Fiel hasta la muerte, Apocalipsis 2:8-17. Por Mike MacIntosh en San Diego (California), el 26 de enero de 2005.

        Oremos

        “Padre celestial, te damos gracias por tu amor por cada uno de nosotros y por la posibilidad de poder estar aquí. Te pedimos que mientras escuchemos tus propias palabras hablándole a la comunidad cristiana, abras nuestros oídos para oír al Espíritu Santo aquí con nosotros. Que pases en medio de nosotros, tocándonos a cada uno en el hombro, diciéndonos que nos miras, que nos oyes, que estás prestando atención a nuestra vida y que tienes algo que decirnos. Entonces te pedimos que nos bautices con el poder del Espíritu Santo. Que sueltes los dones del Espíritu en nuestras vidas, Señor. Que los desencadenemos unos a otros y al mundo alrededor de nosotros. En el nombre de Jesús, amén.”

        A la iglesia de Esmirna

        Pasen por favor a Apocalipsis 2, versículo 8. Reanudaremos el estudio desde el último mensaje, donde hablamos de la iglesia de Éfeso. Y ahora cambiemos a esta carta, en la que Jesús se dirige al ángel y a la iglesia de Esmirna.

        “Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y postrero, que fue muerto, y vivió, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás. No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. [Sé fiel hasta la muerte.] El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. [Date cuenta de que lo dice en plural.] El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda.” (Apocalipsis 2:8-11)

        Esmirna es una iglesia histórica, muy orgullosa de su historia. Si no has leído El libro de los mártires de Foxe, quizás lo quieras añadir a tu biblioteca personal. Este libro continúa la historia a partir del fin del libro de Hechos, que narra los tiempos después de la partida de Jesús, haciendo cuenta del número de cristianos que fueron martirizados. Sigue la marcha de los primeros siglos, contando la persecución de los cristianos desde el principio.

        El mártir Policarpo

        En Esmirna hubo un líder muy famoso, un obispo llamado Policarpo. Policarpo anduvo con Jesús hasta la edad de ochenta y seis años, cuando fue ejecutado.

        Debido a que no querían que los cristianos se expandieran ni tampoco que se divulgara el evangelio, pensaron que si tomaban a un obispo como Policarpo, ya anciano, semejante al apóstol Juan cuando escribió esto, y lo ejecutaban y lo atormentaban, asustarían a todos los cristianos. Entonces lo ataron a un palo en medio de una hoguera y cuando estaban a punto de encenderla, le instaron a que denunciara a Jesús. Y no lo denunció. Le decían: “Vas a morir, viejo, a menos que denuncies a Jesús”. Y se juntaron multitudes, para ver qué iba a hacer. Pero Policarpo les predicó el evangelio.

        Entonces un hombre encendió la hoguera, y otro en ese momento le traspasó con una lanza. Y a medida que chorreaba su sangre, ésta apagaba el fuego. Es como la sangre de Jesús, que apaga el fuego del infierno para que tú nunca tengas que probarlo si le das tu corazón. Ahí tenemos a este hombre que anduvo con Jesús hasta la edad de ochenta y seis años, hasta su último suspiro predicaba a Jesús. El fuego de este mundo no lo podía parar.

        Este pueblo, Esmirna, está al norte de Éfeso, que ya vimos y que ustedes estudiarán cuando lleguen a la epístola de Pablo a los Efesios. “Esmirna” es una palabra interesante. Significa literalmente “amargo” y está relacionada con la palabra “mirra”. Vemos esta amargura, ese sabor amargo, en la historia de la comunidad cristiana por la persecución que ha sufrido este pueblo. Hay una población ahí todavía, al norte de Éfeso, que ahora se llama Ismir.

        Su fuerza

        Los puntos fuertes de esta iglesia se identifican en los versos 9 y 10. Jesús les dijo:

        “Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico)”, (Apocalipsis 2:9).

        O sea, que físicamente puedes ser pobre pero espiritualmente si tienes a Cristo en tu vida, eres rico.

        Ser judío

        “Y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás.” (Apocalipsis 2:9)

        Tal vez quieras subrayar eso. Una sinagoga era un lugar de reunión. Había un lugar de reunión de Satanás. No eran judíos verdaderos. El nombre “judío” es una contracción de la palabra “judá”, la cual significa literalmente “una alabanza a Dios”. Un judío era una persona cuya vida debía ser una alabanza a Dios. La comunidad cristiana, una comunidad nacida de nuevo, es verdaderamente una comunidad judía: porque es una alabanza a Dios.

        Así que si tú eres alguien que ha dado su corazón a Dios y vives tu vida para ser una alabanza a Dios, en un sentido técnico, tú eres un judío. Puede que no seas un hebreo o un israelita, pero eres un “judío que alaba a Dios”.

        Estas personas que eran llamadas “judíos” en este pueblo y que debían haber sido amigos de la comunidad cristiana, eran en realidad miembros de la sinagoga de Satanás. Eran personas que denunciaban la palabra de Dios, que denunciaban al Cristo, al Mesías de Dios y que denunciaban a cualquiera que tomara una postura para las cosas de Dios en el nombre de su religión. Eran perseguidores de la reciente comunidad cristiana.

        Padecimiento

        Pero Jesús dice algo muy fuerte acerca de ellos: “... que dicen ser judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás”. Y le dice a la comunidad cristiana: “No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días”, (Apocalipsis 2:10).

        Esos diez días eran poco tiempo, pero muy dolorosos. Y esto es lo que se debe hacer en tiempos difíciles:

        “Sé fiel hasta la muerte”.

        Y esto será tu galardón:

        “Yo te daré la corona de la vida”, (Apocalipsis 2:10).

        Cultos imperiales

        Ahora, las palabras que les dice aquí, “sé fiel”, son importantes. Muchos historiadores, y no solamente eruditos bíblicos cristianos, sabían que hubo una muy intensa persecución en el Imperio romano en este tiempo entre los cristianos, y por alguna razón, en Esmirna. Era un lugar céntrico geográficamente; había cuarteles militares, rutas importantes de comercio para el Medio Oriente y Turquía. Pero se nos dice que una de las razones de esta persecución era porque los cristianos rehusaban aclamar públicamente al César como su Señor. Esmirna, como también Pérgamo (que veremos enseguida), era uno de los centros del naciente “culto imperial”. El culto imperial era el culto a Roma y a César. Si tú fueras a obtener un trabajo o una buena educación, tendrías que doblar la rodilla y confesar a César como el Señor.

        Funcionaba igual que muchas organizaciones secretas, como por ejemplo los Masónicos y otros grupos que tenían sus juramentos y sus formas secretas de saludarse. Y si tú estás bien relacionado con personas importantes en esas organizaciones, entonces progresarás mejor en tus negocios, se te abrirán puertas y tendrás amigos con más influencia.

        Pero los cristianos no decían: “César es señor”. Conocían a otro, ¿sabes quién? Jesús. Jesús es Señor. Te lo digo por si acaso no lo sabías. Y lo dice aquí en la Biblia.

        ¡Jesús es el Señor! Los cristianos no rendían culto al César. Y ése era uno de sus puntos fuertes, como podemos ver aquí.

        Entonces fue muy posible que viniese la persecución simplemente porque los cristianos se negaban a rendir culto a Roma y a proclamar que César era Señor.

        Si has visto una de las películas monocromas acerca de Adolfo Hitler, verás cómo muestran que él tenía un culto imperial. Tenía las águilas, las marchas con palos, las banderas con las swásticas, emblemas y todo tipo de accesorios que llevaban en los uniformes, botones y pendones. Todo era parte del culto romano. Muchos de sus consejeros eran brujos y tenía a su alrededor muchos practicantes del ocultismo. Invocaban a Satanás en el régimen nazi y entre los milicianos y sacrificaban vidas humanas al diablo para obtener poder para controlar el mundo. Y de esto se trataba el culto imperial. Hitler realmente admiraba eso del Imperio romano.

        Pobreza

        Es importante que te fijes en la palabra “pobreza”, porque este grupo cristiano, dice en el verso 10, tendrá tribulación. Pero antes de su tribulación vemos la falsedad en el verso 9 de los que “dicen ser Judíos”. Y antes de esa falsedad, antes de que empiecen a destrozar el cuerpo de Cristo, puedes ver que hay gran pobreza. Ahora, no era pobreza espiritual; en ese aspecto eran ricos.

        La palabra “pobreza” aquí es más enfática. Significa “pobreza abyecta, poseer absolutamente nada”. Nada. No significa que te has quedado con el último billete ni que estás esperando el fin de quincena. No, esta iglesia fue reconocida como la que no tenía nada material, pero aún amaban a Jesús.

        Estaría bien que tomaras tiempo para ver esto más a fondo, ya que vamos a verlo rápido para llegar al rapto en dos estudios más. Queremos llegar al rapto y que llegue el rapto antes de que lleguemos a ello. Pero, queremos verlo y también el escenario mundial y todas las cosas que están sucediendo.

        Te darás cuenta de que hay un progreso en lo que les pasa a los cristianos y al cuerpo de Cristo a través de la historia.

        A éstos, que no poseen nada, Jesús les dice que son ricos. Y una de las últimas iglesias, la de Laodicea (hablando de la iglesia de los tiempos finales, como somos nosotros) es muy rica materialmente, pero espiritualmente pobre. Yo preferiría ser al contrario, no tener nada pero ser rico a los ojos de Dios.

        Así que significa “pobreza abyecta”, quizás quieras anotarlo en tu Biblia o en tus apuntes. También significa: “Poseer absolutamente nada”. Ellos no gozaban de ventajas ni conseguían buenos trabajos o ayuda para educación, porque no doblaban la rodilla ante el mundo secular. No era gente “políticamente correcta”. En absoluto.

        Para este tiempo el judaísmo gozaba de aceptación por parte de Roma, pero la religión cristiana no. Los judíos sabían llevarse con lo secular, los cristianos no y por eso sufrían. Es importante saber que los cristianos soportaban abusos y calumnias de parte del gobierno de Roma, del César y luego de los judíos cercanos a ellos. Pero la mayoría de los primeros cristianos, como leemos en el libro de Hechos, venía de la comunidad judía. Así que eran despreciados por ambos lados. Entonces sus parientes les presionaban para que dejaran su fe en Jesús. Tenían presión por todas partes. Quizás algunos de ustedes tengan la misma presión.

        Su debilidad

        Ahora les dice cuál es su debilidad. Jesús no les señala algún problema que deben corregir, sino que les dice lo siguiente: “No tengas ningún temor”, (Apocalipsis 2:10). Entonces sí tenían temor.

        “He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros a la cárcel”, (Apocalipsis 2:10). Así que el diablo sí puede venir a atacarte como hombre cristiano o mujer cristiana. En estos meses acabamos de terminar de estudiar verso por verso en Capítulo y verso el libro de Job. Sabemos que Satanás puede atacarnos a nosotros, a nuestra familia, a nuestros amigos, a nuestra salud, a nuestras finanzas, a nuestros bienes, a nuestra mente e intelecto, a nuestra alma, a nuestra fe, y que incluso él puede reducirnos a nada. Y Dios lo permitirá para probar que somos suyos y verdaderamente suyos.

        Algunas personas tirarán la toalla en el momento en el que llegue el diablo. Le darán todo y se rendirán. Harán todo lo que él les pida. Se comprometerán.

        Entonces sólo les dice: “No tengan ningún temor, pero van a ser probados por el mismísimo diablo. Él va a venir y les va a agarrar”.

        Hay que vencer

        Y en el verso 11: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice”. Otra vez. Se lo dice a todas las iglesias.

        “Lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda”, (Apocalipsis 2:11).

        Así que el ser vencedor es muy, muy importante.

        Él no señala nada que tengan que corregir, en contraste con las otras seis iglesias donde les escribe que hay algo que tienen que corregir. Éstos parece que están bien. Pero aquí está la solución para ellos.

        Número uno: no tengan miedo. No temas al diablo, teme a Dios.

        Y número dos: tus riquezas están en el cielo, y tus riquezas son espirituales.

        Entonces si estás trabajando extrafuerte para conseguir riquezas físicas, puedes donarlas todas a la Fundación para la construcción de nuestro nuevo edificio.

        Entonces tus riquezas están en el cielo y son espirituales.

        Promesa y aplicación

        Pero sí hay una promesa, como les había dado a todos. Y quiero pararme un momento sólo para ver esta promesa. Porque muchos de ustedes no entienden todas las promesas de la Biblia. Podrías hacer una búsqueda de la palabra “promesa” o podrías buscar las promesas de Jesús. Jesús ha hecho muchas promesas y no ha fallado en ninguna. Él nunca te fallará.

        Y una de sus más grandes promesas es: “Si me fuere, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”, (Juan 14:3). Y eso será en la casa de su Padre. Sabemos que él viene y ésa es una gran promesa. Él prometió volver y que sabríamos las señales antes de su venida.

        Ésta es la promesa que él le da a esta comunidad en el verso 10, la última parte:

        “Sé fiel [Muy importante.] hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”.

        ¿Quieres subrayarlo? Por ser fiel hasta el día que te mueras, tú recibirás una corona.

        ¿Estarías siendo fiel hasta la muerte si estuvieras fumando un cigarrillo de marihuana y te mueres? ¿Estarías siendo fiel hasta la muerte si estuvieras teniendo relaciones sexuales con tu novio o con tu novia y te mueres al otro día? No.

        Jesús está exigiéndonos a nosotros que seamos fieles de entre todos los seres humanos en el planeta. No sólo los domingos o los miércoles por la noche cuando estamos en la iglesia o cuando vemos a nuestros amigos de los estudios en casa. Sino fieles hasta la muerte, hasta tu último suspiro. Dios quiere que seas un hombre fiel, una mujer fiel. Esto requiere mucha disciplina.

        Y ninguno de nosotros será nunca perfecto en eso, pero se trata de la actitud del corazón. Y mira que recibirás una recompensa por ser fiel. “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”

        La corona

        Vamos a tomar un pequeño paseo a través de las Escrituras. Porque es importante esta corona. Hay una corona de vida esperándote. “Está guardada” una corona para los que aman la venida del Señor, por ejemplo, (2 Timoteo 4:8). Ahora, algunos de ustedes merecen un “coronazo”, pero Dios tiene guardadas unas coronas que te quiere dar.

        del Anticristo

        Déjenme mostrarles al Anticristo, si pueden pasar conmigo a... no quiero decir que él esté aquí conmigo y que se los voy a presentar, sino que déjenme mostrárselo aquí en las Escrituras. Es que se oía mal. Capítulo 6, pasen ahí y miren este capítulo.

        “Y miré cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno los cuatro animales diciendo como con una voz de trueno: Ven y ve. Y miré, y he aquí un caballo blanco: y el que estaba sentado encima de él, tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió victorioso, para que también venciese.” (Apocalipsis 6:1-2)

        Luego sigue el capítulo con Juan abriendo el segundo sello y viendo guerra, muerte y hambre. Y llegaremos ahí como en tres estudios más.

        Pero muchas veces dice la gente: “¡Pues ése es Jesús ahí en el caballo blanco!”. No lo es, y por varias razones. La razón número uno y la más obvia: Jesús no vino a conquistar, sino a salvar. Número dos: este hombre sobre el caballo blanco tiene un arco. Ésta es la figura o pintura clásica de Asia: un héroe conquistador sobre un semental blanco encabritándose con un arco o una espada (un arma militar) en la mano.

        Dos palabras griegas

        Esas dos razones son dos ejemplos que muestran que no es el Señor Jesús, pero pienso que la mayor razón de todas es que dice: “le fue dada una corona”. Quizás quieras subrayar esa palabra “corona”. Había dos palabras principales usadas en la literatura griega para “corona”. Una es “stefanos”, que es una corona que se la daban a un general conquistador, a un héroe. Era la misma corona que se daba en los juegos olímpicos griegos. Si tú fueras a ganar el decatlón o el pentatlón o el lanzamiento de jabalina o de disco o de peso o si fueras a correr los 1.500 metros, como ganador te acercarías al tribunal de los jueces, no para recibir una medalla de oro, plata o bronce, sino una “stefanos”. Te acercarías e inclinarías la cabeza y los jueces pondrían una “stefanos” sobre tu cabeza. La “stefanos” era una guirnalda tejida de hojas. Seguro que las has visto, son guirnaldas muy entretejidas. Y los emperadores las tenían.

        Hay una segunda palabra griega para “corona”: “diadema”. La palabra diadema se usaba para el soberano, para el rey y para el Rey de Reyes. No era tan sólo para el ganador o un teniente o un príncipe ni para el hijo del rey. Ésta era para el soberano. Siempre que habla de Jesús con una corona, es una “diadema”. Cuando habla de un hombre, es una “stefanos”.

        El héroe

        Entonces es muy importante que veas que este tipo aparece en el escenario. Y como estamos tan orientados a todo lo multimedia, a los juegos, y tan estimulados visual y audiblemente, cuando aparezca el Anticristo (desde el programa político ya elaborado para él) se parecerá a un héroe conquistador. Tendrá todas las soluciones para el Medio Oriente, todas las soluciones para el terrorismo, todas las soluciones para todo el mundo. Él sí se parecerá a un general conquistador. Y será coronado soberano del planeta Tierra.

        Y todo se está disponiendo para eso; el sistema está preparado. Pero cuando venga Jesús, el Rey de todos los Reyes, llevará una diadema real, no una corona “stefanos” del hombre.

        Más coronas

        Tomemos unos momentos, puede que quieras apuntar esto y repasarlo después. Veamos algunas de las coronas:

        de la mujer virtuosa

        Capítulo 12 del libro de Proverbios, verso 4: “La mujer virtuosa corona es de su marido: [Ése es un buen esposo, ¿cómo consiguió un galardón?] mas la mala, como carcoma en sus huesos”. ¿Alguien concuerda con la segunda parte?

        Vean eso. Para mí, mi esposa es una corona, ella ama a Dios. Y hay gente que ama a Dios porque ella la ha conducido a Dios. Ésta es la corona de la mujer virtuosa. Mujeres, si no han leído Proverbios 31, puede que quieran leerlo. Se trata acerca de la mujer virtuosa. “La mujer virtuosa corona es de su marido; mas la mala, [Que anda con otros hombres, dice vulgaridades o quién sabe qué.] es carcoma en sus huesos.”

        del sabio

        Mira Proverbios 14:24: “Las riquezas de los sabios son su corona: mas es infatuación la insensatez de los necios”. Esto es para la mujer sabia o para un hombre sabio que tiene sabiduría. Y ¿sabes algo? La sabiduría está disponible para todos. No tienes que ser un pazguato toda tu vida. En Santiago dice: “Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida”, (Santiago 3:17). Si hay algo que quieras conseguir, dice la Biblia: “Adquiere sabiduría”. Ora por sabiduría cada mañana en tu tiempo de oración cuando te levantes. Se requiere sabiduría sólo para ser un ser humano. Y se requiere sabiduría para oír lo que dice la gente y tener las respuestas correctas. Pero la sabiduría..., la sabiduría es una corona. “Las riquezas de los sabios son su corona.”

        de la vejez

        Y luego lee Proverbios 16:31: “Corona de honra es la vejez, que se hallará en el camino de justicia”. Está hablando de las canas, yo las tengo. Esas canas son una corona de honra, pero para el hombre justo. Si es un vago o un borracho o un peleador, abusivo, mentiroso o deshonesto, entonces no es una corona de honra. Pero para el hombre justo, el ser viejo o cano, está bien. Sí, y por eso yo no uso Just for Men.

        En Proverbios 17:6 leemos: “Corona de los viejos son los hijos de los hijos; y la honra de los hijos, sus padres”. Vean eso: “hijos de los hijos”, o sea los nietos, son corona de los viejos. Y la honra de los hijos son sus padres. Así que tu honra y tu corona debe ser tu padre, aquí en la tierra. Y mi honra es ver a los hijos de mis hijos ahora, y son geniales. Uno de mis nietos mañana va a recibir un paquete de Lego. A este tipo le encanta construir con Lego. Otro, después de este estudio, lo llevaré a cenar tacos y recibirá un osito. Ellos son mi corona. Los amo; mis chiquitos ahora son chicos grandes con chiquitos. Entonces: “corona de los viejos son los hijos de los hijos”. Y esto nos dice que la familia no debe desintegrarse. No debemos tener estos problemas de familia y el maltrato infantil y la pedofilia y otros problemas como estos.

        Cuando se den cuenta los varones de que es un honor ser padre y después sus hijos entiendan que es un honor ser padre, entonces su siguiente generación será una corona de honra, porque el primer papá hizo las cosas bien.

        Para honra de Dios, para muchos de nosotros, nuestra corona es Jesucristo. Yo no tuve papá. Él cedió su corona a Satanás por una botella de whisky y una baraja. Para muchos de ustedes así es, nuestra corona es el hecho de que Jesús nos ha salvado y nos ha dado una posibilidad de ser gente buena y gente decente, y de amar a los niños y de criar a los niños. Hay mucha profundidad y podrías ver muchos aspectos de esto, pero si eres papá o mamá, tus posesiones más grandes de todas las que tienes son tus amistades y tu familia.

        de espinas

        Mira Juan 19:5: “Y salió Jesús fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Y les dice Pilato: “He aquí el hombre”. Entonces aquí está Jesús cediendo la diadema real, no por una “stefanos” de bonitas hojas, que sería para el ganador a los ojos del mundo, sino una fea corona de espinas. Se burlaban de la diadema, se burlaban de él.

        Le estaban dando algo muy bajo, muy por debajo de lo que se daba en el deporte y en el atletismo. Y muy por debajo del culto al César. “¡Salve César!” Ustedes han escuchado ese dicho. Y eso es exactamente lo que quería decir: “El César es Señor.” Entonces para menospreciarlo le dieron esta corona de espinas. Pero yo le agradezco a Dios que Jesús llevase esa corona de espinas. La llevó por ti y por mí. Porque él sí es nuestro Rey. Nosotros lo vemos como un gesto de humildad, que él se humilló a sí mismo por nosotros. Él no lo tenía que hacer. Pudo haber dicho: “Me he cansado de todos ustedes. ¿Para qué hacerlo? Mejor lo dejamos así”. Yo le agradezco a Dios que no lo dejó así, porque gracias a él todos nosotros estamos respirando.

        de justicia

        Luego si ves 2 Timoteo 4:8, dice: “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”. ¿Te das cuenta de eso? Dice el apóstol Pablo que está guardada, en otras palabras que está en un almacén ahora. Está ahí esperándote. Y tú sólo tienes que decirle al muchacho: “Me gustaría sacar mi corona”. ¡Te está esperando! Será una corona de justicia la que te vas a poner. Y la gente va a decir: “Esa persona es justa”. Una corona de justicia, y te la va a dar. Y ¿sabes para quién es? No solamente para Pablo, sino para todos los que aman la venida del Señor. Así que si estás emocionado de estudiar el libro de Apocalipsis, [soplo] Gabriel está allá sacándole brillo a la tuya, arreglándola. “¡Mírenlos! ¡Están estudiando y saben que Jesús viene pronto! ¡Genial!”

        de vida

        Me gusta lo que dijo Santiago. Recuerdan que Santiago creció en la casa de Jesús, con José y María. Dice en Santiago 1:12: “Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”. Así es que si estás siendo tentado con tu novio o tu novia, o si estás siendo tentado con lo que sea, tú soporta la tentación y no te dejes engañar por ella. Dios te recompensará por eso. Y él dice aquí: “Recibirá la corona de vida, prometida a la gente que le ama”.

        No la pierdes

        ¿Cómo podría yo amar a Jesús y vivir una vida carnal y mundana? Siendo un hipócrita. Y si soy hipócrita, no recibiré nada. Pero si él tiene una corona guardada para mí porque amo su venida, entonces yo quiero seguir amando su venida para tener esa corona. Y luego, si yo soporto con lo que me tope, sé que tendré una corona de justicia.

        Y sabemos que la Biblia dice que la justicia de los hombres no es nada más que trapos de inmundicia (Isaías 64:6). Y eso es todo; porque nuestra justicia se halla en él (Romanos 4:5, 22; 1 Corintios 1:30; 2 Corintios 5:21; Filipenses 3:9).

        Y que te dé una corona Jesús, diciendo que tú eres justo, debe ser muy humillante para ti. Es que nosotros no tenemos justicia propia. Pero el poder llevar la corona del Rey en tu cabeza, y que todos digan de ti: “él es justo” o “ella es justa, es una de los hijos de Dios”, será algo impresionante.

        Y luego en Apocalipsis 3:11 vemos que dice: “He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”.

        Cada vez que un joven entrega su virginidad, alguien ha tomado su corona. Cada vez que alguien empieza a consumir drogas, alguien toma su corona. Retén firmemente la bondad de la vida que Jesús ha dado a cada uno de nosotros aquí. ¡No dejes que nadie tome tu corona! Mantente fuerte, con la cabeza en alto. “Resistid al diablo, y de vosotros huirá.” (Santiago 4:7) Él sólo abusa de los débiles.

        Hay que nacer de nuevo

        Y mira esta promesa aquí en el verso 11: “El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda”, (Apocalipsis 2:11).

        Has nacido de nuevo, así que, la segunda muerte no te alcanzará. Vivirás para siempre.

        ¿Qué es lo que le dice a Esmirna? Sigue haciendo lo que es bueno. Vigila tu vida espiritual. Número tres: nunca temas. No temáis al Diablo, sino a Dios. Número cuatro: el sufrimiento trae una corona de vida, si es a causa de la justicia. Y la final: la segunda muerte nunca te hará daño.

        Piensa en el rico y en Lázaro. Jesús nos dio esta historia. Dijo que había un rico que hacía banquete con esplendidez cada día. Y había también un limosnero llamado Lázaro que mendigaba a la puerta del rico, tan débil y enfermo que cuando los perros lamían sus llagas no podía ni siquiera ahuyentarlos. Cuando aquel pobre murió, los ángeles lo llevaron al paraíso. Mas cuando murió el rico, fue al Hades, al infierno. Y en el infierno, alzó sus ojos, y viendo de lejos a Lázaro en el seno de Abraham, dijo: “Padre Abraham”, lo cual nos dice que el rico era judío. Y pensaba que podía ir al cielo.

        Puede que tú digas que porque eres evangélico o católico o lo que sea, vas a ir al cielo. No, eso no es cierto. Es una decisión propia que cada uno de nosotros tiene que tomar. Nadie puede tomar esa decisión por ti. Tus padres no la pueden tomar por ti. Ni es por herencia ni por derecho de nacimiento que se te da.

        Tienes que nacer de nuevo. Y dijo Jesús: “El que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios”, (Juan 3:3).

        Y Abraham escuchó a aquel rico clamando desde el infierno. Decía: “Manda a tu siervo fiel Lázaro”, lo cual es interesante que lo dijera un rico orgulloso y arrogante. Él sabía que Lázaro vivía en su barrio y lo reconocía. Y él sabía que era un siervo fiel, aunque nunca le ofreció un trabajo ni le ayudó. Y Abraham le dice: “No lo puedo hacer. Además hay un abismo entre nosotros”. Hay un hoyo en el corazón de la tierra. Dijo: “Los que están de ese lado no pueden venir acá, y los de este lado no pueden ir allá”, (Lucas 16:19-31).

        El pozo profundo

        De otro modo, antes de la cruz, antes de que la gente dejase sus cuerpos y entrase directamente a la presencia del Señor para recibir un cuerpo nuevo, uno bajaba por el pozo profundo, llamado “abussos”, en alguna parte de la tierra. Y el hombre del diablo que tenía las llaves del infierno y de la muerte abría la puerta. Y si tú eras uno de los que esperaban por fe la promesa de Dios, por el Mesías, ibas al paraíso. Se llamaba paraíso. Pero si tú eras uno que no tenía a Dios en su vida, si lo rechazabas y vivías para ti mismo, ibas al lado del infierno.

        Entonces Abraham le dice: “No, tú no puedes venir aquí”. Y el rico le dijo esto: “Mándalo [A Lázaro.] con tan sólo una gota de agua para que refresque mi lengua”. Qué miserable tiene que ser el infierno, para que una gota de agua en la punta de un dedo satisfaga a alguien por un momento. Eso nos debe dar un miedo espantoso a cada uno de nosotros.

        Y ten en cuenta que ese hombre no dijo: “¡manda plata y oro!, ¡manda a un encargado de banquetes!, ¡manda pizza Dominos (o la nueva Papa Johns)!”. No, sino sólo: “Mándame una gota de agua”.

        Imagínate estar por la eternidad con sed. Y recordando en tu mente cómo antes el agua la saciaba, y al mismo tiempo sabiendo que jamás probarás el agua otra vez. El agua no tiene sabor.

        ¿Pero no es interesante que Jesús dijo: “El que cree en mí, de su interior brotarán, correrán, ríos de agua viva”? Piensa en esa asociación: mientras tú estás aquí en la tierra, puedes tener una relación espiritual con tu Creador, que hará que ríos de agua viva refresquen a todos con los que te topes y los atraerá al Dador de Vida. O, tú puedes ser rico o arrogante u orgulloso. Pero también hay gente pobre que es orgullosa. Y hay tipos toscos que nunca ayudan a otra alma. Hay gente de quienes se dice: “¡Uf!, ahí viene otra vez. Escóndete de él”. No hay vida saliendo de esta gente. Y luego hay otros, que al verlos, quieres conocerlos y acercarte, saludarles y abrazarles. Y dicen de ti: “Esa mujer es una mujer muy amable. Y ella trabaja más que cualquiera en esta oficina”. Y sabes, tenemos la oportunidad de escoger esa vida.

        Abraham le dice al rico que ya no le era posible recibir agua. “Recibiste tu juicio; cuando estuviste en el mundo, hacías banquete con esplendidez y tenías todo. Y ya recibiste tu recompensa. Este pobre no tenía nada. Pero él amaba a Dios y ahora tiene su recompensa.”

        ¿Tu prioridad?

        Fíjate que a la iglesia de Esmirna le dijo: “Eres pobre. Con la pobreza abyecta no posees ningún bien para tu ‘declaración de pérdidas y ganancias’, pero eres rica”. Lo dice porque tenían a Jesús.

        Puedes ver que se trata de prioridades. ¿Cuáles son nuestras prioridades? Eso es lo que le está diciendo a la iglesia. Policarpo murió a los ochenta y seis años de edad, apagó la hoguera con su sangre; este anciano caminaba con el Señor. Y Jesús les recuerda: “Sé fiel hasta la muerte y recibirás una corona”.

        Entonces el rico se asusta: “¡Entonces, manda a alguien a la casa de mi padre y a mis cinco hermanos, para que les advierta!”. ¿Y sabes qué? Abraham se queda ahí escuchando a este tipo y le dice: “Tu padre y tus cinco hermanos tienen a Moisés y a los profetas”.

        En otras palabras, tienen las Escrituras. ¿Y sabes tú que tienes una oportunidad para Jesús? Tienes una oportunidad de conocer a Dios. Tienes una oportunidad para la vida eterna, sólo estando aquí leyendo en este momento. Pero si tú no tomas ese tiempo, cuando estés en el infierno, será demasiado tarde.

        Le dijo: “Aunque mandemos a alguien de entre los muertos, todavía no creerán”. Y Dios sí mandó a alguien de entre los muertos y la gente todavía no quiere creer.

        Abraham sabía de lo que hablaba. “Si tú tan sólo eres fiel hasta la muerte, recibirás esta corona. Si permaneces, tan sólo por amarme, recibirás una corona.” Dios quiere bendecirte y darte su corona de gloria para llamarte uno de los suyos. Es algo muy humillante.

        Y es algo tremendo pensar que este hombre rico todavía está ahí buscando una gota de agua.

        Todavía está tratando de negociar con alguien. “He estado aquí durante 2.200 años y quería preguntarles si...” Pero durante esos 2.200 años, este hombre de quien Jesús hablaba, ha estado recordando todas las joyas, la vajilla fina, la vajilla de plata, los carros lujosos, los muebles elegantes, las casas grandes, los lugares de vacaciones, la gente a la que explotó, la gente que pisó, los pobres que ni podían caminar (a los cuales ni se tomó el tiempo para ahuyentar a los perros que les lamían las heridas). Él sigue todavía tolerándolo, damas y caballeros.

        ¿Tu memoria?

        Nunca borrarás tu memoria, siempre estará contigo. Y el infierno consistirá en que viste al Dios de la Gloria en el tribunal y entendiste que tú, con tu orgullo, lo rechazaste. Y vivirás recordando ese destello de Dios y viéndote a ti mismo y cada oportunidad que perdiste de amar a Dios y a tu prójimo como a ti mismo. Es terrorífico.

        Y me gustaría averiguar si hay siquiera una persona aquí, pero siento que hay más, que está pensando que no quiere eso. Sino que quiere poder perseverar hasta la muerte, que sí quiere la corona de la vida y una corona de justicia, y que sí quiere rendirle su ser a Dios. Dice la Biblia: “Tan sólo cree en tu corazón que Dios le levantó a Jesús de los muertos, y confiesa con tu boca que Jesús es el Señor, y tú serás salvo”, (Romanos 10:9).

        Oremos: recibe la vida eterna

        Quiero pedir a todos que inclinemos nuestros corazones ahora. Me gustaría hacer una oración por ustedes los que están aquí en esta sala y también por los que están leyendo esto a través de la red, y por los que están escuchando esto por la radio, por todos ustedes que quieren dar su corazón a Jesús.

        “Padre, quiero orar por estos, que tu Espíritu Santo venga a mostrarles el precio que pagaron los hermanos de Esmirna, a través de su perseverancia, paciencia, sufrimiento y pobreza abyecta, y fueron fieles a ti. Y se negaron de todas las cosas del mundo y nunca dijeron ‘Ave César’. Quiero pedirte por todos aquellos que han estado siguiendo el mal camino, que tengas misericordia de sus almas, querido Señor. Que les perdones y les muestres que no se trata de religión, sino de ti. Tú estás llamando a sus corazones y lo único que tienen que hacer es rendirse ante ti.”

        Si tú quieres rendirte a Jesús, sólo ora conmigo. “Señor, bendice a estos hombres y mujeres. Bendícelos y llénalos de vida eterna; te lo pedimos en el nombre tan precioso de Jesucristo. Amén.”

        A la iglesia de Pérgamo

        Ahora, seguiremos adelante a la iglesia que sigue, a esta iglesia de Pérgamo. Él dice en el verso 12:

        “Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y dónde moras, donde está la silla de Satanás; y retienes mi nombre, y no has negado mi fe, aun en los días en que fue Antipas mi testigo fiel [Así que tenían mártires dentro de la comunidad cristiana de este pueblo.] el cual ha sido muerto entre vosotros [Ahora subraya esto.] donde Satanás mora”, (Apocalipsis 2:12-13).

        También subraya donde dice: “... dónde moras, donde está la silla de Satanás”. Ellos vivían en un “hoyo infernal”. Y en sus viajes, quizás muchos de ustedes hayan estado en algunos hoyos infernales. O quizás algunos de ustedes crecieron en hoyos infernales. Quizás algunos de ustedes aún viven en hoyos infernales. Es miserable donde moras, y Dios lo sabe. Él sabe tu dirección y te ve. Él sabe tus obras, él sabe qué es lo que estás tratando de lograr.

        Falsos profetas

        Pero mira el verso 14. En efecto está diciendo: “Yo veo todo eso, y veo los alrededores en que vives, el gueto en que vives, pero...”.

        “Pero tengo unas pocas cosas contra ti [Sólo unas pocas cosas.]: porque tú tienes ahí [Dentro de la iglesia.] los que tienen la doctrina de Balaam, el cual enseñaba a Balac a poner escándalo delante de los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación” (Apocalipsis 2:14)

        Entonces aquí está su pecado, pecado cristiano. Los cristianos están muy débiles, no están estudiando la Biblia, están dejando entrar a gente falsa. Y además han hecho algo.

        Número uno, la doctrina de Balaam; así que tú quieres saber qué es lo que es. Puedes leer el libro de Números capítulos 22, 23, 24 y 25, y hallarás la doctrina de Balaam. “El cual enseñaba a Balac”, que quería maldecir a los israelitas, “a poner escándalo delante de los hijos de Israel”. Dios le dijo: “Vete Balaam, y no maldecirás a esta gente”. Balac sabía que Balaam era profeta. Y él divisó en el horizonte a miles y miles de israelitas cruzando el desierto. Y mandó llamar al profeta y le dijo: “¡Míralos! Vienen a conquistar nuestra tierra, ¡ve a maldecirlos!”. Entonces Balaam le dijo a Dios: “El rey Balac quiere que maldiga este pueblo. ¿Qué dices tú?”. Y Dios le contesta: “No les maldigas. Es más, yo voy a bendecir a esa gente”. Entonces Balaam vuelve con el rey y le dice que no puede maldecir al pueblo, porque Dios lo va a bendecir. El rey entonces le promete hacerle muy rico y poderoso si los maldice. Balaam le dice a Dios: “¿Ahora qué tal si…?”. Y Dios ya sabe que este tipo tiene un corazón malo, el dinero lo motiva.

        Entonces Dios le dice que no. Y Balaam se sube a su asna, insistiendo en hacer su propia voluntad. Por eso Dios envía un ángel del cielo para matar a este profeta. Sigue caminando el asna, y en la mente de Balaam sigue apareciendo el ruido de la caja registradora y el ruido de las monedas que le van a pagar, y él está pensando en todo lo que va a conseguir... y el ángel saca una espada enfrente de ellos y los detiene. El hombre está tan cegado por la codicia, que no lo ve, pero el asna lo ve. El asna se desvía del camino a una viña y empieza a toparse con la viña. Entonces Balaam la empieza a azotar. Viene el ángel a la viña y el asna pasa donde hay un muro de piedra. Y para evitar al ángel, aplasta el pie de Balaam contra el muro. Con esto, Balaam la empieza a maldecir y a azotarla.

        Por fin el asna entra en un camino muy angosto, y se para ahí el ángel y no hay forma de evitarlo. Así que el asna se detiene ahí mismo, se echa al suelo sobre su pancita y el tonto falso profeta se pone a azotar al asna. ¡Y Dios toca al asna para que pueda hablar! Le dice: “¿Qué pasa? ¿Qué te he hecho para que me pegues?”. Y el idiota profeta, que no capta que tiene un asna que habla, mantiene una conversación con ella.

        Le dice: “Pues me metiste al campo y me arrastraste por la viña y aplastaste mi pie contra el muro y te detienes aquí cuando estoy yendo a una misión importante”. Y el asna ahora se pone a razonar con este idiota: “¿Acaso te lo he hecho antes?”. Y le contesta: “Bueno, ahora que lo mencionas, no. Has sido una muy buena asna todos estos años”. Y el ángel sigue de pie ahí. Y dice el asna: “La única razón por la que lo hice es porque ese ángel ¡está esperando matarnos!”. Y Dios le abrió los ojos, y Balaam vio a ese ángel inmenso con esa espada inmensa, y bajándose al suelo sobre su rostro, pidió perdón.

        ¿Un ángel esperándote?

        ¿Podría ser posible que estés tú yendo por tu camino cabalgando velozmente sobre tu asnillo, escuchando caer monedas, inconsciente de la realidad, inconsciente de que tu alma no es recta ante Dios? ¿Que pueda haber un ángel esperándote esta noche en la autopista? ¿Y que tan sólo no lo ves? Te voy a decir algo: si tu coche de carreras te empieza a hablar esta noche, ¡salte rápido y arréglalo con Dios!

        ¿Pero podría ser posible? ¿Que te estés yendo en sentido contrario? ¿Y a una velocidad que no prestas atención?

        Oremos: recibe perdón

        Me gustaría que oráramos una vez más, porque pienso que hay algunos de ustedes haciendo eso. Inclinemos la cabeza.

        “Señor, hemos llegado a esta iglesia y entendemos que tenían un pecado entre ellos: el escándalo de Balaam y el sonido del poder y del dinero y de la codicia y la ceguedad. Si hubiera alguno, tal como los de esta iglesia, escuchando este mensaje, te pido que los perdones y que tan sólo abras sus ojos para que vean a Jesús colgado en la cruz, diciéndoles: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’.

        Si hay alguno que no sabe lo que ha estado haciendo y ahora sabe que se rendiría, ¿tendrás misericordia de sus preciosas y eternas almas? Perdónalos ahora mismo.”

        Así como estamos, con la cabeza inclinada y los ojos cerrados, ¿hay alguien a quien él le haya hablado acerca de esto?

        Esto es cosa seria, ¿verdad?, el que Jesús les esté hablando a estas iglesias. Porque él les está hablando a sus hijos e hijas.

        El escándalo

        Y ¿qué era el escándalo? Concluiremos el estudio, pero mira el escándalo de Pérgamo. Los de Pérgamo hicieron este pecado de Balaam: “... a comer cosas sacrificadas a los ídolos” eso es glotonería,“y a cometer fornicación” (Apocalipsis 2:14).

        El diablo obra desde adentro. Cuando no obra como león rugiente, es una serpiente astuta. Y dicen algunos de ustedes: “Oh, yo conozco las tácticas del diablo. Cuando trae sus mallas rojas portando una horca, yo sí lo reconozco y veo sus trucos”. Pero cuando no avisa, rugiendo como león: ¡bú!, ¡llegó el diablo!, entonces llega deslizándose como una serpiente. Y se deslizó dentro de esta iglesia. Y trajo el sexo. La fornicación era el escándalo, el tropiezo.

        “Mira Rey Balac, me metí en un lío con Dios. Pero te diré cómo destruir a esos israelitas. Tienen linaje puro. Trae a tus muchachas más sexys y que bailen con ellos y que luego los inviten a fiestas y a mezclarse entre ellos, luego, cuando tengan relaciones sexuales diles que pongan los ídolos que ustedes adoran donde los hombres los vean. Así pecarán contra Dios, con la fornicación y la idolatría, y Dios los destruirá.”

        Oremos: quita la inmoralidad

        ¿Oramos una vez más? Ustedes los que leen esto en la red pueden mandar un e-mail a es@horizonsd.org

        “Querido Dios, pedimos que si hay alguien aquí que esté a punto de que venga tu ángel a causa de su inmoralidad sexual, su desenfreno sexual, su perversión sexual, la suciedad y la lujuria sexual que lo controla... tú lo ayudes. Quizás está tan profundamente metido en eso que es como si dijera: “Ave César”, y tú no quieres eso. Tú quieres que diga: “Jesús es el Señor”. Si hay alguno aquí que sea honesto ante Dios Todopoderoso que admita: “Dios perdóname que he sido promiscuo, he sido lujurioso. He dejado que este pecado, este escándalo de Balaam, se deslice en mi vida. Te pido: ten misericordia de mí”

        “Dios, ten misericordia de nuestras almas. Entendemos que estas cosas son serias. Puede que sean aceptables en nuestra sociedad, pero definitivamente no son aceptables en tu reino.

        Entonces te pedimos que quites este escándalo de Balaam de nuestra vida y des pureza a nuestro espíritu. En el nombre de Jesucristo, amén.”

        También lo de los nicolaítas

        “Así también tú tienes a los que tienen la doctrina de los nicolaítas, lo cual yo aborrezco. Arrepiéntete, porque de otra manera vendré a ti presto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.” (Apocalipsis 2:15-17)

        El versículo dice: “... tienes a los que tienen la doctrina de los nicolaítas” En otras palabras es el “clero y el laico”, y Jesús lo odia. No es cierto que el clero, los obispos y los pastores sean más inteligentes y mejores espiritualmente en comparación con la gente corriente. Eso no es cierto.

        “¡Lo cual yo aborrezco!” (Apocalipsis 2:15)

        “Arrepiéntete, porque de otra manera vendré a ti presto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.” (Apocalipsis 2:16-17)

        Oremos

        “Querido Dios, ponemos nuestras almas abiertas ante tu altar. Y te damos gracias que hoy hablas con la misma frescura a la iglesia que como lo hiciste hace unos dos mil años. Te damos gracias Señor, que mientras vimos a Éfeso, a Esmirna y a Pérgamo, a gente en situaciones muy difíciles, nos dimos cuenta de que aun así nos es posible seguir adelante contigo, amándote.

        Bendícenos ahora, con el poder de tu Espíritu de perdón y tráenos gran gozo a nuestra alma. En el nombre de Jesús, amén.”