. Y a eso está dedicada mi vida, a servir al cuerpo de Cristo, a servir a sus hijos e hijas. Lo que tú eres. Tú no quieres que él te encuentre dando alimento a las mesas de juego en Las Vegas o donde sea. Quieres ser hallado en la mesa del Señor, en su casa. No quieres ser hallado en la casa del mundo cuando él regrese. Porque eso sería muy vergonzoso y muy terrorífico.
“Bienaventurado aquel siervo...” Eres bendecido si eres hallado sirviéndole.
“... de cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondrá. Y si aquel siervo malo dijere en su corazón [No lo tiene que decir en voz alta sino solamente en su corazón. Lo que importa es su actitud]: Mi señor se tarda en venir...” (Mateo 24:47-48)
Quizás pienses: “Jesús no regresará en largo rato. Por eso puedo tener esta aventura. Luego me arrepentiré”. “Mi novia y yo podemos ir a emborracharnos y tener una fiesta. Nadie lo sabrá y sólo tendríamos que pedir perdón.” “No, nosotros sólo hemos llegado a la segunda base. No lo hacemos todo, sólo un poco.” Eso no existe, “sólo un poco”. Si no estás casado, no le puedes tocar a nadie.
Toca la Biblia, te sacará de líos. Y si tú no puedes llevar una Biblia contigo cuando sales con alguien, estás saliendo con la persona equivocada. ¿Qué hay más seguro que eso?, ¿eh?
“Y si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor se tarda en venir; y comenzare a herir a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos; vendrá el señor de aquel siervo en el día que no espera, y a la hora que no sabe,...” (Mateo 24:48-50)
Mira el juicio:
“... y le cortará por medio, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro y el crujir de dientes”. (Mateo 24:51)
Eso es muy serio. Nos da la advertencia, pero también nos da la bendición. Nos dice que algunos de ustedes desaparecerán, y otras personas a quienes ustedes aman, serán dejadas en la gran tribulación como indica el capítulo 6 de Apocalipsis.
Ahora pasa a la primera carta a los Tesalonicenses. La encontrarás fácilmente, porque se encuentra justo antes de la segunda carta a los Tesalonicenses. Capítulo 4, versículo 13:
“Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis...”.
Ahora, ¿no es interesante que Jesús dijo: “Aprended de la parábola”? Pablo dice básicamente lo mismo: “Quiero que aprenden algo”. Les va a enseñar: “No quiero que sean ignorantes”. Es la primera cosa.
“... Acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús.” (1 Tesalonicenses 4:13-14)
Entonces cuando sea tomada la iglesia, Jesús regresará trayendo a todos nuestros amigos y a todos los de tu familia que murieron en Jesús, y nos recibirán ahí en el cielo.
“Por lo cual, os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado [Somos tú y yo] hasta la venida del Señor, no seremos delanteros [Algunas de sus versiones dicen: no precederemos] a los que durmieron. [Lee esto en voz alta] Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.” (1 Tesalonicenses 4:15-16)
Ahora, dice la Biblia que el estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor, (2 Corintios 5:6-8). Así que los que se han muerto en Cristo ya se han levantado. En el momento en que te mueras, en un abrir y cerrar de ojos, más rápido que en una milmillonésima parte de un segundo, tu espíritu saldrá de tu cuerpo y te irás con el Señor.
Nos dice 1 Corintios que no quedaremos desvestidos o desnudos, sino que cuando lleguemos al cielo seremos vestidos con un cuerpo nuevo (1 Corintios 5:1-3).
Y no precederemos a los que ya se fueron, ellos ya habrán llegado antes que nosotros.
“Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, y juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes.” (1 Tesalonicenses 4:17)
Arrebatados, arrebatados juntos. La palabra puede tener el significado de “agarrar”. Significa que te agarrarán del cuello y ¡zas!, te tironearán hacia arriba. Cuando menos lo esperes.
Como ladrón
Y esto es justo lo que les dice a la iglesia de Sardis. Pero se lo dice en un sentido negativo: “Si ustedes no responden a la advertencia que les estoy dando, yo vendré como ladrón en la noche sobre ustedes, y vendrá el juicio”.
Ahora, a los que sí le estamos esperando, él nos va a “agarrar” cuando menos lo esperemos, y nos reuniremos con los que han esperado al Señor.
“... Juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, consolaos los unos a los otros con estas palabras.” (1 Tesalonicenses 4:17-18)
“Ahora bien, hermanos, con respecto a los tiempos y a las épocas, no tenéis necesidad de que se os escriba nada. Pues vosotros mismos sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche.” (1 Tesalonicenses 5:1-2)
¿Cuántas veces hemos escuchado esa declaración? Es que el Espíritu Santo lo está repitiendo. Como ladrón, como ladrón en la noche. No sabrás a qué hora...Será a la hora que no piensas. El Señor viene y tú tienes una responsabilidad de ser vigilante, de confirmar tu vida espiritual, de esperar al Señor, de estar sirviendo en la casa del Señor dando alimento a sus siervos y haciendo buenas obras para el Señor, no para ti.
Paz y seguridad
“Cuando digan, ‘Paz y seguridad’, entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores a la mujer preñada; y no escaparán.” (1 Tesalonicenses 5:3)
Me pregunto qué ocurrirá en el Medio Oriente cuando finalmente digan: “Paz y seguridad”. Me pregunto que ocurrirá en Irak, Irán, Siria, con el movimiento Hamas y los enemigos de Israel y con todos los palestinos cuando digan “Paz”. Bueno. Y luego todo el mundo dirá: “Ya estamos seguros”.
Ése es nuestro próximo paso. No será así como se dice a veces: “Quizás ataquen Irán y Siria”. Sino que será más o menos pronto, durante nuestra vida, y dirán: “Paz y seguridad”. Va a llegar, podría ser en la semana que entra. Podría ser un acuerdo y ¡pum!: “Paz y seguridad”. ¿Oye? Ya estamos allí. ¿Por qué se tendrá paz y seguridad? Porque habrá habido guerra y conflicto.
“Que cuando digan, ‘Paz y seguridad’, entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores a la mujer preñada; y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sobrecoja como ladrón; porque todos vosotros sois hijos de luz, e hijos del día; no somos de la noche, ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás; antes [QUÉ...] velemos y seamos sobrios. Porque los que duermen, de noche duermen; y los que están borrachos, de noche están borrachos. Mas nosotros, que somos del día, estemos sobrios, vestidos de cota de fe y de caridad, y la esperanza de salvación por yelmo.” (1 Tesalonicenses 5:3-8)
No para ira
Ahora aquí hay un verso que quieres marcar. Ponle un círculo, ponle estrellas por detrás, por debajo, al lado y arriba, y subrayarlo en rojo y en verde. Toma el lápiz labial del bolso de la dama sentada a tu lado o del bolsillo del tipo sentado a tu lado y subráyalo, esto es importante. Leámoslo en voz alta, verso 9:
“Porque no nos ha destinado Dios para ira, sino para obtener salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Tesalonicenses 5:9)
La gran tribulación de la que se habla en el libro de Apocalipsis, y que fue profetizada en el Antiguo Testamento por los profetas, será un día de ira (Apocalipsis 6:17, Isaías 13:6-11, etc.). Dios “no nos ha destinado para ira, sino para obtener salvación”. La ira de Dios fue sobre Jesucristo en la cruz.
Si tú has confesado tus pecados y has pedido a Jesucristo que entre en tu corazón, la ira de Dios fue sobre su Hijo y tú estás libre.
La gran tribulación es la ira de Dios, así como en los días de Noé, sobre un mundo que rechaza a Cristo. Su ira no está dirigida hacia mí; él me ha librado de su ira por medio de su Hijo Jesucristo. Nunca olvides ese verso.
“El cual murió por nosotros, para que ya sea que velemos o que durmamos, vivamos juntamente con él.” (1 Tesalonicenses 5:10)
Sardis nos es un gran aviso de que debemos ser una gente que vele, que esté despierta.
Es hora
Y yo espero que tú confirmes en tu vida tu tiempo de devocional (tu tiempo de leer la Biblia y orar), tu amor por tu familia, tu compromiso con tu iglesia, tu compromiso con tu país y tu compromiso con tu Dios. Tú tienes que reforzar esas cosas.
El arqueólogo e historiador Ramsey dijo lo siguiente acerca de esta ciudad de Sardis: “En ninguna parte ha habido mayor ejemplo del triste contraste entre esplendor pasado y ruina presente”. Sardis era una ciudad de degeneración.
No podemos vivir de lo que Dios hizo el año pasado o hace cinco años o hace treinta. ¿Qué es lo que él está haciendo ahora? Es la pregunta que nos interesa. Pregúntale: “¿Qué es lo que estás haciendo ahora Señor? Yo reforzaré todo lo que está para morir. Veremos qué es lo que tienes para nosotros”.
El nombre “Sardis” en griego es en realidad un sustantivo plural. Yo no sé si tú lo sabías, yo no. Había dos pueblos. El original estaba en la ciudadela en las alturas, pero a causa de su ubicación y su fortaleza, ya no podía crecer.
Y a veces a la gente se le sube tanto el ego, a las alturas, que ya no pueden crecer como seres humanos y tocar otras vidas. La gente es muy egoísta cuando está allá arriba. El aire se enrarece. Viven para sí mismos y no les importa si hieren a otras personas.
Entonces lo que sucedió fue que la ciudad abrió sus puertas y la gente hizo lo que era normal, empezaron a construir alrededor de la montaña. Y luego más abajo, hasta la llanura. Entonces la palabra “Sardis” puede significar dos pueblos. Uno era el que estaba en las alturas que decía: “Nadie nos tocará”. Luego hubo expansión.
Entonces “tú necesitas reforzar, confirmar (es lo que él está diciendo aquí) las cosas que son buenas. Tus obras no son perfectas delante de Dios…”. Pero Dios no los destruirá si se arrepienten.
Promesa y aplicación: Sardis
Verso 3:
“Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárdalo y arrepiéntete”, (Apocalipsis 3:3).
Así que, es posible que te des cuenta de que quizás tu vida es un poco superficial. Todo lo que Dios te pide que hagas es que te acuerdes de cuando estabas en la cumbre de tu vida con él. Acuérdate de cuando en verdad te iba genial. ¿Cuáles eran las cosas que sucedían en tu vida que hacían que fuera todo mejor para ti? Él dice que te acuerdes de esas cosas. Y luego, guárdalo y arrepiéntete. Sólo eso.
“Ah, sí... me acuerdo. Antes de ir a trabajar, leía mi Biblia.” “Oh, sí... me acuerdo de que iba al estudio bíblico en casa, y tenía muchos amigos.” “Sí, recuerdo cuando la gente me ayudó y lo aprecié.” ¿Ves lo que digo? Eso es todo lo que te pide que hagas. Y podrás restaurar lo que se ha marchitado en tu vida y en tu corazón hoy.
Él dice: “Acuérdate y arrepiéntete... ”.
“Por tanto, si no velares [Aquí está el juicio: si no haces esto y velares...], vendré a ti como ladrón, y no sabrás en qué hora vendré a ti.” (Apocalipsis 3:3)
Pues él viene como juez aquí. Ésta es una declaración muy poderosa para la persona que ha andado de espaldas al mundo. Tal vez sea algún compañero de antaño que ha dejado las cosas de Dios. Él está diciendo: “Acuérdate de las cosas de esos días, cuando era el mejor tiempo de tu vida. Cuando todo fluía y eras un hombre amoroso o una mujer amorosa. No eras egoísta. Estabas en la cumbre, como la gente de Sardis que compartía y abría las puertas. La gente crecía a tu alrededor, y no tomabas todo para ti sólo”.
¿Cuál es la solución para este problema? Número uno: acuérdate. Número dos: guarda lo que es bueno. Y arrepiéntete... “Oh Dios, perdóname, en el nombre de Jesús. Te pido que le des un giro a mi vida.” Y encontrarás esa paz, ésa que buscas ahora.
La advertencia es muy clara. Si no prestas atención, perderás todo. Y será repentino. ¿Quieres perderlo todo? ¿O quieres otra oportunidad? Dios quiere darte otra oportunidad.
Se llama “avivamiento” para el cristiano. Se llama “despertamiento espiritual” para ustedes los que están muertos. Él te está advirtiendo. Si no tomas la advertencia, Dios vendrá como ladrón en la noche... y perderás tu vida.
La ropa blanca
Ahora para cerrar, dice en el verso 4:
“Mas tienes unas pocas personas en Sardis que no han ensuciado sus vestiduras: y andarán conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos.” (Apocalipsis 3:4)
Por otro lado, en esta gran ciudad, sí había cristianos en la iglesia que se sacrificaban, que eran amorosos, generosos y bondadosos, y que hacían las cosas lo mejor que podían para andar en el Espíritu.
Sabes que la Biblia dice en Gálatas que si andamos en el Espíritu no satisfaremos los malos deseos de la carne. Acabamos de leer las palabras de Jesús: “Velad y orad, para que no entréis en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”. Es posible que tu carne diga: “No me quiero arrepentir. No me quiero enmendar”. Pero es que tu espíritu exclama: “Vamos, Mike. Ayúdame a hacer esto”. Eso es lo que Dios quiere hacer contigo.
He descubierto que las mismas palabras se encuentran en otras partes de la Biblia. Antes de que nos vayamos quiero señalárselas. Para los que no han ensuciado sus vestiduras: “... andarán conmigo [Subraya eso] en vestiduras blancas...”.
Pasemos a Efesios capítulo 5. Pasaremos Romanos y Corintios y luego Gálatas y luego Efesios. Pero mira el capítulo 5. Son las mismísimas palabras que Jesús les da a la iglesia de Sardis. Y mira el verso 26:
“Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha”, (Efesios 5:26-27).
Se refiere al cuerpo de Cristo, al hombre y la mujer cristianos. No debe haber mancha ni arruga en tu vida. Vigila y refuerza, el Espíritu de Dios te ha dado la ropa blanca de un espíritu limpio.
Ahora compara esto con Apocalipsis capítulo 19, versículo 6:
“Y oí como la voz de una grande compañía, y como el ruido de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: Aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso. [¿Leerás conmigo los versos 7 y 8 en voz alta?] Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado. Y le fue dado que se vista de lino fino, limpio y brillante: porque el lino fino son las justificaciones de los santos”. (Apocalipsis 19:6-8)
¡Oh! ¡Gocémonos y alegrémonos! La esposa, es decir, tú y yo, la comunidad cristiana, nos hemos preparado. Tenemos que esforzarnos en esto un poco y velar y reforzar la vida espiritual que tenemos hoy. Asegurarnos de forma activa de que no estamos dejando que nuestra carne tome control de nuestros espíritus.
“Y andarán conmigo.” Dios dice aquí en el verso 4: “... andarán conmigo... porque son dignos”, (Apocalipsis 3:4).
En Lucas 23 verso 43, Jesús dice: “De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso”. Son las mismas palabras, desde la cruz. “Estarás conmigo, andarás conmigo, entrarás directamente al cielo conmigo.” Son las mismas palabras. Pero para poder hacer eso, tienes que ser vestido de estas vestiduras blancas sobrenaturales de un corazón puro. Y sólo Jesús nos lo puede dar.
No borraré tu nombre
Mira el verso 5:
“El que venciere [Somos tú y yo: tenemos que ser vencedores], será vestido de vestiduras blancas [¿Quieres subrayar esto?] y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. (Apocalipsis 3:5)
“No borraré”, esto es muy importante. En el original literalmente dice: “¡No lo haré de ninguna manera!”. No hay manera de que me convenzas de sacarlo. Tú puedes pensar que te has vuelto tan duro que Dios no puede perdonarte ahora. Pero él dice: “De ninguna manera lo borraré, no hay modo de que yo lo haga. Si tú quieres sacar tu nombre de ese libro, ésa es tu libre voluntad”.
Esto es importante. Antes usaban un registro civil en todas las ciudades de la Antigüedad. Es algo conocido por los historiadores. Y cada nombre de cada ciudadano que vivía en Sardis era escrito en un libro. Entonces en el ayuntamiento abrían el libro y decían: “Aquí están reflejados todos los habitantes vivos”. Pero todos los difuntos de la Historia Antigua eran borrados de esos registros.
¿Está escrito tu nombre en el libro del Señor? Él sabe tu nombre. Él conoce tus obras. Tú crees que vives pero estás muerto. Y él te dice: “Confirma las otras cosas que están para morir”, (Apocalipsis 3:1-2).
“Estás colgado solamente de un hilo en este momento. Te estoy advirtiendo: si te acuerdas y lo guardas y te arrepientes, la vida tomará otro giro para ti. Pero si me niegas sin dejarme hablarte, entonces en la hora que menos esperas, vendré a ti como ladrón y perderás tu vida, y se acabará todo.”
El Anticristo
Y cerramos con Apocalipsis 13:1. Ves que el Anticristo provocará algo con respecto a ese libro. Damas y caballeros, ustedes quieren que su nombre esté en el libro. Yo creo que el Anticristo está vivo. Quizás no, pero yo creo que sí. Mira el verso 1 de Apocalipsis 13:
“Y yo me paré sobre la arena del mar, y vi una bestia subir del mar, que tenía siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia. Y la bestia que vi, era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder, y su trono, y grande potestad. Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, y la llaga de su muerte fue curada: y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia. Y adoraron al dragón que había dado la potestad a la bestia, y adoraron a la bestia [Culto mundial al diablo] diciendo: ¿Quién es semejante a la bestia, y quién podrá lidiar con ella? [El Anticristo] Y le fue dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias: y le fue dada potencia de obrar cuarenta y dos meses [Tres años y medio tendrá dominio durante los siete años de la tribulación]. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y a los que moran en el cielo [Entonces estaremos en el cielo. La gente de la tierra sabrá que hay gente en el espacio exterior. Estarán en el cielo]. Y le fue dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos [Nación de Israel]. También le fue dada potencia sobre toda tribu y pueblo y lengua y gente [Líder mundial]. Y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres [En voz alta] no están escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fue muerto desde el principio del mundo. El que tiene oído, oiga”. (Apocalipsis 13:1-9)
El libro.
El libro de la vida
Apocalipsis 20, verso 11:
“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fue hallado el lugar de ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros [Fíjate que lo dice en plural] fueron abiertos: y otro libro fue abierto, el cual [Y ahora en singular] es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”. (Apocalipsis 20:11-12)
Entonces Sardis, conozco tus obras, pero estás listo para morir.
En la gran pantalla
Así que todas nuestras obras están registradas. Cada momento de nuestra existencia está registrado. Cada pensamiento, cada acción, todo lo que hemos grabado con nuestros ojos queda en el disco duro dentro de nuestro cráneo. Todo será revelado. ¿Qué vergüenza, no? Todo. En la pantalla grande se dirá: “Aquí tenemos a Mike MacIntosh”. Y ustedes dirán: “¡Aaaah! ¡No lo puedo creer... o sea que así es él! ¡Dios mío!”. “Y aquí Luis Palau.” “¡Aaaah! Él es mejor de lo que yo creía.” No. Toda tu vida queda registrada.
Un libro singular lleva el registro de los ciudadanos del reino. Sólo la sangre de Jesucristo puede borrar todas las obras y todas las cosas de los libros de tu vida. Limpiarlos. Algo así como acabar con ellos creo. Que ya no existan.
Pero si tu nombre no está en EL LIBRO, entonces eres responsable de todos estos pecados. Y darás cuenta ante el trono de Dios y perderás. Y él no será malo. Pablo el apóstol dijo esto: “... serán juzgados, conforme al evangelio que he predicado”, (Romanos 2:16, etc.). Todo lo que tienes que hacer es abrir los libros en que Pablo predicaba y comparar tu vida con el Nuevo Testamento y te darás cuenta de que no mereces entrar. Y condenarás a tu propia alma. Qué cosa tan triste y trágica.
Hemos estado aquí, tal vez por una hora, hemos visto la palabra de Dios y también hemos adorado y hemos cantado, y el Espíritu Santo está aquí con nosotros. Él está obrando a través de la Internet, de la radio y nos está hablando. Tan sólo está diciendo: “Te estoy advirtiendo, yo vengo. Vengo como ladrón en la noche a la gente que estará parada en el molino; uno será llevado, y el otro dejado atrás. Vengo como ladrón en la noche a los que me han rechazado de acuerdo a su propia voluntad. Vengo como el juez”.
Quieres que tu nombre esté en el libro. Ese libro dice que eres ciudadano de aquel reino. Y ese Rey te invita a ser fiel, a arrepentirte, a recordar y a guardar las cosas que son buenas. Quieres velar para no caer en pecado y tentación. Dios te invita a tomar tu vida y presentarla ante su trono ahora y decir: “Cualquier cosa que he dejado, por favor, restáurala”. “Cualquier cosa que se esté escabullendo, por favor detenla. Y Señor, ¿podrías reforzar ese poquito de espiritualidad que tengo, para que yo pueda ser más fuerte mañana cuando me despierte?”
Oremos
Oremos.
“Jesús, imploramos tu misericordia en nuestras vidas; te pedimos que mientras abres nuestros libros de obras y el nombre que nos hemos hecho y nuestra reputación, dejes que desaparezcan bajo tu sangre. Lávanoslo todo Señor. No queremos estar en nuestra cumbre para luego perderlo todo y dejar caer nuestros muros y que nuestros enemigos nos destruyan al descubrir nuestros puntos débiles. Y luego tratar de vivir de las cosas pasadas. No, vivimos ahora y queremos lo mejor de ti ahora. Y queremos lo mejor contigo ahora.
Te pido que nos ayudes como iglesias, a ser hallados siervos fieles que están dando alimento cuando tú vuelvas. A servir a nuestras ciudades, a nuestros condados y países, al mundo. Que sólo nos tengas por fieles, como gentes que refuerzan las cosas que nos hacen piadosas. Pero sin tu ayuda Señor Jesús, todo es vanidad. Así que te pedimos que nos perdones por haber dejado atrás algunas áreas.”
Mientras están inclinadas nuestras cabezas y cerrados los ojos, ¿exclamarás a Dios ahora? Di: “Oh Señor, confirma mi vida. Ayúdame a agarrarme fuerte a ti. Y Señor, pon mi nombre en el libro”.
Quizás te sientas como si fueras de la iglesia de Sardis, que tuviste mejores días y ya no estás en la cumbre, y vas de capa caída y el enemigo te ha enredado... pero tú quieres confirmar tu relación con Dios y pedirle su perdón, y quieres ser lleno de su Espíritu.
“Señor, has visto a todas estas personas, y les has dado tu advertencia, y la han escuchado y han respondido. Sólo te pido que los inundes con lo que dice tu Escritura, con gozo y alegría, porque la Esposa se ha preparado. Tráeles gozo, que sus pecados sean perdonados ahora mismo. Que sepan que no estás enojado con ellos, no estás molesto con ellos, que no les vas a azotar, sino que los estás llamando a rendir cuentas, y que a partir de esta noche van a reforzar su relación contigo.
Y Señor Jesús te agradecemos por haber ido a esa cruz por nuestros pecados. Te agradecemos por haber dicho: “Padre, perdónalos; no saben lo que hacen”, cuando entendemos que la ira de Dios está lista para venir a este planeta. Sin embargo, tú no nos has destinado para ira, sino para obtener salvación por medio de Jesucristo. Señor Jesús, te damos las gracias. Ni siquiera podemos comprender la imagen de Mel Gibson en su película o de cualquiera que refleje la ira de Dios por la cual tú pasaste para que nosotros pudiéramos ser libres.
Pero sí queremos hacer un compromiso: vamos a darte cada gramo de nuestro ser, vamos a hacer las cosas lo mejor que podamos sabiendo que nuestra carne es débil. Refuérzanos, llénanos con tu Espíritu, en el nombre más precioso: Jesús. Amén.”