Vuelve a tu primer amor, Apocalipsis 2:1-7. Por Mike MacIntosh en San Diego (California), el 19 de enero de 2005.

        Apocalipsis capítulo 2

        Abramos nuestras Biblias en el último libro, el Apocalipsis, y veamos el capítulo 2:

        “Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el cual anda en medio de los siete candeleros de oro, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y tu trabajo y paciencia; y que tú no puedes sufrir a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia por mi nombre, y no has desfallecido. Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Mas tienes esto, que aborreces los hechos de los nicolaítas, los cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

        Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, que fue muerto, y vivió, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás. No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda.

        Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y dónde moras, donde está la silla de Satanás; y retienes mi nombre, y no has negado mi fe, aun en los días en que fue Antipas mi testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satanás mora. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: porque tú tienes ahí los que tienen la doctrina de Balaam, el cual enseñaba a Balac a poner escándalo delante de los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Así también tú tienes a los que tienen la doctrina de los nicolaítas, lo cual yo aborrezco. Arrepiéntete, porque de otra manera vendré a ti presto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

        Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, que tiene sus ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al latón fino, dice estas cosas: Yo he conocido tus obras, y caridad, y servicio, y fe, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Mas tengo unas pocas cosas contra ti: porque permites aquella mujer Jezabel (que se dice profetisa) enseñar, y engañar a mis siervos, a fornicar, y a comer cosas ofrecidas a los ídolos. Le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicación; y no se ha arrepentido. He aquí, yo la echo en cama, y a los que adulteran con ella, en muy grande tribulación, si no se arrepintieran de sus obras; y mataré a sus hijos con muerte; y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y los corazones: y daré a cada uno de vosotros según sus obras.” (Apocalipsis 2:1-23)

        ¿Quieren leer esto conmigo en voz alta?: “Daré a cada uno de vosotros según sus obras”.

        “Pero yo digo a vosotros, y a los demás que estáis en Tiatira, cualesquiera que no tienen esta doctrina, y que no han conocido las profundidades de Satanás, como dicen: Yo no enviaré sobre vosotros otra carga. Empero la que tenéis, tenedla hasta que yo venga. Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes; y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de alfarero, como también yo he recibido de mi Padre: y le daré la estrella de la mañana. El... ” (Apocalipsis 2:24-29)

        ¿Quieren leer en voz alta el último verso, el 29?

        “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:29)

        ¡Bien! Entonces queremos tener ese oído para oír lo que él está diciendo. Porque Jesucristo regresará pronto, pero que muy pronto, y queremos oír lo que él tiene que decir para prepararnos.

        Quiero que veas en el verso 17 lo siguiente: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice... Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”.

        Antes de sentarte, pregunta a dos personas si han recibido una piedra blanca recientemente y si saben qué nombre trae. Anda, pregúntales. A ver si hay alguien raro aquí.

        El Medio Oriente

        Irak figura en Apocalipsis, y lo vamos a ver en los siguientes capítulos. Lo de Irak es algo muy importante. No es como si estuviéramos mirando hacia atrás en el tiempo ni a un lado de todo lo que está sucediendo: estamos en medio. Estamos mirando de frente las cosas que deben suceder antes de que regrese Jesús. Lo que está pasando en el Medio Oriente es el escenario principal y se está armando para la venida de Jesucristo.

        Hace poco hubo un reportaje, un noticiero nacional, en el que se comentaba que ya están preparadas las estrategias, y que lo siguiente tendrá que ver con Irán. Es interesante, porque sabemos que el centro de todo va a ser el Medio Oriente, donde estallará una posible guerra mundial. Lo están viviendo, damas y caballeros. No es algo que les sucederá a sus hijos o a sus nietos, está aquí y es ahora. Por eso queremos ocuparnos en los negocios de nuestro Padre.

        ¿Sabes? El Medio Oriente se encuentra aquí [en la Biblia]. Si has estado haciendo tu devocional A través de la Biblia, desde el principio del año, habrás leído mucho en el libro de Génesis. Habrás leído de Isaac, Abraham, y Jacob, y habrás visto los conflictos que vivían.

        A través de toda la historia en Génesis, te darás cuenta de que existe un pleito entre familia. Esaú y Jacob siguen peleándose allá. Fue profetizado: Esaú siempre sería conflictivo para sus hermanos y siempre habría pleito. Entonces, estamos viviendo todavía lo de Génesis, aún continúa.

        Luego en el Nuevo Testamento, en Gálatas, empiezas a leer acerca de la batalla entre la carne y el espíritu, ilustrada a través de la historia de Isaac e Ismael. Un pueblo nació según la carne, y otro según el espíritu. Eso muestra que aunque eres una persona espiritual, tienes esta carne humana que te controla. Y tú eres un retrato microcósmico de la lucha de todo el mundo con el pecado, y entre la carne y el espíritu, y la lucha que sucede en el Medio Oriente ahora. Está todo aquí, en la Biblia. Es asombroso.

        Escenarios antes de que él venga

        Pensemos ahora en el libro de Apocalipsis. Jesús se presenta en el escenario resucitado de los muertos. Y él da este mensaje acerca de su regreso, y de cómo será el mundo antes de que él venga.

        La vez pasada vimos el capítulo 1, y vimos la revelación de Jesús, la de sí mismo, y la revelación de algunas profecías. Y vimos en la pantalla, espero que se acuerden, fotos de la Comunidad Económica Europea: monedas con el dibujo de una mujer cabalgando sobre una bestia, también vimos ese dibujo en sus estampillas y en algunas tarjetas de teléfono. También leímos Apocalipsis 17 donde se nos dice que en los últimos días habrá una comunidad de países que formarán una alianza, y se levantará sobre ellos un líder mundial, y que esta alianza conllevará una sociedad “sin efectivo”, con raíces en las antiguas religiones de Babilonia. Y ahora vemos como está sucediendo todo esto.

        La Unión Europea

        Estas señales importantes, como lo de la Unión Europea, no sucedieron en la época de nuestros padres ni en la de nuestros abuelos ni en la de nuestros bisabuelos, están sucediendo durante tu vida, durante mi vida. Están enfrente de nosotros. Fíjate en lo que está ocurriendo en el Medio Oriente, y en la Unión Europea. No está sucediendo durante otra vida, damas y caballeros. Fue profetizado y estás en medio de ello. Lo estás viviendo.
Representacion del Templo en Jerusalen
        La reconstrucción del Templo

        Otra escena en la que quiero que pienses es la reconstrucción del Templo. La reconstrucción del Templo en Jerusalén siempre ha sido profetizada. Desde que estuvo Jesús y luego fuese destruido el Templo, los judíos han trabajado para que se pudiera reconstruir. Ahora, ya sabes que la mezquita de la Roca está ahí. Me gustaría mostrar en la pantalla lo que un rabí en Jerusalén ha hecho. Lo que se muestra en la foto, no es lo que hay ahora realmente, sino lo que planean levantar en el Monte del Templo en Jerusalén. Así lo visualizan, son las mismas dimensiones y la estructura del antiguo templo de Salomón y de Herodes. Si no lo puedes ver muy bien, yo te lo explico. Hay varias partes: por un lado están los atrios, luego el Templo mismo, también está el altar de sacrificio y el Lugar Santísimo.

        Algo interesante es el hecho de que existe un modelo de Jerusalén del primer siglo, es decir, de la era de Jesús. Está en Jerusalén. Cuando vamos a Israel siempre lo visitamos. El modelo es de 160.000 metros cuadrados. Para visualizar este espacio, camina cuatrocientos metros, luego otra vez en escuadra, y verás cuánto espacio abarca. Así se veía en tiempo de Jesús. Todo lo que ves, cabe ahora en Jerusalén.

        Pero el modelo no muestra algo: el domo dorado de la mezquita musulmana. ¿Cómo podrán los judíos reconstruir el Templo cuando las cosas andan así? Déjame decirte una cosa: todo lo que se necesita para construir el Templo está listo y en orden. Han estado entrenando (he leído reportajes y me han avisado, y nos enteramos visitando Israel) unos 200 sacerdotes que han podido verificar su linaje desde los sacerdotes bíblicos. Son los cohen: los sacerdotes hijos de Aarón. Les están enseñando a realizar sacrificios de animales.

        Se necesita una novilla roja y ya tienen el embrión en Suecia, donde por años lo han estado reproduciendo. Se quemará junto con madera, y las cenizas serán esparcidas por los pecados de la nación. Eso ya está listo.

        Si vas a la antigua Jerusalén, en la Judería, hay un lugar muy interesante, que se llama el Instituto del Templo. Es una organización mundial que ha seguido todo lo del Antiguo Testamento, cada jota y cada tilde. Ha buscado, fabricado, cosido y creado todo lo necesario para los sacerdotes: desde las ropas hasta los cintos y fajines que se ponen; las trompetas que serán tocadas e incluso la tina de bronce donde sale agua para el lavamiento. Damas y caballeros, ya quieren construir el Templo. En realidad, ya lo estarían levantando si no estuviera el otro edificio.

        Hay algún líder, rondando en algún lugar, listo para ser levantado y poseído totalmente por Satanás. Él tendrá las soluciones para todo. Será el “hombre con paz” según la Biblia, y traerá “la solución”. Y luego verás, probablemente, lo que este rabino del Instituto ha preparado, lo que estará en uso.

        Y ahora han descubierto (durante tu vida), que el lugar donde siempre habían creído que estaba el Templo, quizás no lo sea. La instalación para el Templo del Señor podría existir en el monte Moriah donde Abraham ofreció a Isaac como sacrificio; y entonces sí podría coexistir con la mezquita de la Roca. En una zona más apartada han ubicado lo que creen que fue el lugar del altar. Hay muchas controversias que se han mantenido durante veinte años. Los musulmanes creen que el Mossad israelí [servicio secreto], ha estado cavando debajo del muro y debajo de la mezquita para derribarla. Lo que en realidad hicieron (y no digo que fuera el Mossad sino arqueólogos) fue ir por debajo del muro occidental. Allí encontraron las calles del tiempo de Salomón. Y ahora han resuelto dónde debe estar el verdadero Templo.

        El rapto

        Ahora aquí vemos a Jesús, y está hablando del rapto de la iglesia. Quizás este sea un nuevo término para ti. El "rapto" significa literalmente el arrebatamiento. En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, todos los que forman parte de la iglesia desaparecerán de la tierra. No será en un minuto ni en una hora, sino que todos desaparecerán exactamente al mismo tiempo.

        En Tesalonicenses leemos: “El mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto consolaos los unos a los otros en estas palabras”, (1 Tesalonicenses 4:16-18).

        En el primer siglo, el apóstol Pablo les dijo a los de la ciudad de Tesalónica que así pasaría, les dijo a la iglesia en Corinto que el Señor clamará, y todos los que son de él se irán “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos”, (1 Corintios 15:52).

        La era de la iglesia

        El capítulo 1 nos habla de la revelación. Los capítulos 2 y 3 tratan de la era de la iglesia. Desde que Jesús se fue, tiene aquí al cuerpo de Cristo, somos tú y yo y todo tipo de cristianos: pentecosteses, conservadores, fundamentalistas, bautistas, presbiterianos, metodistas, metodistas wesleyanos, metodistas africanos, episcopales, episcopales africanos... La iglesia es muy diversa, sin exagerar.

        Y van a ir todos los que caminan en el Espíritu. Ahora, si andas en la carne, aunque digas que eres cristiano, tú no te irás: te dejará. La Biblia es clara en eso.

        Hace poco realizaron una encuesta, y recientemente publicaron la estadística que resultó de ella. En dicha estadística se indicaba que el 96 por ciento de americanos dice creer en Dios. De ellos, el 72 por ciento dice que cree en Dios mas no vive una vida que lo refleje. Entonces la mayoría de los que asisten a una iglesia no andan en el Espíritu. Viven una vida doble. Son egoístas con su dinero, con sus bienes, cometen impurezas sexuales, y ofenden a Dios en muchas formas: mintiendo, robando, defraudando... Todo lo que haría un inconverso.

        Creo que si examinásemos las encuestas de los últimos diez años (las de Barna, Gallup y demás) encontraríamos que los americanos dicen: “Creemos en Dios, mas no vivimos para Dios”. Y Dios ya no lo permitirá.

        Una separación

        Este es el asunto: Jesús dijo en Mateo 13 que enviaría ángeles a la tierra antes de su regreso para separar a la gente. Y yo, personalmente, creo que esa separación se está haciendo ahora. Él separará el trigo de la cizaña, o de la mala hierba. Luego él dijo: “No arranquen la cizaña de entre el trigo, para no dañar el trigo”. Eso significa que ni los ministros de verdad pueden discernir si alguien está caminando con el Señor o no, ya que la persona puede ser muy engañosa. Así que todo eso se lo dejamos al Señor.

        Un juicio de su casa

        Sabemos algo: que antes del regreso de Jesucristo, habrá juicio dentro de su casa. Pedro dijo (en primera de Pedro) que el primer juicio comenzará por la casa de Dios.

        Es posible que tú estés sintiendo, durante las últimas semanas o meses, algo conmovedor en tu corazón o que hayas estado más sensible a tu actitud. Es posible que cuando te veas, te digas: “¡Jo!, no me gusta cómo soy”. Te pasa algo que quizás ni lo hayas mencionado a tus mejores amigos. Probablemente el Espíritu Santo está haciendo algo contigo.

        El juicio va a comenzar a pasar por la cristiandad a escala mundial, y sucederán todo tipo de cosas. Habrá cosas que serán sacadas a luz, cosas reveladas de entre la comunidad cristiana que probablemente no van a ser muy bonitas.

        Esa es la señal de que regresa Jesús: el juicio tiene que comenzar por la casa de Dios. ¿Qué clase de padre juzga a los hijos del vecino? Tiene que juzgar a sus propios hijos.

        Somos de su casa: el juicio comenzará, y el trigo será separado de la cizaña. Los que dicen: “Pues yo soy cristiano, pero también...”. Eso ya no será aceptable. Él va a traer juicio.

        “¡Ay de vosotros, los hipócritas!” Dice la Biblia que Dios no acepta la hipocresía. Y él no quiere que tú seas una persona hipócrita. Él quiere que andes en el Espíritu para que no satisfagas el deseo de la carne, (Gálatas 5:16).

        Señales en la tierra

        En Mateo 24, Jesús dijo que mientras esta conmoción pase en el cuerpo de Cristo, sucederán terremotos por todas partes y habrá hambrunas. Y eso será una señal de que él estará listo para volver. Cuando todo el mundo se esté fijando en este ataque dentro y fuera del cuerpo de Cristo, y el propio planeta empieza a tener graves problemas, debemos hacer lo que dice el versículo: “Mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca”, (Lucas 21:28). Así que Jesús se está acercando.

        Se prepara la esposa

        Se ve la era de la iglesia. Vimos la revelación de Jesús resucitado de los muertos en el capítulo 1. El capítulo 2 y el capítulo 3 hablan de las siete iglesias, se trataba de las siete regiones cristianas más prominentes del mundo conocido de aquel entonces, las siete iglesias de Asia. Acabamos de leer el capítulo 2, y hemos visto cuatro de esas iglesias.

        Dios está tratando en los capítulos 2 y 3 con la iglesia. Esto es interesante, porque dice la Biblia: “Preparada como una novia” y dice que ella se ha “aparejado”, (Apocalipsis 19:7). O sea, está hablando de ti y de mí, como hombres y mujeres cristianos que somos. No quiero avergonzar a nadie, porque yo sé que no todos los que estamos aquí o los que leen este estudio cuando navegan por la la red son hombres o mujeres cristianos. Pero no hay razón por la que no lo seas: hay un alojamiento en la casa de Dios para ti, si le das tu corazón.

        Dios está tratando contigo y conmigo. La Esposa se prepara. Así que yo tengo una responsabilidad, la de prepararme. Eso es lo que dice.

        Quiero asegurarme de que mi vida devocional sea mejor y más fuerte. Quiero asegurarme de que mi tiempo estudiando sea mejor y más creativo. Quiero asegurarme de que estoy dando de mí mismo, dando de mi dinero, dando de mi tiempo y de que soy siervo para Jesucristo, no que esté yo tomando, tomando y tomando como un egoísta.

        Nos preparamos

        La Esposa se prepara. Ahora, toma eso y extrapólalo: la congregación local se prepara. Toma eso y extrapólalo más: la iglesia a escala municipal se prepara. Y también a escala regional, a escala estatal, la iglesia nacional, la geográficamente global, es decir, el cuerpo de Cristo se empieza a despertar a la realidad de que Jesús viene, y nos estamos preparando.

        Ahora, algunos de nosotros podemos tener una intensidad diferente de preparación. Puede ser que tú estés tan justo que apenas escuches las palabras. O puede ser que tú estás tan metido en esto que sólo tienes que decir: “perdóname porque eructé”. Es posible que no esté pasando ahora mismo nada horrible en tu vida, y que realmente estés caminando junto a Jesús.

        Y luego otros de ustedes están en el mundo, luego en la iglesia, luego en el mundo, en la carne, y luego en el Espíritu. Necesitas prepararte y tan sólo arreglarte con Jesús.

        Mira su sabiduría aquí, al escribir este libro: “A los que tienen oído para oír, oigan”. Este libro ha existido por mucho tiempo, pero no todos lo entienden, ¿te das cuenta de eso? Y les he dicho que es una bendición. Es el único libro de la Biblia que promete una bendición al que lo lee y a los que lo oyen. A mí me toca doble bendición, porque lo leo y oigo cómo lo leo. A ti te toca una bendición, a menos que abras tu Biblia y la leas.

        Me encanta que la Esposa se esté preparando. ¿Qué estás haciendo tú para acercarte más a Jesús?

        Ahora él trata con la iglesia, en los capítulos 2 y 3. Y luego viene el capítulo 4, y no vuelve a aparecer la iglesia sobre la tierra. Pero sí aparece en el cielo.

        En el capítulo 5, la iglesia está adorando. Y en el capítulo 6, nos habla de la venida del Anticristo, y de que la tierra se volverá un infierno. Estamos por fin muy cerca de la era de la iglesia. Jesús tiene su cuerpo: la iglesia, que se conoce como el cuerpo de Cristo. Tú eres un miembro del cuerpo. Hay una mano, y la mano tiene dedos. Y los dedos necesitan la muñeca, y la muñeca necesita el codo. Nos necesitamos los unos a los otros. Nos preparamos, y somos muy conscientes de que formamos parte de su reino. Ustedes y yo somos parte los unos de los otros; es apremiante que lo reconozcamos.

        En la ciudad de Corinto, una ciudad muy secular y muy comercial, había una iglesia enorme. Pero existía mucha inmoralidad sexual en esa iglesia. Y el Señor trató con esa inmoralidad sexual. Una de las cosas que el apóstol le dijo a esa gente fue: “¿No sabéis, que cuando tienes relaciones sexuales con alguien que no es tu esposa o tu esposo, siendo cristiano, estás uniendo a Jesús con una ramera?” Eso es bastante profundo, cuando te das cuenta de que por fe recibes a Jesús dentro de ti. Y si tú estás teniendo sexo con alguien fuera del matrimonio, estás ligando al Creador a una ramera en cierto sentido. Es horrible si lo piensas bien.

        Somos el cuerpo de Cristo, y necesitamos los unos de los otros, y todos tenemos distintos dones. Los dones son para todos y son para hoy. Hay que descubrirlos y usarlos.

        Damas y caballeros, va a haber mucha tribulación. El tsunami en Asia no es nada comparado con lo que viene. ¡Nada! Las 150.000 personas que murieron por ese incidente no son nada en comparación con lo que viene.

        Cuanto más le diga el mundo a Dios: “¡Aléjate de nosotros! ¡No queremos a Dios! ¡Queremos separar la iglesia del estado!”, más se alejará. Cuanto más digamos: “¡Lárgate Dios!”, más lejos se retira.

        Y cuanto más carnales seamos tú y yo como cristianos, y más decaiga nuestra vida de oración, más se retira de la iglesia.

        En los capítulos 2 y 3 se nos dice que la iglesia será puesta en orden. Luego en el capítulo 4 habla sobre el rapto. Él está limpiando a la iglesia ahora, y está listo para llevarla al cielo.

        Yo sé tus obras

        Entonces reanudemos aquí en el capítulo 2, en el verso 1.

        En los capítulos 2 y 3, vemos estas siete iglesias a quienes dirige una carta personal el Señor Jesucristo, que es la cabeza de la iglesia . Y quiero que veas cómo en cada carta que envía a cada una de las siete iglesias comienza con las mismas palabras: “Yo sé tus obras”. El Señor sabe todo acerca de mí, y todo acerca de ti. Él conoce tus motivos, por qué haces lo que haces.

        Piensa en Ananías y Safira. Vinieron y mintieron a Pedro. Pedro les dijo: “¿Por qué mienten al Espíritu Santo?”. Es que vieron que alguien donó dinero a la iglesia. Aparentemente, ellos querían ser reconocidos, y vendieron un terreno. Dieron una parte a la iglesia, y anduvieron jactándose de haberlo dado todo a la iglesia. ¡Mintieron! Y Pedro les dijo que eran malditos, por mentir a Dios y que no estaban mintiendo al hombre, sino al Espíritu Santo. Desde el principio, en el libro de Hechos, se nos dice que el hombre no controla a la iglesia.

        Desde el principio hasta las cartas a las siete iglesias, Jesús está en medio de las iglesias. Tiene en sus manos los siete candeleros. Y eso es lo que es una iglesia: un candelero para que brille su luz a través de su pueblo como tú y yo. Y nos tiene bien agarrados.

        Ellos, Ananías y Safira, pensaron que podían engañar. Esa historia de cómo cayeron muertos los dos, muestra cómo estaba la iglesia ya desde el inicio bajo el control de Dios.

        Aquí estamos con estas cartas. En cada una Dios dice: “Yo sé tus obras”. Párate a pensar. Quizás estés encubriendo algo.

        Me llamó un amigo hoy y dijo que un amigo suyo, compañero de trabajo, fue arrestado en su oficina por haber asesinado a su esposa. Lo había hecho esa misma mañana. Todos los de la oficina están totalmente traumatizados. Podrás tapar el asesinato, encubrir la estafa, encubrir la mentira, pero Dios lo sabe. Lo sabe: él está mirando.

        Y si tu corazón es tan duro que incluso oyéndolo no te da un poco de miedo, puedes querer decir ahora: “Dios, ablándame un poco, soy demasiado carnal, y quiero temerte”. Porque el temor del Señor es el principio de la sabiduría y del conocimiento, (Proverbios 9:10 y 1:7).

        Jesús tiene el control

        Es muy importante que reconozcamos que Jesús tiene control de todas las iglesias. Fíjate en la palabra “tiene” en el siguiente versículo: “Al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el cual anda en medio de los siete candeleros de oro”, (Apocalipsis 2:1). La palabra “tiene” viene de la palabra “kratos” y es una palabra fuerte. Significa que Cristo tiene completo dominio sobre la iglesia. Nadie la podría arrebatar de su mano. Él tiene todo el poder y nadie se la puede quitar.

        Pero el hombre ha establecido sus denominaciones, ha alzado sus muros, ha presentado su diploma doctoral y a dicho: “Helo aquí; hemos peleado sobre puntos nimios del griego, del hebreo, y del arameo. Y si no crees como nosotros, no eres un cristiano verdadero”.

        Y ¿no es interesante saber que Jesús no es así? Jesús es la cabeza de la iglesia y está en medio de todas las iglesias, ahí de pie, en control.

        El que tiene oído, oiga

        Cada carta contiene una promesa; quiero que lo notes: Cada carta, una promesa. Y cada carta, ¡qué curioso!, termina con la misma frase... ¿la leemos?: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. ¿No sería posible que yo estuviera sentado por aquí, y aquellos dormidos por allá en el sofá, y tú allí digiriendo unos tacos, y que no tuvieras oído para oír? Tienes dos oídos, claro, pero no estás oyendo, no estás rastreando. No estás siguiendo al Espíritu Santo, que está en el cuarto, llevándote a algún lugar en este momento.

        Y él está edificando, aunque el Señor se tarde, él lo hará. Todo lo que se ha dicho es para desarrollarte en las siguientes semanas y para prepararte para cuando veas algo acerca del rapto de la iglesia. Entonces vas a decir: “Nunca sabía que eso iría a suceder. Y nunca antes había visto a las revistas advirtiéndome tan obviamente ni a los periódicos con tantas noticias a través de las cuales Dios está hablando de que su Hijo regresa pronto”.

        “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

        La idea

        Aunque podríamos tardar mucho estudiando estos dos capítulos (si nos fijásemos en cada iglesia nos podría llevar semanas) sólo vamos a hacer un repaso para este estudio en particular. Mi idea es ésta: que tú, el estudiante, seas creativo en tu tiempo extra, que sigas estos estudios con tu propia investigación. Que quedes satisfecho de que tú oíste hablar a Dios a ti personalmente.

        Toma de ese tiempo que gastas con la televisión, viendo todos tus programas favoritos, y siéntate con tu Biblia, y ora, y deja que su Espíritu te empiece a hablar. Dirás: “¡So! ¿Qué he hecho con mi tiempo y mi vida? Me he perdido cosas de Dios”.

        Veremos

        Entonces esto es lo que vamos a ver: veremos los antecedentes de cada iglesia, la fuerza y debilidad de cada iglesia, veremos la solución para cada problema distinto, porque Dios va a señalar sus problemas y quizás sus problemas son también tuyos. Veremos la promesa que le dio a cada iglesia, y aplicaremos a nuestros tiempos las enseñanzas. Y veremos cómo se aplican a nuestra vida.

        A la iglesia de Éfeso

        La primera iglesia es Éfeso y dice:

        “Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el cual anda en medio de los siete candeleros de oro, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y tu trabajo y paciencia; y que tú no puedes sufrir los malos, y has probado [En otras palabras, tienes discernimiento.] a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia por mi nombre, y no has desfallecido”, (Apocalipsis 2:1-3).

        Esta iglesia, la de Éfeso, tiene una carta en el Nuevo Testamento. Si la has estudiado te darás cuenta de que es una carta maravillosa, llamada Epístola a los Efesios, escrita por Pablo. Hoy, si visitas Éfeso, es campo abierto, piedras y ruinas reconstruidas y se puede ver cómo era antes. Pero nunca llegará a lo que era, porque era una de las más bellas ciudades de su tiempo. Cuando fuimos a Éfeso hace unos años, nos mostraron una biblioteca fantástica. Tenía unas columnas increíbles. Sólo los atrios de la biblioteca abarcarían la mitad de nuestras instalaciones aquí, era enorme. La educación, la lectura eran muy importantes.

        Yo pregunté qué era el otro edificio grande que estaba enfrente. Me dijeron que era el prostíbulo principal de la ciudad. Dije: “¿Justo enfrente de la gran biblioteca?”. Me dijeron que era la broma de aquel tiempo, que los hombres decían a sus esposas: “Voy al centro a estudiar”. Les dije: “Qué chiste más malo”. Pero ahí estaba esa enorme biblioteca donde la mente se podía incentivar. Y justo enfrente y en público estaba ese enorme prostíbulo, recordándonos que en el primer siglo el pecado aún obraba.

        Sí y no sorprende: el pecado

        No es algo moderno el hecho de ser pecador o pecadora. La Biblia dice que todos pecaron y quedan fuera de la gloria de Dios.

        Lo que pasa, y esto lo he descubierto después de estar años aconsejando, es que la gente queda atrapada en su pecado, y lo tratan de cubrir, luego tratan de salirse, pero se envuelven tan profundamente que su mente juega trucos con ellos, y el diablo y los demonios los abaten y les dicen que son muy horribles, y se pegan a ese pecado como si fuera un papel matamoscas. Sabes que si tocas papel matamoscas luego tienes que meter la otra mano para poder despegarte, y después ésta también se pega. Luego la rodilla, que también se pega, luego el codo... Es que el pecado te atrapa.

        Oraré para que dejes ir el pecado. Si tan sólo confiesas tus pecados, Dios es fiel y justo para perdonar tus pecados y limpiarte de toda maldad, (1 Juan 1:9).

        Mucho trabajo en Éfeso

        Vemos a esta ciudad enorme y hermosa. ¿Sabías que el templo de Diana estaba allí en esta ciudad? ¿Y qué el templo de Diana era una de la Siete Maravillas del Mundo? Era bello, magnificente, pero se utilizaba para la inmoralidad sexual. Diana era la diosa del sexo. El apóstol Pablo vivió y trabajó muy duro en la ciudad de Éfeso. Sabemos tras estudiar sus epístolas que trabajó tres años entre ellos. No había ni un cristiano en esa comunidad, y él llegó y empezó a trabajar con ellos, y después cientos y miles se entregaron a Jesús, y hubo poder milagroso en Éfeso.

        Si has leído la primera y la segunda epístola de Timoteo y el libro de Hechos, sabrás que Timoteo fue un joven discipulado por Pablo. Su abuela y su madre eran cristianas muy devotas. Su padre era griego, su abuela y mamá eran judías: él era de sangre mixta. Él fue ordenado por imposición de manos por Pablo para ser el obispo y pastor sobre esa región. Debes saber que las iglesias aún no congregaban el domingo y no se reunían grandes multitudes como ahora. Se juntaban en casas de a dos, es decir, en grupos de cuatro, seis, ocho, diez... Hacían grupos en casa. Es muy probable que Timoteo, siendo el obispo sobre Éfeso y de todos los pastores, tuviese de 100 a 500 iglesias. Era responsable de ellas.

        También los nicolaítas

        Pero lo triste es que vemos que se ha mencionado a un grupo de personas, los nicolaítas. Y la iglesia de hoy ha puesto una jerarquía, diciendo que el obispo gobierna con autoridad política. Está muy mal. Siempre que un ministro pierde de vista que Jesús debe gobernar a través de su corazón para ayudarles a ustedes, la congregación, se ha perdido y está muy equivocado.

        Timoteo fue ordenado aquí. Y fue un escritor romano que llamó a la ciudad Lumen Asiae (La luz de Asia). Si buscas Éfeso en los libros de historia, verás que era “La luz de Asia”. También muchas veces se habla de ella como “la primera y más grande metrópoli de Asia”.

        Su fuerza y debilidad: Éfeso

        Ahora veamos la fuerza de Éfeso. En el capítulo 2, veamos el verso 2, el 3, y el 6: “Yo sé tus obras”, se ocupaban del evangelio; “Tu trabajo”, trabajaban duro; “Tu paciencia”, la paciencia es fruto del Espíritu Santo.

        Ellos tenían confrontación. Tú y yo no hemos tenido una confrontación por ser cristianos todavía. Pero estoy seguro que vendrá.

        Ellos tenían paciencia. Dice: “no puedes sufrir los malos”, es decir que ellos aborrecían la maldad. ¿Es posible que tú no odies la maldad? Odias algunas cosas que no son correctas, pero no odias la maldad. ¿Es posible que tengas algún cable o antena parabólica en tu casa por donde aceptas algunos matices de la maldad, y la miras con tus ojos? ¿O estás involucrado con la maldad de alguna forma?

        Me asombra ver en cuántos canales de televisión se juega al póquer y ahora además también en Internet. Me asombra que puedan vender publicidad a través de un juego de póquer. Quizás te fascine; yo no estoy en contra de juegos de baraja. Creo que apostar dinero es tonto porque podrías comprarte algo con ese dinero. No mucho, pero te puedes comprar algo. Mi padre era alcohólico y jugador; así es que yo no tengo ninguna intención de regalar mi dinero al crimen organizado o desorganizado. Es inútil.

        Pero esta gente en este pueblo, aborrecía la maldad. Las cosas que destruyen a otro ser humano, las aborrecían. No se reían de ellas. El programa de televisión número uno es Esposas o Mujeres desesperadas [Desperate Housewives]. Se puede entender por qué, sólo míralos. Está en primer lugar: el adulterio, la fornicación y la lascivia, y ganan el premio Globe y los altos ratings. Y se les paga mucho dinero por glorificar la maldad.

        Y Jesús dice: “Yo sé que aborreces la maldad”. Damas y caballeros, ¿quieren prepararse para su regreso? Empiecen a aborrecer lo que es malo.

        “Y has probado [Esto significa: sé hombre o mujer que discierne] a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos.” (Apocalipsis 2:2)

        Mira el verso tres:

        “Y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado por mi nombre, y no has desfallecido”.

        Has persistido por el nombre de Jesucristo.

        Tengo que recordar a Rose Martínez, que se sentaba aquí, y se fue a Tailandia. Todos estos años, ella ha vivido con muchos niños y ha fundado muchos orfanatos. Ahora está en Pukhet, con ocho de mis amigos pastores de diferentes partes de California que le van a ayudar en el sur de Tailandia, para ver cómo podemos establecer orfanatos para los 350.000 niños que quedaron huérfanos por el tsunami. Ella ha trabajado arduamente. Ha tenido enfermedades de la sangre, fiebres, enfermedades tropicales de la selva. Una vez me llevó por la selva en la frontera entre Laos, Camboya, y Tailandia. Ella y Julie eran las primeras personas no asiáticas que la gente había visto. Y ahí estaba el brujo, era el jefe, cortando en trozos un cerdo enfrente de nosotros con la sangre salpicando por todas partes, y un cadáver tendido junto a él. Y mientras estaba quemando incienso para el diablo. Pero Rose pudo arreglárselas al fin, porque ella y Julie enseñaron a los niños acerca de Jesús. La gente que andaba al desnudo, ahora se cubre, y tienen una escuela. Todos estos años, desde 1978 más o menos, ella ha trabajado duro.

        Me pregunto si puedes pararte un rato y decir: “Bueno, voy a empezar a aborrecer la maldad”. Y si fueras a preparar un currículo para Jesús de: “¿Qué he hecho durante los últimos doce meses como trabajo para Jesús?”. ¿Qué diría tu currículo? O, ¿qué de los últimos doce años de tu vida? ¿Qué habrá cuando llegue la hora en la que estés frente a Dios, y él descubra tu vida? Jesús está tomando cuentas de ella. Dice a cada una de estas iglesias: “Sé tus obras”. Pero a este grupo le dice: “Soy muy consciente de que están comprometidos del todo. Y eso me encanta de ustedes”.

        Pero tengo algo contra ti

        Pero mira lo que sigue en el verso 3: “Has sufrido, y has tenido paciencia por mi nombre...”. Y luego el verso 4: “Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor”.

        Ves que por muy bueno que yo sea, siempre soy pecador. Mi correo me lo dice, mis cartas y todas las llamadas telefónicas que recibo me lo dicen. Hay bastante gente que me corrige y me dice qué idiota soy, y rata, imbécil, tonto, bobo, baboso... puedes inventar los términos que quieras.

        Pero ponte a pensar que Jesús dice: “Estás haciendo un buen trabajo”. Vaya, muy cool. “¡Eh!, estás haciendo un buen trabajo. Sabes que estoy viendo todo lo que estás haciendo y estás sacrificando, y estás ayudando y cómo has... Sin embargo tengo algo contra ti...” “¡Oh no! ¡Narices! No quiero que él tenga algo contra mí.” Pero probablemente él tiene un par de millones de cosas contra ti y contra mí.

        Imagínate que Dios está viéndonos y él sólo quiere decirte: “Tengo algo que quiero discutir contigo”. Pero porque somos personas débiles y la confrontación no es nuestro fuerte como nación y como pueblo, todos hacemos lo que nos parece y nadie nos va a decir qué hacer.

        Tu primer amor

        Jesús está diciendo, “¡Eh detente! Os he juntado con otras personas sólo para decirles que tengo algo de qué hablarles, algo con lo que no estoy muy contento en sus vidas”. Y alzas la mano y dices: “¿Qué puede ser, Jesús?”. Y él dice esto: “Has dejado tu primer amor”.

        ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que le has dicho a Jesús “Te amo”? “Te amo, te amo, te amo.”. ¿Cuánto tiempo hace que tu relación con Jesús no es como cuando estabas en la prepa y tenías un noviazgo? ¿O como cuando conociste a tu esposa o tu esposo o al mejor novio con quien hayas salido? Había un amor... las llamadas por teléfono... las cartas... las flores... los chocolates, ¡los chocolates!... quedarse en el Starbucks muy de noche o dar paseos por el mar tomados de la mano... el primer amor. ¿Puedes ser muy honesto sólo un momento y decir si el amor está ahí? ¿El primer amor?

        No me refiero a la religión. No estoy hablando de religión pesada, o de un cristianismo tedioso. Estoy hablando solamente del gozo de estar enamorado de Jesús. Y él te ama a ti. “Haré lo que sea por ti, Señor. ¿Qué es lo que quieres que haga? Haré lo que sea. ¿Qué? Sólo dime.” Y luego nos dice lo que quiere que hagamos, y decimos: “Es que no tengo tiempo para eso. ¿Puedes escoger a otra persona? ¿Luego me podrás dar algo un poco mejor que eso?”.

        Quiero que pienses en esto y que lo marques con un círculo en tu Biblia ahora mismo: “Tengo contra ti que has dejado tu primer amor”. Seguiremos más adelante, pero pon un signo interrogativo al margen: ¿He dejado mi primer amor? ¿Sí?

        Algo que es muy importante en una iglesia es que los que “trabajan” ahí y reciben sueldo, no sólo trabajen en la iglesia, sino que sean llamados y que anden en amor. Deben amarte a ti. Si es el que hace limpieza, debe recoger lo que dejas, porque te ama porque eres de Jesús. Que todo lo que hagas sea por amor.

        Les voy a decir cómo podemos detectar fácilmente cuando dejamos nuestro primer amor: ¿Ya no cargas tu Biblia tanto? ¿Evitas tiempos íntimos de oración y comunión con Jesús? Entonces has dejado tu primer amor.

        Si estas cosas ya no aparecen mucho en ti y ha disminuido tu tiempo personal con Jesús, probablemente has dejado tu primer amor. Y entonces quieres volver a ese primer amor.

        ¿Qué es lo que motiva?

        Uno de los peligros que corren las personas que quieren volver a su primer amor es el de tratar de hacer buenas obras para sentirse bien. Él se dio cuenta de que ellos hacían obras, pero, ¿qué motivaba sus obras si habían dejado su primer amor? Obtener reconocimiento o felicitarse a sí mismos.

        Me llaman a veces, queriendo hacerme las preguntas más extrañas. Pueden preguntar a la secretaria, o en recepción, enviar un correo electrónico, o ver la página de Internet. Pero hay gente que necesita ir hasta arriba o abajo, a cualquier extremo, porque quieren reconocimiento. Si no es el amor quien nos motiva, tenemos problemas.

        Una señora dejó la iglesia recientemente cuando supo que donamos fondos para ayudar a los dañados por el tsunami. Pero veamos qué concepto debemos tener de la iglesia: la iglesia somos todos nosotros. Llegaron muchas ofertas por teléfono para ayudar, pidiendo poder ayudar, y recibimos muchos donativos espontáneos. No es una empresa haciendo poses por el tsunami... “Vamos a donar algo, pobres los que están allá, y aquí en San Diego a nosotros no nos hace falta nada.” Así es que ella se fue, despreciando a los que donaron algo para ayudar, porque aunque ustedes tienen tal corazón, ella dice: “Voy a buscar una iglesia que supla mis necesidades”. Entonces, ésta no es su iglesia, porque estamos aquí para servir.

        El mayor en el reino es el siervo de todos. Servir es lo importante. Desde su inicio, nuestra iglesia ha sido internacional, nacional, local, y reuniéndose en casas, pero siempre así. No es una corporación. Nos conviene estar en sus negocios, (Lucas 2:49). Si no es motivado por amor, es una estructura corporativa, llamando la atención a sí misma.

        No una jerarquía

        Ahora mira el verso 6, antes de irnos: “Mas tienes esto, que aborreces los hechos de los nicolaítas; las cuales yo también aborrezco”.

        La palabra “nicolaíta” significa literalmente: “Sobre los laicos”. Se refiere a una jerarquía que controla lo que está debajo de ella. La estructura de obispo, diácono, anciano, pastor... la tomó la iglesia moderna después del primer siglo, poniendo oficinas y dejando que se compraran los puestos. Muchos de ellos pudieron ser obispos o llegar a ser el Papa porque presionaron políticamente. O pudieron ser pastores por elección de la mesa directiva.

        Pero ser pastor es un llamado de Dios y es un don. ¡No es un currículum vitae o un historial de trabajo!

        En 1974, una iglesia muy grande me llamó a una junta en donde llegaron como 30 personas. Tenía mucho tiempo en San Diego y me dijeron: “Queremos ofrecerte un trabajo”. ¡¿Un trabajo?!

        Vivíamos en Costa Mesa y hacíamos el servicio los lunes por la noche en el parque Balboa, y había crecido a 1.000 personas en doce meses, era una locura que empezó en la sala de una casa.

        Les dije: “¿Un trabajo? ¿Qué quieren decir?”. Dijeron: “Queremos que vengas a nuestra iglesia como pastor de jóvenes”. “¿De verdad?” “Te pagaremos 730 dólares semanales.” Yo recibía 100 dólares. “Te daremos una casa con tres dormitorios, porque sabemos que tienes varios hijos, vivirán en una buena zona, contarán con auto y gastos pagados, para que ministres así por la noche a los jóvenes.” Allí estaba en esta casa muy bonita pensando: “¡Vaya! ¡Señor!”. Yo tenía que pedir prestado para la gasolina para llegar a San Diego en esos días… existían muchos obstáculos para llegar a San Diego. Pero yo sabía que amaba a la gente, fueran diez o fueran mil. Los amo a todos y haría todo lo posible para ayudarles.

        Por último pensé: “Esto suena demasiado bueno. Pero sé que para Sandy y los niños sería bueno tener una buena casa y un auto que sí ande. Y, un sueldo de casi 800 dólares por semana” (en 1974 eran probablemente como 4.000 o 5.000 dólares).

        Les dije: “Bueno, déjame hablar con mi esposa y oraremos acerca de esto”. Y dijeron: “Sólo hay una cosa...”. Oh, ¿no te encanta cuando sólo falta “una cosa”? Les dije: “¿Cuál es la ‘única cosa’?”. ¿Un Volkswagen? ¿Qué será? Dijeron: “Bueno, tendrás que cancelar tus servicios en el parque Balboa y decirle a toda esa gente que vengan a nuestra iglesia”. Dije: “Bueno, muchas gracias. Creo que no será necesario hablar con Sandy acerca de esto. Gracias por la comida, muy rica, tienen una hermosa vista, pero me tengo que ir”.

        Qué bueno que no caí en esa porque si no, no estaríamos aquí esta noche. Pero te paras y piensas en esto: los nicolaítas. Cuando haya una jerarquía que domine sobre la gente y te diga cómo moverte, el Señor probablemente no está obrando allí. En cambio se trata de que ustedes, la gente, el cuerpo de Cristo desencadenado pueda orar cuando quiera, desarrollar sus propias misiones y su propio evangelismo, sólo necesitando un poco de dirección... ¿Sabes cuál es el trabajo del pastor? Es alimentar a las ovejas: eso es todo.

        Si puedo hacer que sean los cristianos más fuertes en la ciudad, no por que sea un gran maestro, sino porque los motivo a estudiar la Biblia por su cuenta, entonces he hecho mi trabajo. Si ustedes son fuertes, no hay nada que Dios no pueda hacer con ustedes. Y lo he observado todos estos años. Es increíble lo que Dios ha hecho con tanta gente aquí, empezando por otras iglesias. Está el dicho: “Ovejas sanas engendran ovejas”.

        Si tú estás sano en la Biblia, es todo. No quiero mi control sobre ti ni sobre nada de este ministerio. No quiero dejar huellas digitales para cuando regrese Jesús. Sólo quiero que él me diga: “Bien, buen siervo y fiel; entra en el gozo de tu Señor”. ¡Vamos a celebrarte, Señor! Y luego quiero verte a ti entrar por esas puertas también. Y que me digas: “Oye, gracias por indicarme el camino a la Biblia”. Porque ahí es donde se encuentra todo.

        La iglesia de Éfeso aborrecía los hechos de los nicolaítas. Y el Señor dijo: “Yo también los aborrezco”.

        Promesa y aplicación: Éfeso

        Y para acabar el Señor les dice: “El que tiene oído para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere le daré de comer del árbol de vida que está en medio del paraíso de Dios”, (Apocalipsis 2:7).

        Ahí está la promesa, ¿verdad? En el verso 7: “Le daré de comer del árbol de vida”. Así que tienes que ser un vencedor.

        Apliquemos esto y parémonos aquí. Hemos marcado el paso y atravesaremos varias iglesias en el próximo estudio y llegaremos al rapto. ¿No sería increíble estar estudiando el rapto, y que suceda en el mismo momento?

        Entonces, ¿cómo podemos aplicar esto, lo de esta iglesia? Era un buen grupo, pero faltaba lo principal, lo más importante, dejaron a su primer amor. Qué fácil era con Jesús.

        Aborrece lo que él aborrece

        Número uno: aborrece lo que Jesús aborrece. Aborrece las cosas que Jesús aborrece.

        No juegues con fuego, ¡te vas a quemar! Si él dice que algo está prohibido, que es un “no”, tú eres lo suficientemente maduro o madura como adulto joven o adulto viejo para saber que “no” lo debes mirar. Que “no” lo debes tocar. Que “no” lo debes beber. Que “no” lo debes leer. Que “no” debes pertenecer a ese club. Que “no” debes abonarte a esa revista. Que “no” debes tener ese canal de televisión. Bloquéalo. Aborrece las cosas que Jesús aborrece. Porque ésas son las cosas que te serán las pesas de pecado que te reprimirán.

        ¿Has visto cómo echan a volar los globos aerostáticos? En un estacionamiento había como seis u ocho que iban a subir. Estuve con mis nietos y vimos a la gente extender toda esa lona o lo que compone la envoltura del globo. Luego encienden el fuego del soplete, mientras dos o tres toman las cuerdas, y se va inflando el globo más y más. Pero se necesitan pesas para controlarlo. Cuanto más peso trae menos poder tiene para subir y por lo tanto más se va a quedar en el suelo.

        Si tú empiezas a dejar todo el peso del pecado, que tan fácilmente te enreda, de tu corazón, tu corazón será ligero y podrás subir cuando Jesús diga tu nombre.

        Les preguntaste a dos personas si habían recibido su piedra blanca con un nombre que nadie conoce. Yo no sé si últimamente alguien ha recibido una piedra blanca. Pero, ¿sabes qué? Ustedes quieres sacar esas cosas que Jesús aborrece fuera de sus portafolios. Quieren ese peso fuera de sus mochilas. Quieren que esas cosas que les pesan, desaparezcan.

        Enamórate de él otra vez

        Quieres enamorarte locamente de Jesús otra vez, y sólo dejar que ese romance empiece de nuevo. Hasta que digas: “¡Eh!, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que yo había leído tantos versos. ¡Eh!, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que me había sentado aquí en el acantilado a ver la puesta del sol y darle gracias a Dios por mi salud. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que yo había hecho algo así, yo solo; yendo a esa casa deteriorada y llamando a la puerta y preguntándole a esa madre soltera con cinco hijos si le podía reparar su mosquitera, o tal vez lavar su auto.

        Sabes, cuando vuelves a enamorarte con tu primer amor, eres como un niño otra vez. Y Jesús dijo: “ Si no fuereis como niños, no hay manera de que entréis al cielo”, (Mateo 18:3). Entonces, aligera el peso. Y deja que Jesús te suba arriba, porque él viene pronto.

        Persevera

        Entonces recuerda el número uno: aborrece las cosas que Jesús aborrece. Número dos: sé como esta gente y persevera para Jesús.

        Si estás en un trabajo y te están molestando por todos lados, diciéndote:“Quita esa Biblia de tu escritorio”, “quita esa calcomanía de Jesús de tu mochila”, o lo que sea: persevera. No seas un pesado, sólo persevera.

        Discierne

        La tercera cosa es la siguiente: discierne el bien del mal.

        Tú sabes qué es bueno y qué es malo. Tú puedes entrar al cuarto y decir: “Esto no es bueno. No sé qué es exactamente...”. Salte. Alguien te ofrece un trato demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo es. ¡Te van a descubrir! ¡Algo te va a pasar! O tú sabes que estás cargando este enojo y amargura en tu corazón contra esta gente del pasado, y te está envejeciendo.

        Sabes, has estado tratando de dejar esos cigarrillos tontos. Dicen que un cigarro quita de ocho a diez minutos de tu vida. Aún no he hablado con un joven que esté calando (y la marihuana es aun más fuerte que el tabaco y quita más minutos de vida) que no haya dicho: “Pues de ocho a diez minutos... aún queda mucho tiempo para eso”. Pero yo he estado al lado de los lechos de muerte de muchas, muchas personas en esta ciudad que se están muriendo a causa del enfisema, del cáncer de los pulmones, de la garganta y todo eso. Y dicen: “Oh, si tan sólo lo hubiera dejado antes”.

        Ves que así es con el pecado: “Oh, si tan sólo lo hubiera dejado antes”. Es demasiado tarde, ahora.

        Escúchame: Jesús está aquí. “Donde están dos o más congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.” (Mateo 18:20) Y él está preparando a su Esposa, y quiere que tú empieces a ocuparte de ti mismo y quiere prepararte, porque él descenderá del cielo con aclamación y dirá tu nombre. Tú tienes un nuevo nombre esperándote.

        Y yo creo que el susto me expulsará de mi cuerpo al oír este nuevo nombre que no lo conoceré hasta que lo oiga. Luego, ¡bum! En el suelo quedarán mis Levi’s y demás, y la gente que se quedó, dirá, “¡¿Qué fue eso?!”. El rapto: ¡en un momento, en un abrir y cerrar de ojos!

        Pero tomemos nosotros el peso que tan fácilmente nos enreda, y echémoslo.

        Discierne el bien del mal. Damas y caballeros, hay algunos tipos y algunas mujeres en sus vidas que les están tirando abajo. Y en algunos casos, ellos saben que te están tirando abajo.

        Hay un tipo, Phil Specter, que está ahora acusado de homicidio. Supuestamente disparó y mató a una mujer que era modelo o algo, en su castillo allá por Alhambra (Los Ángeles). Yo he seguido la carrera de Phil desde que tenía el Wall of sound [Muro de sonido] en los sesenta, éste ayudó un poco a desarrollar la música de los Beatles cuando se estaban separando, y también al grupo The Shirelles y otros grupos recientes. Fue muy famoso, pero un solitario. Se dijo en una entrevista que la noche en la que él había salido fue la primera vez en diez años, y siempre cargaba un arma. Le preguntaron por qué era un solitario, y la entrevista fue ese mismo día: “Tengo estos diablos dentro de mí que siempre están peleando”. Ahora , John Lennon dijo lo mismo antes de ser asesinado, dijo que tenía demonios viviendo dentro de él.

        Y hay gente andando que tiene demonios dentro. Y ¿saben algo, muchachos? Ella puede verse bellísima en ese bikini, pero, ¿qué pasa por dentro? ¿Es verdadero y te está seduciendo? Saben, damas, parece ser una buena oportunidad. Pero si te hubieras parado y orado y lo hubieras pensado bien, este estúpido, al que estuviste mirando y deseando, no vale tanto como para romper con tu marido y tus tres hijos y destruirlos.

        ¡Nunca sabes!

        Ves que si tú como cristiano has dejado a tu primer amor, estás funcionando sólo por rutina y por repetición. Pero si un no creyente entra a tu vida, (ellos ni siquiera han dejado su primer amor por Jesús), ¿qué es lo que tienen en su interior? ¿Qué es lo que les motiva? Y aunque ellos ni lo sepan, están siendo manipulados para destruir tu vida.

        Entonces discierne el bien del mal.

        Escucha al Espíritu Santo

        Ésa fue la tercera, y hay dos cosas más.

        Escucha con cuidado al Espíritu Santo.

        Él quiere hablarte más que nunca. “El que tiene oído para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” ¿Te das cuenta que es plural: “Iglesias”? Que quiere decir que él quiere que todos nos movamos juntos al mismo tiempo.

        Él está hablando a todo el planeta: ¡Listos para luchar! Y ¡bum!... Más terremotos, más hambrunas, más guerras, más rumores de guerras, más... Y no es porque Dios actúe mal ni porque sea un malo ni... ¿cómo puede un Dios de amor...? Nosotros no hemos querido que se meta, hemos dicho: “Que se aleje la iglesia del estado”, “que no se enseñe la Creación en las escuelas sino la teoría de la Evolución”. Le hemos dicho: “No te queremos Dios”. Y esto es lo que pasa cuando la gente no quiere a Dios, viven por su propia cuenta.

        El apóstol Pablo dijo desde esta ciudad: “En mí no mora el bien”. El hombre no puede hacerlo por su propia cuenta.

        Sé un vencedor

        La última cosa que quisiera que aprendan de esto es la siguiente: sé un vencedor.

        ¿Por qué? Porque en el último verso dice: “Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”, (Apocalipsis 2:7). Sé un vencedor. Sé un vencedor, una persona que no se da por vencido. Sigue adelante con Jesús. Tú persevera a través de esos tiempos difíciles.

        Dios te está hablando, y algunos de ustedes se irán a casa y van a llorar, porque él les está hablando. Y tú sabes que te ha estado hablando durante mucho tiempo, pero tú sólo has estado jugando un juego. Vuelve a tu primer amor. Sé lleno del poder del Espíritu Santo. Y arrepiéntete de tus pecados. El Espíritu Santo está aquí ahora mismo, y está bajando, y te va a tocar, y te va a cambiar. “El que tiene oído para oír, oiga lo que el Espíritu dice”

        Oremos

        Vamos a ponernos de pie un momento, en reverencia, y quiero pedirle a Dios que su Espíritu te bautice mientras adoramos en canto.

        “Padre, te pido por estos hombres y mujeres; que tú vengas sobre ellos a través de la persona del Espíritu Santo ahora mismo. Te pido que comiences, Padre, como una lluvia ligera convirtiéndose en una llovizna y luego en un aguacero.

        Te pido por cada corazón, por cada mujer, cada hombre, y cada niño aquí: que tú los toques. Te pido que el Espíritu Santo los toque. Y que abras sus oídos espirituales, y les hables. Padre, oro por ellos. Todos tienen diferentes historias, orígenes, y quieres decirles: ‘Vuelve, vuelve a casa’. En Apocalipsis leemos: ‘El que quiera, venga. Jamás lo rechazaré’, (Apocalipsis 22:17, Juan 6:37).

        Padre, queremos que toques nuestros corazones para oírte. Habla. Habla, Señor. Cámbianos. Habla, por favor, Padre. Sana corazones rotos, y corazones amargos, y corazones rencorosos...”

        Deja que se vayan

        Me percato de que algunos de ustedes están en esas tres categorías: rotos, amargados y rencorosos. Mientras cantamos, el Señor tiene su mano lista para sacar esto de tu alma de una manera que nunca esperaste, será sobrenatural.

        Él ha llegado a lo más profundo de tu alma, desatando esas cosas que has estado ocultando, y reteniendo, y acariciando. Cosas que te han hecho dejar de amarlo.

        Deja que se vaya la amargura. Deja que se vaya el rencor. Deja que se vaya ese pensamiento de que tienes la razón. Deja que Dios sea Dios.

        Sólo adorémosle. Y mientras le adoramos, deja que su Espíritu libere a tu espíritu. Dile: “Tómame, Señor. Tómame. Me lanzo a tus manos”.