Definitivamente si mis amigos
me oyen decir que la estaba pasando mal hace 3 años, no me creerían.
Estaba en la mejor posición a simple vista, 23 años, dedicado
a la música, discos en el mercado, la gente me reconocía, dinero,
giras y conciertos por Europa, Sudamérica, México y Estados Unidos;
pero en mi interior no la estaba pasando del todo bien; empecé a tomar
desde los 16 años y había aumentado mi consumo al igual que la
fama y se añadió a mi vida la marihuana. Me convertí en
fumador regular y cuando estaba solo en mi cuarto durante la noche me preguntaba
por qué no me sentía bien. En ese momento en mi vida no existía
una relación con Dios, sólo una religión. Yo no busqué
a Dios, pero él a mí, sí.
Conocí a una chava que
me regaló una Biblia, encontré que Jesucristo había muerto
por mí en la cruz para darme vida eterna, y de una forma gratuita me
amaba, lo único que tenía que hacer era creer en él y entregarle
mi vida. Lo hice un día, le entregué mi corazón, pero seguía
en las drogas, hasta después de varios meses de intentar dejarlas, aquella
chava, que ya era mi novia, me dijo que Jesús ya estaba en mi corazón,
y que el único que me podía ayudar era él, oramos y ocurrió
el primer milagro en mi vida.
A partir de ese momento empecé a
vivir una vida libre, sin ataduras y comprendí que Jesús lo único que
quería era perdonarme y sanar mis heridas. Yo no busqué a Dios, él me encontró.
Ahora vivo agradecido por la misericordia que me ha tenido, no la merecía y aun así él
me ha bendecido con una esposa hermosa (sí, esa chava que me regaló
la Biblia) y un bebé en camino, una familia espiritual en Semilla de
Mostaza y una esperanza, ver a Jesucristo.