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   Ayuda en el World Trade Center    - 16 de septiembre de 2001.
  

"El dolor es horrendo", dice Michael MacIntosh, miembro del equipo de respuesta SAIR (Cuidado Espiritual para Incidentes de Aviación). "Fue un horrendo hecho, más allá de cualquier comprensión humana."

MacIntosh está "in situ" donde estrellaron dos aviones en contra de las torres del Centro de Comercio Mundial en Nueva York, el 11 de septiembre. "Miles de personas acuden a buscar a sus parientes perdidos. Hay cientos de esposas llorando la pérdida de sus maridos, y de hijas de sus padres, y hombres, mujeres, niños y niñas."

"Una historia que toca mi corazón es la de una niña de 9 años que perdió a su madre hace dos o tres meses, y el día que ocurrió el estrello, murió su padre en una de las torres. Su pequeño corazón y su vida han sido cambiados para siempre."

"Venimos a ayudar a las familias de los 260 víctimas de los desastres aéreos, pero ahora se está traslapando mucho a otras áreas, fue un hecho terrorista. Hay cerca de 40,000 policías en alerta en la ciudad de Nueva York. Me pidieron hoy coordinar la ayuda a los policías en el depósito de cadáveres y en el sitio. Están agotados, trabajan desde temprano hasta la madrugada y sin días de descanso, y están pidiendo ayuda. Algunos perdieron sus vidas."

"El trauma es más allá de lo que vemos en la televisión."

Un grupo de personas que bajaron del piso trigésimo sexto reportaron a MacIntosh cómo se ayudaron unos a otros. "Bajaron pacíficamente, no seguros de que iban a salir o morir. Todos estaban tranquilos, no empujando, muy amorosos y ayudaron a una mujer grande que bloqueaba la ruta de escape. No se aterraron, se ayudaron, sin saber si iban a poder salir."

El gobierno dice que va a tomar represalias, así que el dolor por ese lado continuará. Dice MacIntosh, pastor de Horizon Christian Fellowship, "Esto definitivamente es una llamada de alerta para todos. No es el tiempo de no resolverte si conoces a Dios. Ahora es el tiempo de estar de su lado, y de pegarte a su lado. Y como un grupo de gente que lo ama, debemos orar por los que han sufrido tanto trauma y por los policías que están agotados y agobiados."

El equipo SAIR trabaja bajo la Cruz Roja Norteamericana.